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Las
bragas meadas
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Libro
Virtual

Título:
Las
bragas meadas
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Autor:
Gestialba.com |
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Productor:
Gestialba.com |
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Gión:
Gestialba.com
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Protagonista
principal:
Evelin.
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| Actores: |
Ella,
Él |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
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Recomendada:
Mayores
de 18
años
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Soy
una persona que creo comportarme como mandan los cánones, pago
mis impuestos soy educada y no provoco a nadie. Esto que cuento
es una historia real, me sucedió hace apenas 40 días en un
viaje que realicé por motivos de trabajo a la ciudad de
Pamplona (España) . Después de las entrevistas mantenidas con
los diferentes directivos de la empresa en cuestión, hemos
llegado a un acuerdo. Ha sido una negociación ardua, como casi
siempre sucede, pero al fin hemos dejado los contratos firmados
y los pedidos cerrados. Ya por la tarde a última hora, relajado
de la tensión del trabajo bien realizado marcho al restaurante
del hotel donde estoy hospedado. Me siento en la barra en un
taburete, a mi lado derecho una chica de unos 45 años de edad
se está acabando de tomar lo que parece ser un “gin-tonic”
¡Sí, eso, una combinación de tónica con ginebra! Ella me
mira, yo la miro, nos sonreímos y me dice:
-¿Tienes ganas de follar, amigo?
-Sí, ¡Pero no tengo ganas de pagar, hermosa!
-No te preocupes, estoy hospedada en este hotel y estoy de viaje
¡Sólo tengo ganas de pasármelo bien! Llevo todo el día
trabajando y andando de aquí para allá. ¡Simplemente tengo
ganas de follar! Nada más amigo.
-De ese modo, acepto tu invitación, hermosa mujer. Yo también
estoy hospedado aquí.
La verdad es que mientras estábamos charlando, ella mantenía
sus piernas cruzadas, enseñaba generosamente una gran porción
de sus muslos entrados en carnes. Así, así es como me gustan
las mujeres, entraditas en carnes ¡Pero sin pasarse! En un
momento de la conversación descruzó sus piernas y percibí un
intenso aroma a sexo y a orina mezclado con el característico
olor de una hembra. No me ha mentido, ha estado todo el día
trabajando, andando por toda la ciudad, eso hace que el sudor y
los escapes de orina al miccionar, la braga meada tome un
excitante olor, que el hombre percibe como un mensaje de seducción.
Siempre he tenido, y sigo teniendo gran afición a oler el aroma
de las bragas meadas que han sido utilizadas por una mujer
durante todo un día. Me dice:
-Amigo, ¿Vamos a tu habitación o a la mía?
-Lo que tú quieras, hermosa mujer.
-Iremos a la mía. Allí tengo un arsenal de condones. ¡Los
necesitaremos!
No hay la menor duda. Me he topado con una mujer muy liberal que
lo único que desea después de un largo día de trabajo es pasárselo
bien sin tapujos ni tabúes alguno. No todas las mujeres ni
todos los hombres tenemos esos pensamientos. Cuando hemos
llegado a su habitación que por esas casualidades de la vida
está frente a la mía. Le digo:
-Hermosa, ¡Qué casualidad! Esa es mi habitación, digo señalando
cuando entrábamos a la suya.
-Eso quiere decir que estaba escrito que nos teníamos que
encontrar tú y yo de alguna manera. Espera un momento que me
voy a duchar, huelo a rayos del sudor de todo el día.
-¡Espera hermosa! Tengo una fantasía sexual que me pone al
cien por cien. ¡Quítate las bragas y dámelas! Me las guardaré
como un fetiche.
-Amigo. ¡Están meadas! Mis bragas están meadas y sudadas de
todo el día. ¡Pero si las quieres! Toma te las doy.
Esta hermosa mujer habrá pensado que soy un asqueroso
pervertido al que le gusta oler las bragas meadas de las mujeres
que va conociendo. No me importa, es una fantasía que poseo y
que hace que disfrute del sexo con solamente olerlas. Cuando la
chica ha vuelto del cuarto de baño me ha encontrado con mi pene
tan excitado y duro que ha comentado:
-¿Chico, te has puesto así con tan sólo oler mi braga meada?
Esto es todo un éxito. –Me ha dicho sonriendo-
En su mano izquierda trae una caja de preservativos de 12
unidades, esta chica hace siglos que no ha hecho el amor o es
simplemente es una ninfómana a la que las bragas le huelen a un
aroma penetrante de orina. Con tan sólo haber exalado el aroma
de sus bragas meadas me hubiera bastado para llegar al orgasmo.
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Pero
como la he podido penetrar, los orgasmos han sido fuera de lo
normal. No me había equivocado. Hemos consumido 9 de los doce
condones de la caja, me ha dejado derrotado ¡Seco! Ella quería
seguir pero le he tenido que decir que me era imposible. ¡No
podía más! Con un beso nos hemos despedido.
-¡Gracias mujer! Tus bragas meadas harán que piense en ti
mucha veces.
-Me halagas. ¡Espero que te masturbes con el aroma de mi
braga meada! Te prometo que nunca me había topado con un
hombre tan peculiar como tú. ¡Me has hecho disfrutar!
Gracias.
Ella se ha quedado en su habitación y yo me he marchado a la
mía más feliz que un niño jugando con un tren eléctrico.
¡Maldita sea!
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¿
Qué le a parecido el Relato qué a leído ? |
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Publicar, un Relato escrito
por mi
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Libro
Virtual |
pág.
61 |
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