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Las
tres amigas y el pene negro
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Libro
Virtual

Título:
Las
tres amigas y el pene negro - El pene del hombre
negro
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Autor:
Gestialba.com |
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Productor:
Gestialba.com |
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Gión:
Gestialba.com
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Protagonista
principal:
Karen,
Lisa, Lidia.
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| Actores: |
Karen,
Lisa, Lidia, Alejandro, Héctor |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
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Recomendada:
Mayores
de 18
años
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Karen,
Lidia y Lisa son tres mujeres, tres amigas que viven juntas
desde que se divorciaron de sus respectivos maridos y las tres
cuentan con 48 años de edad, pero como todo esto lo sabéis ya
de escritos anteriores... Sin más dilación paso a la narración
de la historia de hoy:
Karen hace unos días que fue visitada por su hijo Alejandro,
sus amigas y amantes Lidia y Lisa aprovecharon y se acostaron
con él. A Karen se le han despertado los deseos de estar con un
amante masculino, le tiene echado el ojo a un chico negro del
que se está encaprichando día a día. En este momento se
disponen a:
-Chicas ¿Estáis preparadas para irnos al gimnasio? –Dice
Karen-
-Espera un momento Karen, me estoy poniendo las bragas ¡Es un
momento! –Contesta Lisa-
-Voy... voy... ¡Esperadme! –Como siempre tarde Lidia-
En el viaje en coche camino hacia el gimnasio las tres amigas
estuvieron haciendo bromas sobre los penes de los hombres
negros. Dice Karen que atenta conduce:
-Chicas, ¿Os habéis fijado en el profesor de natación? ¡Qué
polla debe tener! Me encantaría tenerla entre mis manos.
-Me he fijado, pero a mí me dan un poco de miedo esas grandes y
negras pollas de hombre negro ¡Son exageradas! –Contesta
Lisa-
-A mí por el contrario, me gustaría tenerla dentro de mí.
Debe de ser fantástico recibir semejante miembro en el fondo de
tu vagina. ¡Qué delicia! –Exclama Lidia-
Las tres llegan riendo y en el fondo excitadas por la conversación
que mantenían, entre las tres habían acordado conquistar al
profesor de natación para disfrutar de él durante un día. Fue
Karen a la que le tocó el papel de conquistadora, es ella la
que tendría que intentar ligárselo y llevarlo a la habitación
de un conocido hotel de la ciudad. Tenían una cosa muy clara, a
casa no llevarían nunca a nadie, su casa era para ellas y nada
más que para ellas. En plena clase de natación Karen se acerca
al profesor y le dice:
-¿Te apetece follarme a mí y a mis dos amigas?
Karen a creído siempre que la mejor manera de ligar es la de
realizar las preguntas lo más claramente que se pueda. Es un
poco directa pero es la forma más efectiva. El profesor apenas
no ha sabido que contestar:
-¿Quiénes son tus amigas?
-Esa y aquella, le indica Karen ¿Te gustan?
-Soy un poco mayores para mi gusto, pero acepto. ¿Cuánto me
pagaréis?
-¿Cómo que cuanto te pagaremos? ¡Nada! Sabes que te digo, ¡Que
te la pique un pollo!
Karen indignada y en plena clase se ha acercado a sus amigas y
en voz baja les ha contado las pretensiones del profesor. Las
tres se han echado a reír y se han dicho para sí, amigas ya
hemos dejado de ser jovencitas, ahora los hombres pretenden que
les paguemos para que se acuesten con nosotras ¡Es dura la
realidad! Dice Lidia como siempre lanzada, en voz bien alta:
-Amigas, de vuelta a casa pasaremos por la tienda de artículos
de sexo y nos compraremos una buena polla negra. ¡Eso nos
bastará!
Se echaron a reír y todos se quedaron mirando, el profesor no
daba crédito a lo que estaba sucediendo. Por lo visto eran las
primeras mujeres maduras que lo rechazaban, eso era un duro
golpe a su ego, el mismo golpe que él les había dado a ellas.
Llegaron a casa con una buena polla de hombre negro fabricada en
látex, cuando la sacaron del bolso todas reían, habían
comprado una polla de hombre negro de 50 centímetros de
longitud y 6 centímetros de diámetro, semejante instrumento
daba miedo nada más verlo. Karen comenta:
-Amigas que bajo hemos caído. Con nuestra edad cuando queramos
una polla de hombre negro tenemos dos posibilidades, le pagamos
o la pagamos. ¡Qué triste es la vida! ¿Creéis que habrá algún
hombre que se acueste con nosotras sin pagarle?
-Por supuesto que hay hombres que se acostarían con nosotras,
además pagarían gustosos. Tenemos un cuerpo que para sí querrían
muchas mujeres de 35 años. Lo que pasa que ese profesor es un
gigoló, es su profesión. Si queréis un buen semental dejadme
a mí, no tardo ni media hora en tener uno en esta casa, y
gratis. –Dice Lidia-
-No, Lidia, hemos quedado que en esta casa no entrará hombre
alguno que no conozcamos desde hace tiempo –Contesta Lisa-
Lidia cuando les hizo el comentario a sus amigas jugaba con las
mejores cartas, ella se refería a un antiguo admirador que
trabajaba ¡Que trabaja! en la empresa de su ex marido y que
estaba coladito por ella, es un chico que había estado varias
veces en su casa cenando y por el respeto y fidelidad que le
procesaba nunca le hizo el menor caso. Pero ahora es diferente
ahora les apetece una buena polla de hombre negro y este chico
lo es. Les dice:
-No os preocupéis, a este chico lo conocemos las tres y es de
fiar ¿No sabéis de quién se trata?
-No –Contestaron las dos al tiempo-
-¡Y si os digo que es un chico negro que trabaja con mi ex
marido!
-¡Ese! Pero si ese está enamorado de ti Lidia. ¡Será muy
cruel utilizarlo! –Le dice Lisa-
-Estamos verdaderamente de psiquiátrico. ¡Cómo es posible que
pensemos en utilizar a un pobre hombre enamorado para satisfacer
nuestros deseos! ¡Qué estoy diciendo, llama Lidia! –Apunta
Karen-
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Lidia
llamó al chico negro de 35 años de edad, que resultó tener
una polla de dimensiones algo parecidas a las del consolador
de látex. Lidia le contó realmente lo que pretendía de él,
y este accedió a complacerlas toda la noche, tanto él como
ellas quedaron satisfechos del sexo que practicaron. Lidia les
dice:
-Mirad que es sido tonta durante todo este tiempo. Tener una
polla de hombre negro como esta al alcance de mis manos y
desperdiciar las noches con el cerdo de mi ex marido.
Desde ese día las tres quedaron en no volver a ver nunca más
a ese hombre, que como le contaron por teléfono solamente
utilizarían como a un pañuelo de papel. Ninguna de las tres
quiere amor de hombre, lo único que pretende es sexo esporádico
y con diferentes personas para no crear vínculo alguno.
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Libro
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pág.
64 |
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