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Director: Peter Jackson
Actores: Eljah Wood, Sean Astin, Ian McKellen
Con una precisión que sólo los mejores maestros del marketing
saben aplicar, llega a nuestras pantallas la segunda entrega de la
adaptación de la obra de J.R. Tolkien. A diferencia de lo que ha
ocurrdo con otras trilogías, llenas de secuelas y precuelas, esta
trilogía ya está grabada en su integridad y el año que viene por
estas fechas veremos la tercera y última entrega.
Para quien está al margen del universo que Tolkien crea en su
novela, en dos palabras se puede decir que todo consiste en que
existe un anillo que debe ser destruido porque si cae en manos de los
malos les dará poder para someter y destruir el mundo entero.
La tarea del protagonista es recorrer un largo camino desde su hogar
hasta el volcán donde el anillo fue forjado y donde solamente puede
ser destruido. Este periplo sucede en un mundo mágico y lleno de
bestias mitológicas y encantamientos.
En esta segunda entrega veremos como el grupo que se había formado
en la primera parte, La Comunidad, se disuelve para proseguir cada
uno su propio camino y, lo mismo que Geoge Lucas hizo en su segunda
parte de La Guerra de las Galaxias, todas las líneas argumentales
quedan abiertas. También siguiendo el ejemplo del maestro, este
segundo capítulo es más tenebroso, más violento y con más
mensajes escondidos para los adictos.
Si no formas parte de la comunidad de los anillos pero te gustan las
películas de acción con muchos efectos especiales, sustos y sangre
a borbotones, Las dos torres es una opción perfecta para
pasar una tarde de domingo pero no lleves a tu hermano pequeño o a
tus hijos porque ésta no es para nada una película infantil. Todo
este mundo violento y lleno de conjuros y maldiciones fue escrito y
dirigido para un público adulto capaz de entender la atmósfera
mágica en que transcurre la historia.
Si leíste "El Señor de los Anillos", verás que esta
segunda parte se aparta un poco más (tampoco demasiado) del la
novela y aunque la interpretación de Eljah Wood deja mucho que
desear (en realidad Frodo tiene eso que se llama cara de nabo
crudo) la adaptación es bastante fiel a la letra y al espíritu
de la novela. |