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Durante
24 horas de observación en el hospital me dieron el alta diciéndome
que estaba en perfecto estado, que no tenía nada de que
preocuparme. Les pregunté si habían sacado en los análisis de
sangre alguna clase de droga y la respuesta fue negativa.
Tras la salida del hospital me he tomado el resto del día de
descanso en mi casa, trataré de aclarar las ideas, estoy muy
confuso y no se que me ha pasado. Pero desde luego no me he
desmallado. Mañana iré a la oficina y hablaré con Mirian para
ver que es lo que ha averiguado del viaje y la estancia en el
hotel de Frankfurt. ¡Ahora dormiré, lo necesito!
A la 9:00 en punto de la mañana, comienzo mi trabajo cuando no
estoy de viaje. Hoy jueves mi trabajo será la investigación de
lo ocurrido.
-Buenos días Mirian, pase a mi despacho por favor ¡Le digo enérgico!
-Voy enseguida Sr. Jorge.
-Dígame Mirian ¿Ha llamado al hotel de Frankfurt?
-Si señor, y me confirman que usted ha estado allí los 15 días.
Y también he verificado que ha viajado.
Abro mi maletín y reviso los papeles y efectivamente todo el
trabajo y las entrevistas que tenía que hacer en Alemania están
realizadas, eso sería imposible de controlar para engañarme.
He debido de sufrir un desmayo causado por el estrés y como
consecuencia no me acuerdo de nada de lo sucedido en los 15 días
pasados.
-Vale Mirian se puede retirar. No me pase a nadie, estaré
ocupado haciendo un presupuesto de mucha urgencia para la
empresa de Tornillos Rodantes, S.A.
No llevaba ni 2 minutos trabajando en el presupuesto cuando me
llama Mirian:
-Sr. Jorge, sé que me ha dicho que no le moleste, pero creo que
esta persona está interesada por su salud y he creído oportuno
pasársela.
-¡Dígame quién es!
-Es la Srta. Evelin. ¿Se la paso?
-Sí, por favor, Gracias Mirian.
Evelin y yo mantuvimos una larga conversación, estaba
interesada por mi salud y se creía responsable de lo que había
pasado. Le he dado las gracias por su interés y he aprovechado
para preguntarle que ha sido del proyecto “taxis”, durante
unos segundos ha enmudecido, eso me hace pensar que algo está
pasando. Hemos quedado en vernos esta misma tarde en su casa.
Como siempre puntual he llegado a la dirección que Evelin me
dio, es un precioso chalet en una ciudad cercana a Barcelona
(España). Que casa tan grande para una persona que vive sola,
no se por qué me extraño tiene un cargo muy importante y su
poder adquisitivo es alto. Toco al timbre:
-Buenas tardes ¿Qué desea?
-Soy Jorge, he quedado a las 5 con la Srta. Evelin.
-Le abro la verja, siga el camino de piedra le lleva a la puerta
principal.
Me dirijo por el camino rodeado de árboles en dirección a la
puerta principal, no es un chalet, es una mansión. Cuando doy
la vuelta veo una gran piscina y a lo lejos una pista de tenis y
por la izquierda la entrada a la casa. Allí en el porche está
Evelin esperando mi llegada.
Está vestida con pantalón fino pescador que hace que se le
marquen todas sus curvas tanto de sus piernas como las de su
trasero y su zona vaginal, en la parte superior una camisa de
algodón también muy ajustada y calzada con unas zapatillas
planas, va vestida estilo años 60 del siglo 20.
-Hola Jorge ¿Cómo está?
-Estoy bien Evelin, Gracias.
Se acerca a mí y me da dos besos en la cara, uno de ellos me
roza casi los labios, no sé si queriendo o por casualidad, lo
que tengo claro que esta no es la Evelin de anteayer por la mañana.
Pasamos a un gran salón amoblado con un gusto exquisito, sin
duda alguna Evelin vive a lo grande.
-¿Jorge tomas algo? ¡Ay perdone! ¿Toma algo Jorge?
-Evelin, me parece que ya es hora de que nos llamemos de tú,
vasta de tanto formalismo. Desde ahora creo que empieza una gran
amistad.
-Es cierto Jorge. ¿Quieres tomar algo?
-Por favor, un güisqui con hielo. ¡Espero no volver a
desmayarme!
Evelin pulsa un botón del que no sale sonido alguno, a los 10
segundos aparece una persona que parece ser su asistenta. Es una
mujer de unos 35 años, es preciosa y de una figura fantástica.
A Evelin todo lo que le rodea es precioso, veo que le gustan las
chicas de piernas parecidas a las suyas. Parecen clonadas,
Jennifer su secretaria y la asistenta, las tres se diferencian
en la cara pero muy parecidas en lo escultural de sus cuerpos.
