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Segundo experimento El propósito del siguiente experimento fue observar las variaciones que, para cada pareja de caracteres diferentes, aparecían en la descendencia del híbrido y deducir la ley según la cual se trasmitirían en las generaciones sucesivas. Aplicando el principio de continuidad, Mendel sembró las semillas obtenidas de la generación F1 y dejó que las flores de esta primera generación se reprodujeran por autofecundación, de modo que los óvulos fueran fecundados sólo por polen de la misma flor. Las flores que obtuvo de este modo, siguiendo con el ejemplo que antes hemos propuesto, eran, según sus datos originales, 705 violetas y 224 de color blanco. Esto significaba que el caracter supuestamente "desaparecido" volvía a encontrarse en la segunda generación, o F2, en una proporción de alrededor de un 25% de la desendencia.
En todos los cruzamientos programados que realizó, con los siete caracteres estudiados, analizando un único rasgo cada vez, obtuvo resultados semejantes, como se indica en el siguiente cuadro.
Los resultados no están referidos a tantos por ciento sino la proporción enrelación a la unidad. Se averigua dividiendo el resultado mayor por el menor.
La notable uniformidad de los resultados le permitió formular algunas conclusiones: "Si uno de los caracteres alternativos de los padres no aparecen en la primera generación, pero aparece en la segunda, puede deducirse que ese carácter persiste sin modificaciones a lo largo de ese tiempo, aunque permanezca oculto y, cuando reaparece, lo hace en una proporción fija que permite suponer un mecanismo sencillo para su herencia". Esta coonstatación le llevó a descartar la herencia como "mezcla", puesto que los caracteres particulares que estaba estudiando siempre se mostraban sin modificaciones, es decir, puros.
Denominación de la RAE de Generación |
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