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Me
enamoré de sus piernas (XI)

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Datos ténicos |

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| Título: |
Me enamoré
de sus piernas (XI) |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
Evelin |
| Actores: |
Evelin,
Jorge, Lorena, Jennifer, Teresa |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
Durante un momento me he derrumbado y he llamado a
la doctora Teresa, he cometido un error. Antes de ingresar en ningún
psiquiátrico tengo que estar seguro de que realmente me es estoy
volviendo loco. Tengo las fotografías que he tomado a Jennifer, la
recepcionista de Tornillos Rodantes, S.A. y las de la doctora Teresa y su
enfermera de recepción y con ellas tengo que probar algo.
-Lo siento doctora. No se preocupe, ya estoy bien. Dígame usted la
dirección de la clínica y cuando tenga unos asuntos resueltos yo mismo
me ingresaré. Muchas gracias por su interés.
-Vale, como quiera Sr. Jorge. Si tiene algún problema no dude en
llamarme. Recuerde que no debe dejar de tomar los medicamentos que le
receté.
-No se preocupe, los estoy tomando. Gracias y hasta pronto.
Nada más he colgado el teléfono he recordado que la policía municipal
ha estado aquí y lo ha reflejado en un informe, espero que no estén
ellos involucrados en la trama. Como último recurso iré para que me den
una copia del informe presentado. Ahora de momento llamaré a Mirian.
-Mirian. Hola soy Jorge, necesito que venga a mi domicilio. ¿Sabe dónde
vivo?
-Sí, Sr. Jorge. En 15 minutos estaré allí.
-Gracias Mirian, la espero.
Mientras Mirian llega, iré introduciendo las fotos en el ordenador y
preparándolas para que las vea y me diga si reconoce a la doctora Teresa
y que opina del parecido de todas estas mujeres. Si ella las ve
diferentes, estará confirmado de que necesito los cuidados de psiquiatría.
La espero con impaciencia. Tocan al timbre, debe de ser ella.
-¿Quién es?
-Soy yo Mirian.
-Le abro. ¡Suba por favor!
-Hola Mirian, gracias por venir. Pase que quiero que vea unas fotos en el
ordenador.
-¿Unas fotos en el ordenador? ¡Está muy raro Sr. Jorge!
-No tenga temor. Mire las fotos y dígame que opina de ellas. La primera
que le enseñaré es muy importante que me diga de quien cree que es. ¿Esta
de quién es?
-Esta es de Evelin con el pelo teñido.
-Ahora le enseñaré 3 fotos más y me dice a quien cree que corresponden.
Son tomas desde los hombros hacia abajo. La primera, ¡Dígame!
-Es Evelin con otro vestido.
-¿Está segura?
-Completamente segura, las manos, las piernas son idénticas.
Le enseñé todas las fotografías y confirmó que pertenecían a Evelin,
cuando le dije que eran de diferentes mujeres se quedó sorprendida y al
igual que yo no se explicaba el parecido de todas ellas. Le expliqué que
la primera foto que le enseñé no correspondía a Evelin, que en realidad
era la de la doctora Teresa, la psicóloga y entonces me dijo:
-Aquí está pasando algo muy complicado, tendríamos que ir a la policía
para explicarlo todo. ¿Su vida puede estar en peligro? Ahora entiendo lo
que me dijo el fin de semana.
-Mirian. En la policía ya he estado y casi se ríen de mí. Este problema
lo tengo que solucionar solo. ¡Bueno con usted! ¿Está de acuerdo?
-Sí, Sr. Jorge. Pero me gustaría que nos habláramos de tú. ¿Qué le
parece?
-Me parece muy bien Mirian.
Mirian desde ese instante pasó a ser una persona muy importante de mi
vida. Que hoy por hoy es más que complicada. Eran ya las 11:00 de la mañana,
le transmití todo lo que me había pasado durante estos ocho días y como
conocí a Evelin, entonces tuvo una idea:
-Tenemos que repasar paso por paso todo lo que hiciste con Evelin en
Frankfurt.
-¡Vale lo haremos!
Repasando todo lo que recordaba llegamos a un punto en que encontramos la
clave de lo que está ocurriendo. Cuando nos despedimos en Frankfurt, abrí
mi maletín, saqué una tarjeta de visita con un teléfono que aún no
funcionaba y entonces le intenté apuntar el que era correcto con mi bolígrafo
que en ese momento no escribía, Evelin muy amablemente me ofreció el
suyo, apunté el número y se la di, nos despedimos y en un acto reflejo
guardé el bolígrafo en mi maletín. ¡Ahora lo entiendo!
-Mirian. Lo han registrado todo. Incluido mi maletín. ¡Pero ellos no
saben...!
-No saben que utilizas un maletín idéntico para viajar y que cuando
vuelves lo dejas encerrado en un armario de tu despacho.
-Eso es Mirian. Vamos a mi despacho. Esperemos que no lo hayan registrado.
-Allí es difícil, hay mucha vigilancia.
Llegamos a las 11:30 los dos entramos apresurados y la recepcionista nos
miró y nos sonrió, empezaría a pensar en cosas que no han sucedido ¡Pero
ya se sabe, piensa mal y acertarás! Fuimos directos al armario y por
suerte no lo habían registrado. Puse el maletín encima de la mesa y lo
abrí, allí estaba colgado en un lateral, lo inspeccioné y a simple
vista no tenía nada especial. La parte exterior no es más que un bolígrafo,
lo desenrosco para ver su interior y allí estaba.
