Las mejores webcams (maxima calidad)
Usuario: Contraseña:
Relatos Eróticos

obtener clave acceso para leer Libro Virtual gestialba.com
R
E
L
A
T
O
S
E
R
Ó
T
 I
C
O
S

La vecina masajista

Libro Virtual

Título: La vecina masajista

Masajista y vecina ¡Qué vagina!

Autor:
Gestialba.com
Productor:
Gestialba.com 
Gión:
Gestialba.com
Protagonista principal:
Amanda.
Actores: Amanda, Lucía
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico
Duración: 005 minutos 
Recomendada: 
Mayores de 18 años

 

 

 

 

 

 

Solicita tu clave de Acceso para poder leer el Libro Virtual

Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

Si te gusta leer, puedes pasar unos buenos ratos leyendo estos relatos eróticos, totalmente nuevos en la red. y GRATIS

leer Libro Virtual gestialba.com

Solicitar Clave Acceso

La monotonía y el hastío hicieron mella en mi vida, la edad influía como no podía ser de otra manera, los días pasaban uno tras otro sin aliciente alguno. Hasta que un día decidí que mi existencia no podía seguir por esa dirección. Como es natural, siempre pasa así, tras el verano llega el otoño, esos días nublados o con el sol luciendo apagado hacían que me sintiera mal, muy mal ¿Qué puedo hacer para alegrar mis días? Creo que llamaré a la puerta de mi vecina:

-¡Hola Amanda! ¿Puedo pasar? Tengo algo que proponerte.
-Pasa Lucía, ¡Cuéntame! ¿Cuál es tu proposición?
-Amanda, se que eres masajista titulada. Estoy muy abatida, estresada y me encantaría que me dieras un masaje. ¿Puedes hacerlo ahora?
-Espera, termino con un trabajo que estoy pasando al ordenador y te daré ese masaje que tanto necesitas. Acompáñame a mi despacho y miras lo que hago.

Así lo hice, la acompañé hasta su despacho y la observé. No su trabajo, la miraba a ella, me fijé en su vestimenta, que además de peculiar para trabajar en el ordenador era al tiempo súper-excitante. Llevaba puestos unos pantys de cuerpo entero ajustadísimos de una tela parecida al satén que marcaban sus líneas, de su preciosa figura y calzaba unos zapatos de tacón alto de aguja que le hacían aun más esbelta. Durante media hora estuve allí, mirando como trabajaba y a la espera me diera el masaje que tanto ansiaba:

-Ya he terminado Lucía. ¡Sígueme hasta la habitación para masajes!

De camino hacia la sala de masajes me iba fijando en el contornear de las caderas y su hermoso culo ¡Oh! Estoy baja de moral y aburrida, pero no me gustan las mujeres ¿Qué me está pasando? Me estoy fijando demasiado en el cuerpo de Amanda, es preciosa no lo puedo discutir ¡Hace unos días, no me atraía! Pero ahora estoy sintiendo un cosquilleo en mi interior que hace que me preocupe ¿Seré lesbiana sin saberlo? O simplemente sea una cosa pasajera ¡No sé, no sé! Al llegar a la habitación:

-Ya hemos llegado Lucía, ahí tienes un biombo en el que puedes desnudarte y colgar tus ropas. Toma esta bata y póntela, yo mientras tanto lo haces iré a cambiarme.
-Gracias Amanda, ahora mismo me desnudo.

Como Amanda me había indicado me desnudé dejándome simplemente la ropa interior, me coloqué la bata y me senté en el sofá a que llegara. Estaba nerviosa e inquieta porque nunca me habían dado un masaje, ni hombre ni mujer. Entra Amanda:

-¿Estás preparada Lucía?
-Cuando tú quieras Amanda, estoy lista para empezar.
-¡Vale! Quítate la bata y tiéndete en la camilla.

Si cuando Amanda se marchó para cambiarse llevaba una indumentaria excitante, ahora a la vuelta, no la llevaba menos. Por vestimenta llevaba simplemente su calzado, unas sandalias de tacón alto que dejaban al aire sus preciosos pies. En realidad la situación era un poco ¡Muy embarazosa! Para mí, no así tanto para ella que actuaba de lo más natural. Se comportaba como si para ella fuera habitual ir desnuda para dar los masajes ¿Qué clase de masajista era? Me preguntaba al tiempo que mis piernas temblaban cuando me dirigía hacia la camilla. Amanda al verme con el sujetador y las braguitas puestas con una sonrisa en sus labios me dice:
-Lucía ¿Te da vergüenza que te vea completamente desnuda?
-No Amanda, pensaba que el masaje me lo darías con la ropa interior puesta. Ahora mismo me la quito.

Mientras temblorosa me despojaba lentamente e indecisa del sujetador, observaba la esbelta figura de Amanda, con sus músculos de piernas y manos bien trabajados en gimnasio. Su monte de Venus y toda la zona vaginal totalmente depilada, dejaba a la vista una simple hendidura en el centro de su musculosa vulva que ocultaba sus labios vaginales. Vulva que me recordaba a la mía propia cuando tenía 12 años, era realmente un placer observarla ¡Me estaba excitando! Lo vuelvo a repetir ¿Cómo es posible? Siempre me he tenido por una mujer heterosexual. Es posible que este equivocada y que también me gusten las mujeres, por lo que seguiré desnudándome y veré que pasa cuando sienta sus manos en mi cuerpo. Cuando flexiono mi cuerpo para bajarme las bragas, Amanda se acerca hacia mí, casi rozo su vulva con mis labios ¡Los de la boca! Me pregunta:

-¿Te gusta?
-¿Qué Amanda?
-Mi coño depilado ¡Qué quieres que sea!
-Gustarme, la verdad es que no lo sé, es muy musculoso y parece el de una niña ¡Debe ser muy suave! Así recuerdo yo el mío cuando lo era ¡Que tiempos aquellos! Hace ya medio siglo.
-¿50 años Lucía? No los aparentas, pareces más joven ¿Quieres comprobar si es suave?

