Fotos de mujeres meando

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Datos ténicos

La foto de una mujer meando, Ana.

Título: Fotos de mujeres meando
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Patricia
Actores: Ana, Patricia, Roberto.
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico 
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Desde pequeña siempre he visto a mi madre desnuda, era habitual verla ir del cuarto de baño hasta su habitación como mi abuela la trajo al mundo, nunca le di importancia, resultaba normal. Pero a partir de que cumplí los 12 años aproximadamente mi madre empezó a no dejarse ver desnuda, desde esa edad no la he vuelto a ver, hasta hace unos días que por casualidad llegaba del instituto antes de la hora en que lo suelo hacer, estaba sentada en el bidet con las bragas quitadas y las piernas completamente abiertas, le vi su coño al completo, su pubis y vagina estaban completamente depiladas, era preciosa la estampa, pero lo que más me intrigó y a la vez excitó fue el verla meando, es una tontería pero ver el chorro de orina saliendo por el orificio de la uretra es una cosa que me trae de cabeza desde que cumplí los 16 cuando observé a mi amiga Trinidad como lo hacía. Mi madre parecía disfrutar mientras evacuaba la totalidad de la orina de su vejiga, al terminar se acarició repetidas veces su vagina y se llevó sus dedos hasta la nariz para aspirar el olor de su orina, parecía gustarle. Por último se lavo todo el coño disfrutando de ello sin duda, su rostro le delataba. Yo inmóvil en la puerta del cuarto de baño casi me corro del gusto. Salí sigilosa de la posición que ocupaba y me fui a mi habitación. 

Desde ese día tengo en mente el coño excitante de mi madre, y me he propuesto hacerle un reportaje de fotos. Al día siguiente me armé de valor y le dije:

-Mamá tengo un trabajo que presentar para este trimestre.
-¿De qué trata el trabajo?
-De los aparatos excretores y reproductor de la mujer.
-¿Qué es lo que necesitas, nena?
-Verás... es... bufff... ¡No sé como decirlo mamá!
-Nena, ya tienes 18 años. Dime lo que tengas que decir ¡Sabes que no me asusto fácilmente! ¿Qué es lo que quieres de mí?
-¡Venga, te lo digo mamá! Quiero hacerte unas fotos desnuda y haciendo pipi y caca.
-¡Pero que dices cochina! No pretenderás enseñar mis fotos a todo el instituto ¿Cómo me puedes pedir semejante barbaridad?

Sin decir una palabra más me marché rauda y veloz para mi habitación, roja como un tomate y las pulsaciones de mi corazón por encima de 180. Durante el resto del día no volvimos a dirigirnos la palabra, nuestras miradas se cruzaban furtivas, con timidez, tanto por su parte como por la mía. Mi padre ha notado que ocurría algo y ha preguntado:

-¿Qué os pasa chicas? ¿Habéis reñido?
-No Roberto, no hemos reñido, es simplemente una discrepancia que tenemos sobre una cuestión de mujeres. ¡No te preocupes!
-No pasa nada papá, estoy segura de que lo solucionaremos.

Mi madre me miró por primera vez en el día directamente a los ojos y me sonrió, como es natural también sonreí. Ya está, ya la tengo en el bote y estoy segura de que aceptará que le haga todas las fotos de su coño meando que necesite. Estábamos en el sofá viendo la televisión y mi madre se levantó para ir al cuarto de baño, una vez dentro me dice:

-Nena ven al cuarto de baño ¡Te necesito!
-Voy mamá.
Mi padre siguió sentado mirando el programa de deportes en la televisión y ni quiera se dio cuenta de que nos habíamos marchado. Cuando llegue al cuarto mi madre dice:

-¿Tienes la cámara preparada?
-La tengo en mi cuarto ¡Voy a buscarla! Espera no te desnude, te diré como quiero las fotos de mujer meando.
-¿Cómo tienen que ser las fotos de mujeres meando?
-Luego te lo digo mamá.

Iba tan deprisa en dirección a mi habitación para coger la cámara que no me di cuenta de que mi padre entraba en el cuarto de baño. Ya de vuelta entro y le veo frente al espejo arreglándose el pelo. Pregunta:

-¿Necesitas fotos de mis aparatos? ¡Tu madre me ha contado!

Me quedé tan cortada y estaba tan nerviosa que no supe que contestar, salí del cuarto de baño y me encerré en mi habitación para no ser vista. Mi madre se acercó para decirme:

-Hija ¿Qué te ha pasado? Tanto tu padre como yo estamos dispuestos a posar para ti. Posaremos en las posturas que nos pidas y haremos lo que haga falta para que apruebes el trabajo.
-Gracias mamá. Otro día, ahora tengo tanta vergüenza que sería incapaz de miraros a los ojos. Mañana sábado las haremos si os parece bien.

