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Relato Tengo
según los médicos un grave problema que debo de solucionar. En repetidas
ocasiones el médico de cabecera (encargado de la medicina general) me ha
mandado al médico especialista, y éste, al psiquiatra ¡No estoy loca!
Siempre les repito lo mismo. Oiga, no tengo ningún problema mental ¡Simplemente
me gusta el sexo! Sí, lo han adivinado soy una ninfómana compulsiva. Desde
que me despierto hasta que me duermo, paso todo el día practicando el
sexo, ya sea con hombres, mujeres o a solas. Es como una obsesión que
hace que a todas horas me tenga que tocar, acariciar o penetrar y eso que
cada vez más voy notando que no siento nada ¡No llego al orgasmo! ¿Tendrán
razón los médicos? No debo estar muy bien de la azotea (cabeza) les
explico: Nada
más despertar por la mañana poseo unas insaciables ganas de penetrar mi
vagina, como no tengo compañía sentimental, no tengo más remedio que
coger el consolador y darme una sesión de masturbación, cuanto más me
froto, más deseo hacerlo ¡Pero como es natural, me tengo que levantar!
Llego a la ducha y durante ella sigo y sigo frotándome e introduciéndome
los dedos en el interior de mi vagina ¡No quedo satisfecha! Normalmente
voy a trabajar en transporte público, ese momento es toda una odisea.
Cuando el autobús va a rebosar aprovecho para frotarme con uno y con
otro, no importándome si es hombre o mujer ¡Algún día tendré un
problema! Pero mientras tanto llega ese día, yo seguiré rozándome con
quien pueda. Durante
la jornada de trabajo sufro, sufro mucho ya que no me puedo presentar como
soy ¡Mi trabajo peligraría! Por ese motivo tengo que ir varias veces al
cuarto de baño y masturbarme ¡No lo puedo evitar! Cuando
termino la jornada laboral me dirijo a un bar musical donde siempre suelo
ir, es allí donde suelo ligar al chico o chica para el fin de semana.
Pero si es un día de cada día, me conformo con una sesión de toqueteos
en el reservado. Ya de vuelta en casa con algunas cervezas en el cuerpo, me falta tiempo para acariciar mi necesitado coño de ninfómana. Todos, todos los días cuando llego del trabajo dedico media hora al depilado de la zona vaginal y aledañas, siempre estoy suave como la piel de una niña ¡Me gusta, me gusta esa sensación! Veo la tele y me masturbo, estoy comiendo y masturbándome ¡Esto empieza a ser una pesadilla! Soy ninfómana y me llamo Rosa. ¿Alguien me quiere satisfacer? ¿Rosa qué es la ninfomanía? Así, de entrada y a palo seco, la ninfomanía según la Real Academia De La Lengua Española es el furor uterino ¿Qué es el furor uterino? ¡Debe ser lo que tengo yo! Te cuento: Nuevamente hago referencia a la Real Academia, que dice que el furor uterino es el deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula ¡Claro está, la que lo padezca! Dicen algunas personas leídas de este mundo, y debe de ser cierto, que la palabra Ninfomanía viene de ninfa y de manía ¡Estamos otra vez! ¿Qué es una ninfa! Te lo exlico, no seas impaciente: Las Ninfas en la mitología griega eran las deidades (sí, seres divinos) Cada una de las fabulosas deidades de las aguas, bosques, selvas, etc., llamadas con varios nombres, como dríada, nereida. También se les denominan así a las jovenes hermosas y coloquialmente a las cortesanas o mujeres de costumbres libres. ¡Y cómo no! Se entiende por manía a la esspecie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor y a la extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada y al afecto. Por lo tanto ¡Y que no cree precedente! Cuando juntamos todo lo anteriormente, podemos decir que la ninfomanía, es un apetito sexual exagerado de la mujer que la padece, el límite del apetito sexual normal no esta definido claramente, pero se puede decir que existe patología sexual si las preocupaciones sexuales tienden a dominar el pensamiento conciente aun después de que el acto sexual ha sido ejecutado. O si el sexo tiene una influencia tan dominante que interfiere con otros aspectos de la vida diaria del individuo ¡Es relativo! Un polvo diario para algunas mujeres puede ser síntoma de ninfomanía y para otra es de lo más normal ¡Poco diría yo!. La ninfomanía o deseo sexual aumentado y compulsivo de la copula en las mujeres, no se debería confundir con la “promiscuidad”, la cual implica un pensamiento deliberado hacia actos sexuales, con o sin deseo sexual o placer. ¡Jolines, qué bara! -Rosa ¿Qué es bara, qué es jolines? -¡Callate, deja de dar la tabarra! Luego si te porta bien te lo cuento. -¿Qué es cuento...? Después de esto ¡Pobre de mí! Más confundida aún si cabe. Mi pobre pensar llega a la conclusión de que ser nínfómana es algo sensacional ¡Qué digo yo, es fantástico! Nada más que pòr eso, ahora mismo llamo a Pepe ¿Pero qué le digo? Me dejaré de eufemismos y le diré simplemtente que me tiene que follar ¡Qué guay! Denominación de la RAE de Género |
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