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Me enamoré de sus piernas (IV) - 4/33

Libro Virtual

Título: Me enamoré de sus piernas - parte (IV)

Autor:
Gestialba.com
Productor:
Gestialba.com 
Gión:
Gestialba.com
Protagonista principal:
Evelin.
Actores: Evelin, Jorge, Mirian, Jennifer, Lorena
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico - (33-capitulos)
Duración: 005 minutos 
Recomendada: 
Mayores de 18 años

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Este libro de pequeños, y Grandes Relatos Eróticos, está totalmente escrito por nuestro escritor, y director de gestialba.com, ningún relato a sido copiado ni extraido de ningún portal, ni de ningún otro Autor.

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Durante 24 horas de observación en el hospital me dieron el alta diciéndome que estaba en perfecto estado, que no tenía nada de que preocuparme. Les pregunté si habían sacado en los análisis de sangre alguna clase de droga y la respuesta fue negativa.

Tras la salida del hospital me he tomado el resto del día de descanso en mi casa, trataré de aclarar las ideas, estoy muy confuso y no se que me ha pasado. Pero desde luego no me he desmallado. Mañana iré a la oficina y hablaré con Mirian para ver que es lo que ha averiguado del viaje y la estancia en el hotel de Frankfurt. ¡Ahora dormiré, lo necesito!

A la 9:00 en punto de la mañana, comienzo mi trabajo cuando no estoy de viaje. Hoy jueves mi trabajo será la investigación de lo ocurrido.

-Buenos días Mirian, pase a mi despacho por favor ¡Le digo enérgico!
-Voy enseguida Sr. Jorge.
-Dígame Mirian ¿Ha llamado al hotel de Frankfurt?
-Si señor, y me confirman que usted ha estado allí los 15 días. Y también he verificado que ha viajado.

Abro mi maletín y reviso los papeles y efectivamente todo el trabajo y las entrevistas que tenía que hacer en Alemania están realizadas, eso sería imposible de controlar para engañarme. He debido de sufrir un desmayo causado por el estrés y como consecuencia no me acuerdo de nada de lo sucedido en los 15 días pasados.

-Vale Mirian se puede retirar. No me pase a nadie, estaré ocupado haciendo un presupuesto de mucha urgencia para la empresa de Tornillos Rodantes, S.A.

No llevaba ni 2 minutos trabajando en el presupuesto cuando me llama Mirian:

-Sr. Jorge, sé que me ha dicho que no le moleste, pero creo que esta persona está interesada por su salud y he creído oportuno pasársela.
-¡Dígame quién es!
-Es la Srta. Evelin. ¿Se la paso?
-Sí, por favor, Gracias Mirian.

Evelin y yo mantuvimos una larga conversación, estaba interesada por mi salud y se creía responsable de lo que había pasado. Le he dado las gracias por su interés y he aprovechado para preguntarle que ha sido del proyecto “taxis”, durante unos segundos ha enmudecido, eso me hace pensar que algo está pasando. Hemos quedado en vernos esta misma tarde en su casa.

Como siempre puntual he llegado a la dirección que Evelin me dio, es un precioso chalet en una ciudad cercana a Barcelona (España). Que casa tan grande para una persona que vive sola, no se por qué me extraño tiene un cargo muy importante y su poder adquisitivo es alto. Toco al timbre:

-Buenas tardes ¿Qué desea?
-Soy Jorge, he quedado a las 5 con la Srta. Evelin.
-Le abro la verja, siga el camino de piedra le lleva a la puerta principal.
Me dirijo por el camino rodeado de árboles en dirección a la puerta principal, no es un chalet, es una mansión. Cuando doy la vuelta veo una gran piscina y a lo lejos una pista de tenis y por la izquierda la entrada a la casa. Allí en el porche está Evelin esperando mi llegada.

Está vestida con pantalón fino pescador que hace que se le marquen todas sus curvas tanto de sus piernas como las de su trasero y su zona vaginal, en la parte superior una camisa de algodón también muy ajustada y calzada con unas zapatillas planas, va vestida estilo años 60 del siglo 20.