Estoy temblando, no sé si seré capaz de fotografiar a mi padre y a mi madre completamente desnudos. Son tan jóvenes que podían ser amigos míos, pero no lo son, son mis padres. Ver a mi padre con sus 36 años de edad sin lugar a dudas me excitará y la figura espectacular de mi madre hará que me corra al verla. No se como saldré de esta situación provocada por un momento de calentura ¿Será incesto el fotografiar a mi padre y madre meando, cagando y haciendo el amor? 

He pasado toda la noche pensando en el momento de encontrarme con mis padres cara a cara, no tengo muy claro si mis piernas serán capaces de aguantar mi peso. Ya aseada y vestida bajo en dirección a la cocina comedor para tomar el desayuno. Ahí están, uno a la derecha y el otro a la izquierda de la mesa de cocina. Les saludo:

-Buenos días ¿Cómo habéis pasado la noche?
-La hemos pasado... ¡La hemos pasado muy...!

-Mi madre con la picaresca que le caracteriza me está diciendo que han pasado una noche de amor frenético y descontrolado, como corresponde a dos personas jóvenes y enamoradas. Mi madre también tiene 36 años de edad y a la hora de hacer el amor sin duda se la oye, aunque yo esta noche no la he escuchado. Les digo:

-¿Estáis dispuesto para la sesión de fotografía?
-Sí, hija. –Contesta mi padre-

Ahora ya algo más relajada y con la valentía suficiente les he mirado, no me había fijado pero estas dos personas, mi padre y mi madre, están vestidas de una forma un tanto provocadora ¿No será...? No puede ser, no creo que mis padres me quieran seducir ¡Quita, no pienses más de la cuenta Patricia! Es imposible, mis padres son unas personas muy rectas y con mucha moral ¿Pero y si es una falsa moral? Digo:

-Vale cuando acabemos de desayunar podemos empezar con la sesión de fotos ¡Bebed mucho líquido! Así tendré la posibilidad de realizar buenas tomas de fotos de hombres y mujeres meando.

Mi padre me ha mirado, me ha sonreído y se ha levantado en dirección al frigorífico para recoger una botella de zumo de naranja que es lo que le gusta desayunar. Mi mirada, mis ojos se han clavado en su entrepierna, va en calzoncillos que son de una talla minúscula, su pene está en erección y se le marca un paquete que da espanto. Dirige su mirada a mi sexo y sonríe. Dice mi madre:

-Roberto ¿Ya estás empalmado? Si no hemos empezado ¡Qué caliente eres!
-No Ana, la tengo simplemente casi a punto ¡Tú bien sabes que en erección no es capaz de quedarse dentro del calzoncillo!

Mis queridísimos padres me empezaban a dar miedo, se estaban montando una película en la que ellos son los protagonistas y se olvidan de mí olímpicamente. Entonces mi madre también se dirige al frigorífico y veo su espectacular Short de encaje casi transparente que hace que mi corazón palpite, sus pechos cubiertos con un sujetador a juego cubierto por una fina bata que le llega escasamente por encima de los muslos. No tengo duda alguna de que estos van a por su hija. Temblando les digo:

-¿Estáis muy excitados? ¿Qué es lo que pretendéis?
-Patricia, eres tú la que quieres fotografiarnos meando, cagando y haciendo el amor. ¡Queremos complacerte! ¿Qué crees que queremos? –Dice con voz enérgica mi madre-
-Nada mamá, son cosas mías, sabes que tengo exceso de imaginación ¿Empezamos?
-Cuando quieras hija ¿Tú dirás que hacemos, tú eres la fotógrafa?

Empecé haciendo que se desnudaran, primero mi madre a la que hice varias fotos de su coño afeitado, posteriormente le indique que se apartara con sus dedos lo más que pudiera sus labios vaginales para así poder ver la entrada de la vagina y el orificio de la uretra. Le hice fotos de gran resolución para ver con detalle, estaba ya tan excitada que tenía toda su superficie cubierta de mucosa vaginal. Aprovechando la separación de los labios vaginales y debido a la toma sensacional del orificio de la uretra le pedí que si podía empezar a mear. Dicho y hecho ¡Qué fotos de mujer meando! Mi excitación iba en aumento. Si no hubiera estado mi padre no lo hubiera dudado hubiera encajado mi boca en su coño meando y me hubiera tomado todo su pipi, su olor era provocador y excitante. Comento:

-Ahora te toca a ti papá. ¡Lo tendrás difícil! Mamá lo ha hecho como si de una modelo profesional se tratara, parece que toda la vida ha estado meando delante de una cámara de fotos ¡Qué mujer! ¿Qué fotos de mujeres meando me van a quedar?
-Hija, ¿Por qué dices fofos de mujeres meando? ¡Si solamente soy yo!
-Mamá digo mujeres meando porque yo también me haré fotos meando y cagando con el disparador automático.

