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Relato Desde pequeña siempre he visto a mi madre desnuda, era habitual verla ir del cuarto de baño hasta su habitación como mi abuela la trajo al mundo, nunca le di importancia, resultaba normal. Pero a partir de que cumplí los 12 años aproximadamente mi madre empezó a no dejarse ver desnuda, desde esa edad no la he vuelto a ver, hasta hace unos días que por casualidad llegaba del instituto antes de la hora en que lo suelo hacer, estaba sentada en el bidet con las bragas quitadas y las piernas completamente abiertas, le vi su coño al completo, su pubis y vagina estaban completamente depiladas, era preciosa la estampa, pero lo que más me intrigó y a la vez excitó fue el verla meando, es una tontería pero ver el chorro de orina saliendo por el orificio de la uretra es una cosa que me trae de cabeza desde que cumplí los 16 cuando observé a mi amiga Trinidad como lo hacía. Mi madre parecía disfrutar mientras evacuaba la totalidad de la orina de su vejiga, al terminar se acarició repetidas veces su vagina y se llevó sus dedos hasta la nariz para aspirar el olor de su orina, parecía gustarle. Por último se lavo todo el coño disfrutando de ello sin duda, su rostro le delataba. Yo inmóvil en la puerta del cuarto de baño casi me corro del gusto. Salí sigilosa de la posición que ocupaba y me fui a mi habitación. Mujeres meando... Más... Si quiere el relato entero pulse abajo.
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Denominación de la RAE de Género |
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