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Preparación de la partida: Se sortea como van a ir emparejados los jugadores (puede ser al azar o acordándolo entre ellos) y se determina también quién da las cartas. Ese jugador tendrá que barajarlas bien y darlas a cortar a su compañero de la izquierda. El palo del triunfo: Al contrario que en la mayoría de juegos, aquí no se voltea la última carta para ver cual es la pinta o palo del triunfo, sino que cuando ya las tiene todas en su mano el jugador que las ha dado decide, en función de sus cartas, que palo quiere que pinte. Si él no tiene ninguno en especial puede consultarlo con su compañero y que sea éste quién marque el triunfo; pero, si tampoco se decantan por ningún palo, pueden decir "butifarra", que significa que quieren jugar a "sin triunfo", es decir, sin que ningún palo mande sobre el resto. Desarrollo: Comienza a jugar la pareja que haya establecido el palo del triunfo. Ésta echa una carta sobre la mesa y el resto de los jugadores, de derecha a izquierda, deberán ir tirando sus cartas siguiendo unas normas similares a las del tute. Valor de las cartas
Puntuación: Por un lado se suman los puntos que tiene cada carta, según veíamos en la tabla de puntuación, y, por otro, se anota un punto más por cada baza ganada. Si nos atenemos a las apuestas sencillas, la máxima puntuación que puede alcanzar una pareja son 52 puntos, 40 por los tantos de las cartas y 12 por las bazas. Para que la pareja se pueda apuntar los tantos que ha echo, tiene que haber conseguido como mínimo 26 puntos (la mitad de todos los posible en la partida); si no se ha llegado a esa cifra no se apunta nada. Denominación de RAE de baza Estoy en plena apuesta |