Mi padre al ver la sesión de fotos tomadas y las posturas de mi madre, se ha puesto con una erección a punto de la eyaculación, le he tomado las fotos en las posturas que he creído oportunas y le he hecho unos primeros planos del glande y del conducto uretral, estaba lleno de jugos que preceden a la eyaculación. Le pregunto:

-Papá ¿Puedes aguantar o te correrás en mi cara?
-Hija, intentaré aguantar pero no te lo aseguro...

No había terminado de decirlo y me soltó una serie de chorros de semen que me puso perdida la cara y la cámara. Pero por suerte le pude sacar tres fotos antes de que el objetivo quedara inundado del producto de su eyaculación. ¡Oh!

-¡Papa! ¿Eres eyaculador precoz? 
-No hija, pero estoy tan excitado de verte que no he podido evitarlo ¡Perdona!

Los tres nos reímos sin parar, ya estábamos perdiendo la vergüenza ¡Eso, que ya no teníamos vergüenza! Visto desde fuera no éramos otra cosa que unos sinvergüenzas depravados. Pero llegados a este punto, yo lejos de estar nerviosa estaba tan relajada y excitada que los jugos provocados por las mucosas vaginales empiezan a traspasar mis braguitas y hasta el pantalón de mi chándal, pero ya no me importa nada de lo que pueda ocurrir. Oyes:

-Papá ahora quiero que te eches una buena meada en esa dirección, quiero tener unas buenas fotos de hombre meando, espero que no me vuelvas a inundar la cámara que es muy difícil de limpiar.
-No hija, lo de antes ha sido una eyaculación excepcional por lo excitado que me pone el estar desnudo frente a ti.
-¡Vale... Vale... Excusas ahora!

A pesar de mi nula experiencia en el tema de sexo, me estoy relajando tanto que perdido el nerviosismo del primer momento, ahora en este momento soy capaz de poner rojo de excitación a mi propio padre. Estas fotos que titularé fotos de hombres meando, me están quedando fantásticas. Como estos dos se enteren que lo del trabajo de la escuela es mentira, son capaces de echarme de casa. ¡No, no creo que lo hicieran! Les digo:

-Lo habéis hecho como si fueseis modelos profesionales ¿No lo habéis sido nunca? Me están quedando unas fotos magníficas.
-No hija, nunca hemos trabajado de modelos ¡Gracias por el piropo!

Ahora empezaba la segunda fase del plan maquinado en mi mente ¡Qué perversa soy! ¿Serán capaces de hacer el acto sexual delante de mí? Yo me empezaba a encontrar incómoda, mi entrepierna estaba húmeda ¡Qué digo húmeda, estaba mojada! En la entrepierna del chándal se empezaba a notar una mancha como si yo también me hubiera meado, mojado. Les digo:

-Ahora quiero que hagáis el amor como habitualmente lo hacéis, yo iré tomando fotos de las posiciones más interesantes ¿Os veis capaces?
-Sí, esta es la parte más sencilla, esto lo hacemos muy a menudo ¡Tú lo sabes! –Dice mi madre con mirada pícara-

Los dos sin dudarlo han empezado a realizar diversas posturas, siempre sin dejar de mirarme. Creo que quieren que me una a ellos pero no se atreven a pedírmelo, es un paso muy fuerte ¡Qué estoy diciendo, si ya están desnudos y haciendo el acto sexual ante mí! Simplemente quieren que sea yo quien de el primer paso, pero les voy hacer sufrir todo lo que pueda, me haré la dura aunque lo estoy deseando. 