-Hola Jorge ¿Cómo está?
-Estoy bien Evelin, Gracias.

Se acerca a mí y me da dos besos en la cara, uno de ellos me roza casi los labios, no sé si queriendo o por casualidad, lo que tengo claro que esta no es la Evelin de anteayer por la mañana. Pasamos a un gran salón amoblado con un gusto exquisito, sin duda alguna Evelin vive a lo grande.

-¿Jorge tomas algo? ¡Ay perdone! ¿Toma algo Jorge?
-Evelin, me parece que ya es hora de que nos llamemos de tú, vasta de tanto formalismo. Desde ahora creo que empieza una gran amistad.
-Es cierto Jorge. ¿Quieres tomar algo?
-Por favor, un güisqui con hielo. ¡Espero no volver a desmayarme!

Evelin pulsa un botón del que no sale sonido alguno, a los 10 segundos aparece una persona que parece ser su asistenta. Es una mujer de unos 35 años, es preciosa y de una figura fantástica. A Evelin todo lo que le rodea es precioso, veo que le gustan las chicas de piernas parecidas a las suyas. Parecen clonadas, Jennifer su secretaria y la asistenta, las tres se diferencian en la cara pero muy parecidas en lo escultural de sus cuerpos.

-¿Qué desea Srta.? Evelin?
-Lorena, traiga dos güisquis con hielo.
¿De qué marca?
-Lorena de la que tú quieras. ¡La dejo a tu elección! ¡Sin duda elegirás bien!

Lorena se marcha en busca del güisqui, la observo y lleva un vestido semitransparente que deja ver todo su cuerpo, no lleva ropa interior. Es poco menos que genial tener una persona que te sirva de esa manera. Evelin trata de hacer conmigo algo bonito o algo perverso.

-Aquí están los güisquis, espero que les guste es un “Johnnie Walker Gold Label reserva”.
-Gracias Lorena. Sin duda alguna has acertado con la elección, ya te puedes retirar.

Lorena nos sirvió, estaba realmente sexy con ese traje semitransparente de color negro. Una indumentaria curiosa para atender personas de la calle. ¿Vestirá siempre así o es una manera de encandilarme?

Evelin tomó el primer trago y comenzó a explicarme lo que había pasado anteayer en el despacho.

-El licor que te di era para dormirte y así poder hipnotizarte y sacarte la información que necesitamos sobre el proyecto “Taxis”. Algo salió mal y perdiste la consciencia y empezaste a hablar conmigo como si realmente estuviera desnuda, nos asustamos y pedimos a una ambulancia y llamamos a tu secretaria. ¡Delirabas!
-Perdona Jorge, estoy interesada en hacerme con parte de los contratos del proyecto “Taxis” y para eso necesito de tus conocimientos. Te ofrezco que entres en mi plantilla.
-Evelin. ¿No hubiese sido más fácil ofrecerme el puesto de trabajo y no intentar esa jugada del hipnotismo? ¡Me podía haber costado caro!
-Te pido perdón, y para que veas que no iba con mala intención y porque además me gustas, te propongo que este fin de semana lo pasemos juntos y hagamos el amor hasta caer agotados. ¿Qué me contestas?
-Si rechazo semejante proposición, es para que me encierren. Desde el primer día que te vi me enamoré de ti ¡de tus piernas! Pero como has sido muy perversa, por contrapartida te pido una cosa.
-¿Dime Jorge?
-Quiero que estén Jennifer y Lorena, para hacer el amor los 4 juntos. ¿Estas de acuerdo?
-No hay problema alguno, esas chicas y yo somos íntimas, sin dudas lo pasaremos bien. Estoy un poco sorprendida por la propuesta, pensaba que yo te gustaba para ti solo.
-Evelin me gustas y mucho, pero me he dado cuenta que eres una mujer autoritaria que sólo me quieres por puro capricho e interés, de esta forma cuando te canses de mí, no sufriré, para mí no serás más que una aventura.
-Jorge amigo mío, tú eres de los míos ¡Ahora aún me gustas más!
-Vale, vale. Soy muy sincero y no quiero hacerte creer que estoy locamente enamorado. También te hago saber que no voy a aceptar el puesto de trabajo sin haberlo consultado antes con los dirigentes de mi empresa. Te contestaré la semana que viene. ¿Estás de acuerdo?
-Sí Jorge, todo lo que tú desees. ¡Soy toda tuya, estoy en tus manos!

