Nalgas bañadas en semen

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Datos ténicos

La foto de una mujer con vulva de niña, Amanda

Título: Nalgas bañadas en semen 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: María
Actores: María, Alejandra, Alfredo.
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

María mi agente de bolsa suele ir vestida con unas minifaldas que dejan al aire sus muslos de grandes proporciones, de cara es bellísima, pero su cuerpo no le acompaña, está pasada algo de kilos, kilos que a ella no parecen importarle lo más mínimo ¡Eso parece! La última vez que nos vimos para pasar cuentas le insinué que se pusiera a dieta. Me dijo con evidentes signos de enfado, que ella no necesitaba adelgazar, que tenía un buen cuerpo que engañaba mucho, pero que desnuda era diferente.

 -¿Quieres verme desnuda? –Dijo-

 Me dejó tan cortado con su respuesta que de momento no supe qué decirle. Con aquella contestación ¿Estaba insinuándose o estaba indignada? Reaccioné y contesté:  

-¡Cómo no María, a nadie le amarga un dulce!

¿Dónde te va bien Alfredo, en tu casa o en la mía?

-Mejor en tu casa, en la mía está mi mujer ¡No creo que le gustara!

-¿Estás casado? ¡No lo sabía! En tal caso, lo siento, mi cuerpo lo reservo para un soltero que me pueda satisfacer sin ponerle los cuernos a nadie. No quisiera que por mi culpa tu mujer sufra.

-No tiene porque enterarse, no se enterará ¡A no ser que tú se lo digas!

-¡Vale! Quedamos en mi casa esta noche a las 21:00 horas ¿Te va bien?

-¡Sí, allí estaré!  

Terminamos de pasar cuentas y dejamos zanjados todos los asuntos bursátiles para el trimestre siguiente. Durante el tiempo que pasó desde que terminamos la conversación personal que mantuvimos y hasta que me marché me estuvo sonriendo intrigantemente y al despedirnos...  

-Espero que actúes tanto como hablas.

 Me despedí con una sonrisa esperando ansiosamente que llegara la noche para ver a mi agente de bolsa en pelota picada.  

Como tuve cosas que hacer durante el resto del día, no me pude pasar por casa para avisar a mi esposa, le llamé al móvil para comunicarle que esa noche llegaría tarde:

 -¡Hola Alejandra! Te llamo para decirte que esta noche no iré a cenar, tengo una comida de empresa y no sé cuando terminaré.

-De acuerdo Alfredo ¡No te preocupes! Lo mismo cuando vuelvas, yo todavía no lo he hecho ¡También tengo una comida de empresa!

Mi mujer y yo cada día estamos más alejados, el amor que teníamos se está convirtiendo poco a poco en odio. Son esas cosas que pasan en las parejas que empiezan queriéndose a rabiar y terminan odiándose a no poder más.

A medida que me iba acercando a la dirección que me había dado María, me daba cuenta  de que esas señas correspondían a un club de alterne ¡No puede ser, se ha debido de equivocar! Entraré para ver si está dentro esperándome. Sí, allí al final de la barra está sentada.  

-Hola María, creía que nos veríamos en tu casa ¿Cómo te vas a desnudar aquí?

-No desesperes, ahora mismo lo verás.  

De repente se iluminó el pequeño escenario que tenía el local y un hombre vestido para la ocasión presentó una actuación, actuación que no era otra que la de María, que por las noches se dedicaba a desnudarse en un escenario para ser mirada y deseada por todos los asistentes al club ¡Qué sorpresa! Yo dejando mis ahorros en manos de una mujer que en sus ratos libres ejerce de bailarina ¡Estoy loco! Pensándolo bien no tengo ninguna queja, hasta ahora me ha ido fenomenalmente, sus inversiones todas han sido correctas.

 -Ahora podrás ver mi cuerpo. Me desnudaré completamente y te llamaré al escenario para que hagas el amor conmigo ¡Hasta me dejaré penetrar!

Empezó la actuación contorneándose sensualmente exhibiendo sus muslos y nalgas, no mentía, vista desnuda en su totalidad era preciosa ¡Tenía razón! No le sobraban tantos kilos como a mí me parecía. Cuando estaba en mitad de la actuación me llamó para que subiera al escenario con ella ¡Invitación que decliné! Lo sentía, pero me hubiera puesto en ridículo ante tanta gente ¡Quizás es lo que ella deseaba! No le di el gusto de hacerlo, pagué la consumición y me marché saludándola desde la barra.

Como era temprano decidí entrar a un restaurante que me quedaba de camino, no podía regresar y descubrirme ante mi esposa.

-¡Buenas noches señor! ¿Mesa para uno?

-¡Buenas noches, Sí por favor!  