-Sigue papá... Sigue, no eyacules dentro, hazlo fuera encima de su vagina para poder captarlo con la cámara. De esta manera tendré fotos de hombres eyaculando sobre el coño de una mujer.
-Joder nena ¡Qué cosas pides! Estás perdiendo la vergüenza por momentos –Comenta mi padre-

Con la excitación de mi padre al hacer el amor con su mujer delante de su hija, entiendo que mi padre no es un eyaculador precoz, el padre que me hizo tiene más aguante del que yo creía ¡Lo de antes fue debido a la gran excitación! Estoy orgullosa de provocarle esos sentimientos. Después de unos minutos sacó su erecto pene del interior de la vagina de mi madre y eyaculó sobre ella, algunos chorros de semen le llegaron hasta la boca y mi madre que aprovecho para saborearlo sin dudarlo un momento. Digo:

-Lo has hecho muy bien papá.
-¡Gracias nena!
-¿Te gusta el semen mamá?
-No lo sabes bien, nunca desperdicio ni una sola gota.

Y debe ser así, mi padre le ha lamido con su legua en el coño y ha recogido todo el semen derramado sobre él, y lo ha transportado hasta su boca y ella lo ha paladeado y lo ha consumido con evidente placer. Mi vagina me está jugando una mala pasada, estoy tan excitada que la mancha en el pantalón de mi chándal es ya similar a la de una monumental meada ¡Estoy chorreando! Mi madre mira:

-¿Qué te pasa Patricia? ¿Estás sudando? ¡Mira que mancha tienes en el pantalón del chándal!

La muy pícara con la verborrea que le caracteriza me está provocando para que le diga que estoy tan excitada como ella, pero se va a quedar con las ganas. Ahora aunque no me apetece mucho les tengo que hacer las fotos cuando estén en plena defecación, es una cosa que es repugnante pero no quiero que me descubran que todo ha sido un montaje. Les digo:

-Sí mama, estoy sudando de tanto movimiento que estoy haciendo para hacer unas buenas fotos, me va a quedar un trabajo sobre los aparatos excretores y reproductores que será la envidia del instituto.
-¡Vale hija! Luego te das una ducha de agua fría y te relajas de tanto esfuerzo. ¿Qué hacemos ahora?

A mi madre no se le ha olvidado todo lo que le dije de las fotografías que quería para el trabajo. Ella quiere llegar hasta el final y yo no quiero dar el brazo a torcer. Bueno:

-Queridos progenitores míos, ha llegado la hora de la verdad, la hora de haceros las fotos de vuestros aparatos excretores fecales ¿Sois capaces?
-Por ti y tus estudios hacemos lo que sea hija. –Contesta mi padre, me mira y sonríe mi madre-
-Venga, para que me sea más fácil hacer las fotos de vuestros culos cagando lo haremos aquí en el suelo encima de estos papeles de periódico.

Mis padres me estoy dando cuenta que son unas personas que no tienen tabúes de ninguna clase, están haciendo todo lo que les estoy pidiendo con la mayor naturalidad posible. Mí madre parecía saber en la posición que quería fotografiar su culo cagando, se ha puesto en cuclillas dejando su ano y la totalidad de su vagina a mi vista, ha empezado con las contracciones de empuje y las heces empiezan a salir por el ano, a pesar de ser asqueroso es morboso y empiezo a sentir más secreciones de mucosa vaginal, mis piernas empiezan a estar empapadas de jugos vaginales. Me han quedado unas fotos magnificas. Ver el culo de una mujer cagando es espectacular, pero ver el culo de tu padre excretando heces es algo indescriptible, con él no he podido más y he llegado al orgasmo aunque no les he dejado saberlo. Digo:

-Estoy orgullosa de tener una madre y un padre como vosotros ¡Sois geniales! Gracias por haber hecho este esfuerzo por mí.
-Nada hija pide siempre lo que necesites, que nosotros te lo concederemos.

Mientras ellos se han ido a la ducha para lavarse y ponerse ropa encima, yo he aprovechado el tiempo para limpiar la caca del suelo, es lo mínimo que puedo hacer para agradecerles lo que han hecho. He abierto las ventanas y he pulverizado toda la casa con ambientador para eliminar el olor de heces ¡Qué aroma! Terminada la faena de adecentamiento me he mirado al espejo del cuarto de baño de la segunda planta. Tengo los ojos llorosos de puro placer, me he desnudado y el pantalón de chándal pesaba por lo menos dos kilos más por el líquido acumulado, mis braguitas estaban que se podían escurrir ¡Que aroma de excitación! Después de pegarme una buena ducha fría como dijo mi madre, me he vestido con un bañador de lo más sexy y he bajado para ser yo ahora quien les provoque a ellos. Bajo y ya estaban en el salón tomándose una copa:

-¿Qué os ha parecido la sesión de fotografía?
-¡Fantástica nena! –Contestan los dos al tiempo-

Los dos se han quedado mirando la entrepierna del bañador que a duras penas cubre mi vulva, mis labios vaginales casi sobresalen. 

 

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Sigue

 

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