Las pulsaciones de mi corazón estarían rozando los límites permisibles para mi edad, sentía el ahogo característico de las grandes emociones, parecía que se salía de la caja torácica ¡Qué exagerada! No, para nada, era tal la emoción y excitación que parecía que el corazón me jugaría una mala pasada. Así sucedió ¡Perdí el conocimiento! Lejano oía:

-Lucía... Lucia... ¿Qué te ocurre?
-No te preocupes Amanda, he tenido una bajada de tensión.

Sin proponérmelo, le pegué un buen susto a mi joven vecina y masajista. En mi pérdida de conocimiento perdí totalmente la consciencia y me oriné debido a la apertura de los esfínteres de la uretra, le puse todo el suelo perdido. Cuando me hube recuperado ayudé a limpiar todo, aunque ella no quería. Yo me veía en la obligación de hacerlo y así lo hice:

-Ya está todo limpio ¡Siento mucho lo sucedido Amanda!

G

e

s

t

i

a

l

b

a

.

c

o

m
 

Amanda no dijo una sola palabra, me cogió de las manos y me acompañó al cuarto de baño para que me diera un baño, baño que aprovechó para masajearme muy cariñosamente. Una vez terminado, me secó y tras unos minutos de hablar de lo sucedido abandoné su casa dándole las gracias.

-Gracias Amanda, gracias por todo y perdona el susto que te he hecho pasar.
-No te preocupes Lucía. Las cosas son como son, no como queremos que sean.

Una vez en casa, nada más pasar el umbral de la sala de estar me eche a llorar desconsoladamente. Había ido a pedir ayuda para salir de la monotonía y en su lugar encontré una gran decepción.
Ha pasado ya más de un mes desde el encuentro con Amanda, el invierno es duro. Lo sucedido provocó en mí una depresión que ya dura 6 meses, aún sigo creyendo que es invierno. Si alguna vez ¡Espero que sí! Salgo de mi profunda depresión, os prometo que os lo contaré. 

¿ Qué le a parecido el Relato qué a leído ?  

Malo

Regular

Bueno

Muybueno

Excelente

Publicar, un Relato escrito por mi
Libro Virtual pág. 74

PVP 0 euros pide el tuyo ya

¿ Te gusta escribir... ? y crear tus propios Relatos Eróticos...?

Bien hemos creado una sección, donde podrás Añadir tu propio relato erótico, siempre que cumplas nuestras normas de publicación... Si te gusta leer y que lean, este va ser tu nuevo libro de relatos eróticos que leas, donde y tu si quieres participas, leiendo a nuestros editores, o publicando tus propios relatos eróticos...

Solicita clave de Acceso para poder leer el Libro Virtual

Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

Si te gusta leer, puedes pasar unos buenos ratos leyendo estos relatos eróticos, totalmente nuevos en la red. y GRATIS

 
enviar mi propio relato erótico obtener clave acceso para leer Libro Virtual gestialba.com

Muy importante

Enviar mi Relato

Solicitar Clave Acceso

 Aquí te explicamos un conjunto de cosas que debes tener en cuenta a la hora de enviar tu relato.

INSTRUCCIONES PARA ENVIAR CORRECTAMENTE TU RELATO

Para poder leer el libro de relatos virtual, y publicar relatos eróticos, tienes que solicitar y obtener tu clave de acceso.

Debes de enviar tu relato a infor@gestialba.com

Tu Relato Erótico será revisado y publicado. en la sección lectores

Envía tu relato en formato Word (.doc) de ser posible, esto te ayudará para auto corregir tus textos.

Cuida tu ortografía y la redacción del relato.

Coloca el título del relato, nombre o nick del autor y correo si deséas que sean publicados, dejando aclarado cuando no deséas que se pongan ambos datos o alguno de los dos.

Recuerda que no son aceptados los relatos menores a dos folios Word.


No son aceptados los Relatos que contengan:

  • Edades inferiores a los 18 años.

  • Gore. 

  • Violencia .

  • Sexo no consentido

  • Zoofília.

  • Pederasta, ni sexo imaginario con niños ni menores de edad. 

Cuando nos envíes tu Relato, en breve será revisado y publicado.

Muchas gracias por tu colaboración.

Necesitamos tu ayuda, para crear un portal de Relatos Eróticos, con la máxima calidad y con tus mejores imaginaciones y fantasias eróticas... no dudes en mandar tu relato erótico, nosotros te lo publicaremos en la sección de relatos de nuestros lectores, gracias por visitar nuestro libro de Relatos Eróticos Virtual.


El ingreso y uso de este Sitio y todo su Contenido está expresamente PROHIBIDO PARA MENORES. Certifica que es mayor de 18 o de 21 años, si así lo disponen las leyes que le rigen donde se encuentra. La visualización de desnudos, actos sexuales y/o material de contenido adulto para propósitos de entretenimiento debe ser legal en el país desde donde accede al material. En caso de no cumplir con estos requisitos, haga Click Aquí para abandonar este Sitio.

 En conformidad con el Código de los Estados Unidos, Título 18, Sección 2257