-Mira Mirian. Es un circuito que debe formar parte de algún aparato muy
especial para ellos. ¡Esto es lo que buscan!
-¿No hubiera sido más fácil pedírtelo?
-Sí, Mirian. ¡Es todo muy raro! Llama a su secretaria Jennifer y dile
que puede decirle a su jefa que tengo lo que busca. Le dices que nos
veremos mañana a las 11:00 en punto aquí en mi despacho.
Mirian contactó con la empresa Tornillos Rodantes, S.A. y habló con
Jennifer la secretaria de Evelin. Le dijeron que Evelin estaba de viaje
pero que mañana estaría sin falta a las 11:00 en nuestro despacho. Yo
espero que ahora dándole el bolígrafo la trama quede en nada, el bolígrafo
o lo que eso fuese, lo metí en la caja fuerte de la empresa que es donde
guardamos los fuentes de los programas ahí estarán seguros hasta mañana.
De repente mi cuerpo o mi mente no sé cual de ellos me pide que invite a
Mirian a cenar para celebrar que la pesadilla puede acabar.
-Mirian. Ven cuando puedas.
-Dime Jorge. ¿Qué necesitas?
-¿Tienes algo que hacer esta noche? Te invito a cenar.
Mirian aunque tiene prácticamente mi edad, cuando la he invitado se ha
quedado sin saber que decir y sus mejillas se han sonrojado.
-No, Esta noche la tengo libre, como casi todas las de mi vida. Acepto. ¿Dónde
nos vemos?
-Pasaré a recogerte a las ocho de la tarde por tu casa. ¿Sigues viviendo
en el chalet?
-Sí, en el mismo sitio. ¿Cómo lo sabes?
-Te acompañé el día de la cena de navidad.
-Es cierto, que despistada que soy. Te espero a las ocho.
A las 20:00 horas en punto pasé a recoger a Mirian que ya esperaba en la
puerta de su casa. Estaba espectacular, se había puesto un vestido negro
con vuelo que le llegaba a las rodillas, con medias negras y zapatos de
tacón, estaba realmente guapa. Pasamos un velada muy agradable Mirian es
una mujer muy simpática, nos hemos caído bien. Ha hecho que me olvide
por completo del caso Evelin, eso significa que me encanta estar con
Mirian. Al terminar la velada la he acompañado hasta su casa y me ha
invitado a entrar:
-Entra Jorge y nos tomamos una copa.
-No puedo Mirian tengo que conducir. Nada más acabar de decirlo veo que
la puerta del garaje se abre automáticamente.
-No tienes excusa, ahí tienes una plaza libre tras mi coche. ¡Hoy
duermes conmigo!
-¡Vale Mirian, si te pones así!
Ya es la una de la madrugada, como alarguemos mucho la noche mañana no
voy a estar nada ágil de reflejos.
-Jorge. ¿Qué quieres tomar?
-Una naranjada con un poco de vodka. ¿Tienes?
-Sí, Jorge. Tengo de casi todo lo que pidas. Tengo el bar repleto de
bebidas para cuando vienen las visitas. ¡Yo apenas bebo!
Mientras Mirian preparaba las bebidas eché una mirada por el salón
comedor y está decorado con gusto y tiene cosas de valor y al fondo un
bar con barra americana que hace el lugar muy elegante. Cuando a acabado
de preparar las bebidas ha puesto música y suena verdaderamente como una
discoteca romántica, y ahora para colmo ha conectados los difusores de
luz, parece que estamos en una discoteca de enamorados.
-¿Te gusta Jorge? Me he montado esta discoteca para cuando tengo alguna
visita que lo pasemos bien, No me gusta mucho salir, aquí estoy más
relajada que en cualquier local preparado para bailar.
-¡Es genial! ¡Eres una chica muy especial! ¿Cómo no estás casada?
-Lo estuve, mi marido falleció en un accidente de coche. Estábamos muy
bien situados económicamente, todo era alegría. Pero se fue al traste.
Trabajo para no aburrirme.
-¡Lo siento, no era mi intención recordarte nada triste!
Mirian se acercó con las bebidas y en el trayecto desde el mueble bar
hasta el sofá en el que yo estaba sentado, se quitó los zapatos que
aunque embellecen a la mujer, también les debe ser cansado de soportar
mucho tiempo. Con su mano derecha me acercó la bebida y se sentó s mi
lado rozando su pierna con la mía, tomó un sorbo de su bebida y yo hice
lo propio con la mía y las dejamos encima de la mesa. Reposó la cabeza
en mi hombro y me estuvo explicando lo feliz que era con su marido y lo
mal que lo pasó cuando falleció. Le acaricié el rostro mientras seguía
explicándome su malograda vida amorosa, en un momento de la conversación
acerqué mis labios a los suyos y la besé con ternura, es una mujer frágil,
y está pasando por un proceso de su vida en el que sería fácil hacerle
daño sin ni siquiera quererlo. Estuvimos hasta las tres de la mañana
hablando, bailando y besándonos y nos fuimos a dormir juntos pero no
dimos el paso final, creí oportuno iniciar una amistad verdadera. El sexo
si tenía que llegar, llegaría, además es una mujer que me ha enamorado
¡Me gusta como persona, en el físico hasta ahora ni me había fijado!
-Que descanses Jorge.
-Tú también Mirian. ¡Buenas noches!
Sigue
Denominación de la RAE
de Género
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