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Relato María mi agente de bolsa suele ir vestida con unas minifaldas que dejan al aire sus muslos de grandes proporciones, de cara es bellísima, pero su cuerpo no le acompaña, está pasada algo de kilos, kilos que a ella no parecen importarle lo más mínimo ¡Eso parece! La última vez que nos vimos para pasar cuentas le insinué que se pusiera a dieta. Me dijo con evidentes signos de enfado, que ella no necesitaba adelgazar, que tenía un buen cuerpo que engañaba mucho, pero que desnuda era diferente. -¡Cómo no María, a nadie le amarga un dulce! ¿Dónde te va bien Alfredo, en tu casa o en la mía? -Mejor en tu casa, en la mía está mi mujer ¡No creo que le gustara! -¿Estás casado? ¡No lo sabía! En tal caso, lo siento, mi cuerpo lo reservo para un soltero que me pueda satisfacer sin ponerle los cuernos a nadie. No quisiera que por mi culpa tu mujer sufra. -No tiene porque enterarse, no se enterará ¡A no ser que tú se lo digas! -¡Vale!
Quedamos en mi casa esta noche a las -¡Sí,
allí estaré! Terminamos
de pasar cuentas y dejamos zanjados todos los asuntos bursátiles para el
trimestre siguiente. Durante el tiempo que pasó desde que terminamos la
conversación personal que mantuvimos y hasta que me marché me estuvo
sonriendo intrigantemente y al despedirnos... -Espero que actúes tanto como hablas. Como tuve cosas que hacer durante el resto del día, no me pude pasar por casa para avisar a mi esposa, le llamé al móvil para comunicarle que esa noche llegaría tarde: -De acuerdo Alfredo ¡No te preocupes! Lo mismo cuando vuelvas, yo todavía no lo he hecho ¡También tengo una comida de empresa! -Hola María, creía que nos veríamos en tu casa ¿Cómo te vas a desnudar aquí? -No
desesperes, ahora mismo lo verás. De repente se iluminó el pequeño escenario que tenía el local y un hombre vestido para la ocasión presentó una actuación, actuación que no era otra que la de María, que por las noches se dedicaba a desnudarse en un escenario para ser mirada y deseada por todos los asistentes al club ¡Qué sorpresa! Yo dejando mis ahorros en manos de una mujer que en sus ratos libres ejerce de bailarina ¡Estoy loco! Pensándolo bien no tengo ninguna queja, hasta ahora me ha ido fenomenalmente, sus inversiones todas han sido correctas. Como era temprano decidí entrar a un restaurante que me quedaba de camino, no podía regresar y descubrirme ante mi esposa. -¡Buenas
noches, Sí por favor! Estaba
en la mesa comiendo y pensando en lo sucedido, cuando oigo unas risas que
venían de un reservado dispuesto en el restaurante para celebraciones de
empresas. Risas que reconocí como las de mi esposa ¡Qué casualidad! He
venido ha entrar en el mismo restaurante que ella está celebrando la cena
con sus compañeros ¡Tierra trágame! Terminé lo mas rápido que pude
pagué y desaparecí ¡Qué noche! Entré
nuevamente al club de alterne para ver si todavía estaba María, le pediré
disculpas por haberla llamado sin ninguna mala intención ¡Gorda! Si es
menester me postraré rodillas al suelo ante ella ¡Qué suerte! Aún está
sentada en el mismo lugar de la barra, me acercaré: -¡Hola María! ¿Has terminado ya? Tengo que decirte algo. -Sí, ya he terminado por hoy ¿Qué quieres decirme? ¡Te escucho! -Te pido excusas, siento que te hayas molestados por haberte dicho que te pusieras a dieta ¡Fue una grosería por mi parte! Te pido encarecidamente que me perdones. -No sé, no sé si debo perdonarte ¡Bueno lo haré con una condición! -¿Qué es lo que deseas? -Que me invites a una copa. Luego iremos a mi casa y bailarás arrodillado frente a mis nalgas que besarás y lamerás hasta que te diga basta ¿Lo harás? -Eso
está hecho María ¡Faltaría más! Nada más salir del club, torcimos a la derecha y en portal 21 segundo piso puerta B tenía María un lujoso apartamento. -Pasa, no seas tímido. Ponte cómodo mientras preparo una copa ¿Qué deseas? -Una
naranjada, luego tengo que conducir. Mientras
se alejaba en dirección a la habitación que parecía ser su dormitorio
me fijé en el conjunto de sus nalgas ¡Su culo! Realmente tenía unas
nalgas preciosas que cualquier hombre o mujer estarían orgullosos de
acariciar ¿Tendré la ocasión de hacerlo? ¡Espero que sí! -Toma Alfredo tu naranjada. Yo como no debo conducir me he preparado un güisqui doble con hielo. -Gracias Maria ¡Muy amable! -¿Qué
problema tienes con tu mujer? Como
de costumbre María me sorprendía una vez tras otra. El hecho de
preguntarme por mi mujer denotaba una rara estrategia de entablar
conversación ¡Por lo menos eso creía yo! -Será muy aburrido ¿Por qué no hablamos de ti María? -¡No cariño, no mi amor! Hablaremos de ti y de tu mujer ¡Me lo debes como disculpa! -¡Vale, tu ganas! ¿Qué es lo que quieres saber? -Dime ¿Tiene las nalgas bonitas? -Digamos que las tiene pasables ¡Las tuyas son más apetecibles! -¿Quieres tocármelas? -¡Como no María, lo estoy deseando! -¡Vale!
Pero antes tendrás que desnudarte y masturbarte hasta correrte delante de
mí. Aunque
Maria me tenía desconcertado, accedí a masturbarme bajo su atenta
mirada. Tengo que admitir que al principio me costó excitarme, pero
cuando ella comenzó a contornear sus nalgas delante de mi boca mi
experimentado pero últimamente poco utilizado pene se puso totalmente
erecto ¡Deseaba poseerla! Pero como me tenía que comportar como un
caballero. Aparté mis pensamientos de ella ¡De lo contrario eyacularía
sin remedio! -¡Te gusta así! -Así está perfecto. Cuando te corras quiero que lo hagas sobre mis nalgas ¿Lo harás? -¡Tus
órdenes, son deseos para mí! Pide todo lo que desees ¡Yo lo haré! Cuando
ya estaba a punto de correrme se lo indiqué a María para que se
despojara de la ropa que llevaba colocada. Su cuerpo quedó totalmente al
desnudo y echada sobre el sofá derramé todo mi semen en sus preciosas
nalgas. -¿Está bien así, sientes mi semen caliente? -¡Lo
siento, es fantástico! Ahora dame un masaje con el semen por todo el
trasero, pero con mucho cuidado de no acercarte a mi vagina ¡Eso me
repugna! La cosa fue a más, esa noche la pasé con María, me hizo hacer de todo y hacerle todo menos introducir mi pene en su vagina, ano o boca ¡Tiene cantidad de fantasías! Pero de introducciones, nada de nada, aun así me lo hizo pasar muy bien. Durante la noche no me acordé en ningún momento de que estaba casado. Cuando a la mañana siguiente pasé por casa, Alejandra me estaba esperando con las maletas hechas. Me dio los papeles para tramitar el divorcio y se marcho diciendo que me vería en el juicio final. No se si refería al juicio del divorcio o al juicio del fin del mundo ¿Cuál sería, nunca la volví a ver? Denominación de la RAE de Género |
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