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Relato Era
Anabel una de las alumnas más macizas de la clase, siempre la deseé pero
nunca la conseguí, era tan tímido que nunca me atreví a pedirle que
saliera conmigo. Me conformaba con ver sus piernas descubiertas hasta las
nalgas. En aquella época las chicas llevaban faldas muy cortas. Y además
Anabel nunca se preocupó de cubrirlas, era generosa con su cuerpo, lo
daba todo. Enseñaba todo lo que podía enseñar, todos los días sabía
del color que llevaba las bragas. Siempre estaba abierta de piernas, no le
importaba lo más mínimo, ¡qué mujer! ¡Qué recuerdos! Ya he llegado,
durante el trayecto he debido dormirme, se ha pasado sin sentir. ¡Qué
sueño más divertido! -Hola cariño, ya estoy en casa. ¿Dónde estás? -Estoy
en el cuarto de baño, estoy en la postura que a ti tanto de gusta. Es
una debilidad que tengo, me encanta ver a mi esposa en cuclillas, ya esté
vestida o desnuda, ¡disfruto con ello! Ella lo sabe y me deleita con esa
posición siempre que puede. -¿Qué estás haciendo Anabel? -¡Ya lo ves! Me estoy depilando. ¿Te gusta la posición, te gusta lo que ves? -Sabes
que sí. Sólo faltaba que estuvieras haciendo lo que estás haciendo.
Estoy muy excitado. He estado soñando contigo durante la época en la que
estudiábamos, no te escapas, ahora mismo te echo un polvo. Anabel,
aquella mujer a la que tanto observé durante mi juventud, ahora muchos años
después se convirtió en mi compañera, ¡aunque nunca nos casamos! Compañera
que sabe complacerme en todo lo que le pido. Somos una pareja que se
entiende a las mil maravillas en la cama. También fuera de ella, llevamos
5 años juntos y todo va viento en popa. Les
aseguro que aquella noche le eché un polvo que siempre recordaré, la
llevé a la cama y en posición de cuclillas le hice que se introdujera mi
polla en su vagina. ¡Fue genial! Fue el último, aquella mujer que tanto
quería, que tanto deseaba, que tanto amaba. Aquella mujer que tantas y
tantas veces se había masturbando ante mí, con las piernas abiertas,
mostrándome su depilado coño, aquella, al día siguiente se encontró
con un antiguo novio y sin ningún reparo se marcho a vivir con él. ¡Eso
sí! Debo agradecerle que no me engañara, llegó y dijo: -Felipe, me marcho de casa. Recojo las cosas que necesito y te dejo, he sido muy feliz durante estos 5 años. -¿Porqué te marchas, qué te he hecho? -Nada
cariño, no me has hecho nada. He encontrado a un antiguo novio y me
marcho con él. Es millonario y no me privará de nada. No pude decir nada, con lágrimas en los ojos me sentí como un pañuelo de papel, ¡sí, de esos de usar y tirar! Desde ese día no creo en nada, no creo en nadie. Cuando necesito ver una mujer con las piernas abiertas, solicito los servicios de una prostituta. ¡Antes era feliz, ahora lo soy más! Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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