Estaba en la mesa comiendo y pensando en lo sucedido, cuando oigo unas risas que venían de un reservado dispuesto en el restaurante para celebraciones de empresas. Risas que reconocí como las de mi esposa ¡Qué casualidad! He venido ha entrar en el mismo restaurante que ella está celebrando la cena con sus compañeros ¡Tierra trágame! Terminé lo mas rápido que pude pagué y desaparecí ¡Qué noche!  

Entré nuevamente al club de alterne para ver si todavía estaba María, le pediré disculpas por haberla llamado sin ninguna mala intención ¡Gorda! Si es menester me postraré rodillas al suelo ante ella ¡Qué suerte! Aún está sentada en el mismo lugar de la barra, me acercaré:  

-¡Hola María! ¿Has terminado ya? Tengo que decirte algo.

-Sí, ya he terminado por hoy ¿Qué quieres decirme? ¡Te escucho!

-Te pido excusas, siento que te hayas molestados por haberte dicho que te pusieras a dieta ¡Fue una grosería por mi parte! Te pido encarecidamente que me perdones.

-No sé, no sé si debo perdonarte ¡Bueno lo haré con una condición!

-¿Qué es lo que deseas?

-Que me invites a una copa. Luego iremos a mi casa y bailarás arrodillado frente a mis nalgas que besarás y lamerás hasta que te diga basta ¿Lo harás?

-Eso está hecho María ¡Faltaría más!  

Nada más salir del club, torcimos a la derecha y en portal 21 segundo piso puerta B tenía María un lujoso apartamento.

-Pasa, no seas tímido. Ponte cómodo mientras preparo una copa ¿Qué deseas?

-Una naranjada, luego tengo que conducir.  

Mientras se alejaba en dirección a la habitación que parecía ser su dormitorio me fijé en el conjunto de sus nalgas ¡Su culo! Realmente tenía unas nalgas preciosas que cualquier hombre o mujer estarían orgullosos de acariciar ¿Tendré la ocasión de hacerlo? ¡Espero que sí!  

-Toma Alfredo tu naranjada. Yo como no debo conducir me he preparado un güisqui doble con hielo.

-Gracias Maria ¡Muy amable!

-¿Qué problema tienes con tu mujer?  

Como de costumbre María me sorprendía una vez tras otra. El hecho de preguntarme por mi mujer denotaba una rara estrategia de entablar conversación ¡Por lo menos eso creía yo!  

-Será muy aburrido ¿Por qué no hablamos de ti María?

-¡No cariño, no mi amor! Hablaremos de ti y de tu mujer ¡Me lo debes como disculpa!

-¡Vale, tu ganas! ¿Qué es lo que quieres saber?

-Dime ¿Tiene las nalgas bonitas?

-Digamos que las tiene pasables ¡Las tuyas son más apetecibles!

-¿Quieres tocármelas?

-¡Como no María, lo estoy deseando!

-¡Vale! Pero antes tendrás que desnudarte y masturbarte hasta correrte delante de mí.  

Aunque Maria me tenía desconcertado, accedí a masturbarme bajo su atenta mirada. Tengo que admitir que al principio me costó excitarme, pero cuando ella comenzó a contornear sus nalgas delante de mi boca mi experimentado pero últimamente poco utilizado pene se puso totalmente erecto ¡Deseaba poseerla! Pero como me tenía que comportar como un caballero. Aparté mis pensamientos de ella ¡De lo contrario eyacularía sin remedio!  

-¡Te gusta así!

-Así está perfecto. Cuando te corras quiero que lo hagas sobre mis nalgas ¿Lo harás?

-¡Tus órdenes, son deseos para mí! Pide todo lo que desees ¡Yo lo haré!  

Cuando ya estaba a punto de correrme se lo indiqué a María para que se despojara de la ropa que llevaba colocada. Su cuerpo quedó totalmente al desnudo y echada sobre el sofá derramé todo mi semen en sus preciosas nalgas.  

-¿Está bien así, sientes mi semen caliente?

-¡Lo siento, es fantástico! Ahora dame un masaje con el semen por todo el trasero, pero con mucho cuidado de no acercarte a mi vagina ¡Eso me repugna!  

La cosa fue a más, esa noche la pasé con María, me hizo hacer de todo y hacerle todo menos introducir mi pene en su vagina, ano o boca ¡Tiene cantidad de fantasías! Pero de introducciones, nada de nada, aun así me lo hizo pasar muy bien. Durante la noche no me acordé en ningún momento de que estaba casado.

Cuando a la mañana siguiente pasé por casa, Alejandra me estaba esperando con las maletas hechas. Me dio los papeles para tramitar el divorcio y se marcho diciendo que me vería en el juicio final. No se si refería al juicio del divorcio o al juicio del fin del mundo ¿Cuál sería, nunca la volví a ver? 

Denominación de la RAE de Género

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