-¿Qué desea Srta.? Evelin?
-Lorena, traiga dos güisquis con hielo.
¿De qué marca?
-Lorena de la que tú quieras. ¡La dejo a tu elección! ¡Sin
duda elegirás bien!
Lorena se marcha en busca del güisqui, la observo y lleva un
vestido semitransparente que deja ver todo su cuerpo, no lleva
ropa interior. Es poco menos que genial tener una persona que te
sirva de esa manera. Evelin trata de hacer conmigo algo bonito o
algo perverso.
-Aquí están los güisquis, espero que les guste es un
“Johnnie Walker Gold Label reserva”.
-Gracias Lorena. Sin duda alguna has acertado con la elección,
ya te puedes retirar.
Lorena nos sirvió, estaba realmente sexy con ese traje
semitransparente de color negro. Una indumentaria curiosa para
atender personas de la calle. ¿Vestirá siempre así o es una
manera de encandilarme?
Evelin tomó el primer trago y comenzó a explicarme lo que había
pasado anteayer en el despacho.
-El licor que te di era para dormirte y así poder hipnotizarte
y sacarte la información que necesitamos sobre el proyecto
“Taxis”. Algo salió mal y perdiste la consciencia y
empezaste a hablar conmigo como si realmente estuviera desnuda,
nos asustamos y pedimos a una ambulancia y llamamos a tu
secretaria. ¡Delirabas!
-Perdona Jorge, estoy interesada en hacerme con parte de los
contratos del proyecto “Taxis” y para eso necesito de tus
conocimientos. Te ofrezco que entres en mi plantilla.
-Evelin. ¿No hubiese sido más fácil ofrecerme el puesto de
trabajo y no intentar esa jugada del hipnotismo? ¡Me podía
haber costado caro!
-Te pido perdón, y para que veas que no iba con mala intención
y porque además me gustas, te propongo que este fin de semana
lo pasemos juntos y hagamos el amor hasta caer agotados. ¿Qué
me contestas?
-Si rechazo semejante proposición, es para que me encierren.
Desde el primer día que te vi me enamoré de ti ¡de tus
piernas! Pero como has sido muy perversa, por contrapartida te
pido una cosa.
-¿Dime Jorge?
-Quiero que estén Jennifer y Lorena, para hacer el amor los 4
juntos. ¿Estas de acuerdo?
-No hay problema alguno, esas chicas y yo somos íntimas, sin
dudas lo pasaremos bien. Estoy un poco sorprendida por la
propuesta, pensaba que yo te gustaba para ti solo.
-Evelin me gustas y mucho, pero me he dado cuenta que eres una
mujer autoritaria que sólo me quieres por puro capricho e interés,
de esta forma cuando te canses de mí, no sufriré, para mí no
serás más que una aventura.
-Jorge amigo mío, tú eres de los míos ¡Ahora aún me gustas
más!
-Vale, vale. Soy muy sincero y no quiero hacerte creer que estoy
locamente enamorado. También te hago saber que no voy a aceptar
el puesto de trabajo sin haberlo consultado antes con los
dirigentes de mi empresa. Te contestaré la semana que viene. ¿Estás
de acuerdo?
-Sí Jorge, todo lo que tú desees. ¡Soy toda tuya, estoy en
tus manos!
Evelin cree que sé algo muy importante para poder conseguir los
contratos del proyecto “Taxis”, estoy seguro que cuando lo
averigüe me dará la patada y me quedaré en la calle y sin
trabajo. Le tengo que jugar bien las cartas. ¡Es una mujer muy
astuta! ¡Yo tengo que serlo más!
Evelin sigue con su estrategia, todo lo que hace veo que es con
algún fin. Coge el vaso de güisqui y se dirige donde tiene el
equipo de música y pone un CD de Marie Laforêt ¿Qué
casualidad, me encanta esa cantante? Veo que sabe más cosas de
mí de las que yo pensaba. La canción que suena es un poco
movida, ella no pierde ocasión y empieza a bailar y lo hace
bien. Está excitante con ese pantalón pescador ajustado y de
fina tela, me fijo en su entrepierna y tiene marcada la figura
de su vagina. Con sus manos acaricia todo su cuerpo al son de la
música, de vez en cuando se levanta la camisa hasta dejar
entrever sus pechos.
La canción que suena ahora es una canción romántica y muy
pausada, Evelin se acerca al sofá donde estoy sentado y
extiende su mano para invitarme a bailar. Estuvimos bailando el
tiempo que duró la canción lenta agarrados y como verdaderos
enamorados besándonos con besos interminables, En ese momento
me tenía donde ella quería. Sin duda me tenía excitado, mi
pene parecía que se quería ir a la calle de paseo, pero no podía
estaba allí dentro encerrado quejándose.
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