Evelin cree que sé algo muy importante para poder conseguir los contratos del proyecto “Taxis”, estoy seguro que cuando lo averigüe me dará la patada y me quedaré en la calle y sin trabajo. Le tengo que jugar bien las cartas. ¡Es una mujer muy astuta! ¡Yo tengo que serlo más!

Evelin sigue con su estrategia, todo lo que hace veo que es con algún fin. Coge el vaso de güisqui y se dirige donde tiene el equipo de música y pone un CD de Marie Laforêt ¿Qué casualidad, me encanta esa cantante? Veo que sabe más cosas de mí de las que yo pensaba. La canción que suena es un poco movida, ella no pierde ocasión y empieza a bailar y lo hace bien. Está excitante con ese pantalón pescador ajustado y de fina tela, me fijo en su entrepierna y tiene marcada la figura de su vagina. Con sus manos acaricia todo su cuerpo al son de la música, de vez en cuando se levanta la camisa hasta dejar entrever sus pechos.

La canción que suena ahora es una canción romántica y muy pausada, Evelin se acerca al sofá donde estoy sentado y extiende su mano para invitarme a bailar. Estuvimos bailando el tiempo que duró la canción lenta agarrados y como verdaderos enamorados besándonos con besos interminables, En ese momento me tenía donde ella quería. Sin duda me tenía excitado, mi pene parecía que se quería ir a la calle de paseo, pero no podía estaba allí dentro encerrado quejándose.

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Fui más fuerte que mi deseo y me calmé para que mi pene redujera su solicitud. Ni siquiera me terminé el güisqui:

-Evelin, lo siento pero me tengo que marchar. Tengo algunas cosas muy importantes que hacer. ¿Queda en pie lo del fin de semana?

-¡Por supuesto jorge! Te esperamos el viernes a las 7 de la tarde. No hace falta que traigas nada, aquí tenemos de todo.

Estoy deseando que llegue el día de mañana. Tengo que ir con mucho cuidado no sea que me droguen y hagan conmigo lo que quieran sin yo darme cuenta.

Me enamoré de sus piernas - parte (I
Me enamoré de sus piernas - (II
Me enamoré de sus piernas - (III
Me enamoré de sus piernas - (IV)
Me enamoré de sus piernas - (V)
Me enamoré de sus piernas - (VI)
Me enamoré de sus piernas - (VII)
Me enamoré de sus piernas - (VIII)
Me enamoré de sus piernas - (IX)
Me enamoré de sus piernas - (X)
Me enamoré de sus piernas - (XI)
Me enamoré de sus piernas - (XII)
Me enamoré de sus piernas - (XIII)
Me enamoré de sus piernas - (XIV)
Me enamoré de sus piernas - (XV)
Me enamoré de sus piernas - (XVI)
Me enamoré de sus piernas - (XVII)
 
Me enamoré de sus piernas - (XVIII)
Me enamoré de sus piernas - (XIX)
Me enamoré de sus piernas - (XX)
Me enamoré de sus piernas - (XXI)
Me enamoré de sus piernas - (XXII)
Me enamoré de sus piernas - (XXIII)
Me enamoré de sus piernas - (XXIV)
Me enamoré de sus piernas - (XXV)
Me enamoré de sus piernas - (XXVI)
Me enamoré de sus piernas - (XXVII)
Me enamoré de sus piernas - (XXVIII)
Me enamoré de sus piernas - (XXIX)
Me enamoré de sus piernas - (XXX)
Me enamoré de sus piernas - (XXXI)
Me enamoré de sus piernas - (XXXII)
Me enamoré de sus piernas - (FIN)
 

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