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Preparación de la partida: El juego se realiza en parejas, para establecer las parejas que se van a enfrentar de extienden las cartas sobre la mesa y cada jugador toma una. Los dos que cojan la carta más altas jugarán juntos, y lo mismo sucede con los dos que cojan las más bajas. Si salen dos cartas de igual valor, esos jugadores volverán a coger otra de la mesa. Para el inicio: El jugador que reparte primero puede ser, por ejemplo, el que haya sacado la carta más alta en el reparto de las parejas. Tiene que barajarlas bien y ofrecerlas siempre para que corte al jugador que tenga sentado a su izquierda. A continuación, repartirá 12 cartas a cada uno de los jugadores, de cuatro en cuatro y de izquierda a derecha. La última de las cartas, que será la que marque el palo del triunfo, es para el jugador que reparte, quien deberá mostrarla al resto. El turno de jugada es el mismo que para dar las cartas y va corriendo siempre de izquierda a derecha. Desarrollo: Comienza el jugador que está situado a la derecha del que repartió las cartas. Echará sobre la mesa la carta que considere y el resto deben tener en cuenta para seguir echando unas normas similares a las del tute; así, siguiendo el turno de derecha a izquierda, los jugadores deberán en función de la primera carta: Asistir a la salida y montar, es decir, tendrán que echar una carta del mismo palo que la primera y a ser posible en un número superior, teniendo en cuenta que la carta más poderosa es el nueve. Asistir y no montar, si se tiene carta del mismo palo pero no más alta. Fallar, es decir, echar carta de palo de triunfo del que se está jugando. Pisar el triunfo, si el contrario ya ha fallado y nosotros también tenemos que fallar, nuestro triunfo tiene que ser superior al del contrario. Contrafallar, es decir, si no podemos asistir ni mejor el fallo del contrario, podemos descartarnos de cualquier carta sin valor que no tenga nada que ver ni con el palo ni con el triunfo, ni con la baza. Si la baza la va ganando nuestro compañero, tendremos que cambiar algunas opciones, de manera que sólo estamos obligados a asistir; si no nos es posible, no tenemos por qué fallar, sino que podremos darle cualquier carta que contenga puntos. Aplicando estas normas se irán ganando las bazas. Quien gane una baza es el que echa primero en la baza siguiente. Valor de las cartas
Puntuación: Conviene ir anotando los puntos que se vayan consiguiendo en un papel, en el cual se hará un aparatado para la puntuación de cada pareja. El primer tanteo que hay que apuntar será la carta que muestra el palo del triunfo, es decir, la última que se ha repartido. En ese momento, si es una carta con tantos, ya se anota en la casilla del equipo que la tenga (del que haya repartido las cartas). El resto de puntos se cuentan al final de la mano. Cada baza hecha vale un tanto, y la cartas tienen el valor que señala la tabla, de forma que en cada partida puede haber 72 tantos. Sin embargo, para que un equipo se pueda anotar sus puntos debe haber hecho más de 36 (más de la mitad de los puntos posibles). Si no ha llegado a 36 no se anota ninguno. Si la dos parejas han conseguido justo 26 puntos no se los anotará ninguna de las dos, u comenzarán a jugar otra mano corriendo el turno. Los únicos puntos que si se anotan siempre y están al margen del tanteo final son los de la pinta, que quedan anotados desde que reparten las cartas. Quién gana: Ya hemos visto cómo se van resolviendo las distintas bazas; sin embargo, para ganar la partida hay que hacer un número determinado de juegos. Antes de comenzar a jugar, los participantes determinan a cuantos juegos van y de cuántos puntos es cada juego, siendo lo normal que cada 40 puntos formen un juego y que para ganar la partida sea necesario ganar dos juegos de los tres que se disputen. Hay que aclarar que los tantos no se pueden arrastrar de un juego a otro, sino que cada vez que una pareja consigue un juego, se comienza el siguiente anotando desde cero. Excepciones: Puede darse la situación de que la pareja que reparta las cartas lleve 38 puntos (de una baza anterior) y simplemente con la carta que pinta, por ejemplo un rey, que son tres puntos, ya consiga un juego, ya que sumaría 41 tantos. En este caso no se apuntaría al principio el valor de la pinta, sino que se jugaría la baza y, si esa pareja consigue más de 36 tantos, se los a punta todos y gana el juego. Si no llegase en la jugada a los 36 tantos, no se anotaría ninguno, ni siquiera los de la pinta. Si el equipo contrario si pasase de 36 puntos no se anotaría todos los tantos, sino sólo la diferencia entre 36 y los que haya conseguido; luego volverían a repartir las cartas y a jugar otra mano. Denominación de RAE de carta . |