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Relato Estoy
esperando a mi amiga Lorena, hemos quedado a las 5 de la tarde para
depilarnos y perfilarnos las cejas, luego nos maquillaremos. Pensamos
ponernos guapas para ir esta noche de fiesta. Suena el timbre, ¡debe ser
ella! -Hola
Lorena, ¡te has atrevido! -Ya
te lo dije Mara, te dije que sería capaz de ponerme esta blusa de gasa
sin sujetador debajo, ¡págame la apuesta! -Ya
sabes que soy buena pagadora, toma tus diez euros. -¡No
listilla, no! Mara, se te olvida lo más importante para mí. -¿Qué
es lo que se me olvida? -Recuerda
que además de los diez euros, nos apostamos que la que perdiera le tendría
que dar un beso a la otra en semejante sitio. No, no te rías, las deudas
hay que pagarlas. -¡Vale,
bájate las bragas! ¿Supongo que te habrás lavado? -¿Lo
dudas Mara? Tú sabes que soy una chica muy pulcra.
Aquí lo tienes, no te hagas la remolona y bésalo de una vez. -¡Qué
asco! ¿Estás contenta Lorena? -¿Te
ha dado asco? A mí, por el contrario me ha provocado unas cosquillas que
hace que piense en hacer algo más, ¿te atreves? -Déjate
de ostias Lorena, tenemos que depilarnos las cejas y maquillarnos.
Pongamos manos a la obra. -¡Vale!
¿De verdad que no te apetece? Lorena
es una chica simpática y desvergonzada como no hay dos, ¡es encantadora!
Lo paso muy bien estando con ella, pero a veces se hace muy pesada con el
tema del sexo. Está deseando poderse acostar conmigo, ¡me refiero hacer
el amor! Yo le sigo todas sus bromas pero no la dejo ir más allá de
toqueteos y besos. Aunque el que le acabo de dar ha sido algo más
atrevido que los de ocasiones anteriores. Se muy bien que cuando el cántaro
va con frecuencia a la fuente se puede romper. -No...
No me apeteces, ¡no seas pesada! ¿Cómo quieres que te depile las cejas
Lorena? -¡Bueno,
tú te lo pierdes! Con las pinza, ¿cómo sino? -Me
refiero a si quieres parecer triste, enojada, sin expresión, ¿o quieres
que parezca que tienes los ojos muy juntos o separados? -Quiero
que me depiles las cejas de forma que esté muy guapa para poderme ligar
esta noche a una chica, ya que tú siempre das calabazas, ¡mala, que eres
mala! No
sé que es lo que me ha pasado pero cuando estaba depilando las cejas me
he excitado al ver los pechos de Lorena tras la blusa de gasa, se le
notaban claramente las areolas y los pezones. No entiendo porqué me ha
sucedido eso, le he visto los pechos desnudo miles de veces, ¡qué raro! -¡Ala,
ya estás! Mírate al espejo, ¿te ha gustado como te he dejado Lorena? -Me
encanta, ¡lo haces muy bien! ¿Te gusto a ti? -Sí,
estás preciosa, te llevarás a todas las chicas de calle. -Dame
un beso para celebrarlo Mara, ¡venga, no te hagas de rogar! -¡Jolines
Lorena, no me dejas en paz! Te daré un beso para que me dejes tranquila
de una vez, ¡pero uno y nada más! ¿Entendido? He
caído en la trampa, ¡o he querido caer, quién sabe! El beso que en un
principio tenía que ser en la mejilla, se lo he dado en la boca. He
experimentado una sensación diferente a la que siento cuando un chico me
besa, ¡me ha gustado! -¡Ostras,
qué feliz me has hecho Mara! No me esperaba un beso así, ¿te ha
gustado? -No
estoy segura Lorena, he tenido un pequeño escalofrío en todo el cuerpo,
el caso es que no me ha disgustado, ¿podemos repetir? -¡Por
supuesto! Pero déjame que sea yo quien te de el beso a ti, tú
simplemente déjate llevar, ¡no te arrepentirás! -Sólo
un beso, ¡no te pases, Lorena! Con
cara de felicidad y ojos acristalados Mara me besa, introduciendo la
lengua en el interior de mi boca queriendo encontrar la mía, que como no
se pude esconder, va a su encuentro. Su lengua acaricia mi lengua, la
sensación de nuestras salivas mezclándose una con la otra me hace
estremecer. -¿Qué
ha sido ese estruendo Mara? -Creo
que ha sido un rayo que ha debido caer cerca, como la tormenta arrecie nos
va a fastidiar la noche. -Por
supuesto, con esta tormenta no apetece ir a ningún sitio. Como la
corriente eléctrica siga subiendo y bajando de intensidad estoy segura de
que nos quedaremos sin ella, ¿crees que habrá un apagón Lorena? Como
temíamos estamos en pleno apagón, esperemos que no sea como el de la
tormenta pasada que duró más de seis horas. -¿Tienes
velas Mara? -Sí,
la semana pasada después del apagón que sufrimos compré un paquete, ¡voy
a buscarlas! -Date
prisa que sabes que no me gusta la oscuridad, pero al tiempo ten cuidado
no tropieces y te hagas daño. -No
te preocupes, ¡ya las tengo! Enciendo una y voy para donde estás tú. -Abrázame
Mara que tengo mucho miedo. -Yo
también tengo mucho miedo, no tengo miedo de la oscuridad, me dan terror
las tormentas, ¡es superior a mí! ¿Recuerdas Lorena la tormenta que
sufrimos cuando teníamos 10 años? -La
recuerdo perfectamente, estuvimos encerradas en el armario de tu habitación
durante toda la tarde. Nos dormimos y todo el mundo nos estaba buscando
como desesperados, ¡qué tiempos aquellos! ¿Verdad Mara? La
tormenta no amaina, a intervalo de 30 segundos alumbra nuestras caras de
espanto. Mara me ha cogido de la mano. -Cierto
eran tiempos felices de muchos y buenos recuerdos... Lorena, el beso que
acabamos de darnos hace un momento me ha excitado mucho. Me apetece que
hagamos el amor, ¿Te gustaría? -Mara,
¡qué pregunta! Sabes que desde que nos conocemos siempre he intentado
que lo hiciéramos, ¡qué feliz que me haces! ¿Lo hacemos aquí en el
sofá o vamos a tu dormitorio? Me
gustaría ver el cuerpo de Lorena con buena luz, no quiero perder detalle
de lo que hace. -¿Lorena,
crees que soy lesbiana? -No
te preocupes de eso. Practiquemos el sexo y disfruta del momento. Hacerlo
con una mujer, es una forma diferente de practicarlo, que estoy segura de
que te gustará. Pero si te gustan los chicos, podríamos decir que eres
bisexual, ¡no te preocupes, qué más da! La
tormenta ha terminado, nosotras lejos de tener ganas de salir nos hemos
desplazado a mi dormitorio para allí disfrutar de una noche loca de pasión. -¡Bien,
la luz se hizo! Vamos a mi habitación, que es la primera vez que hago el
amor con una chica y quiero de estar cómoda. -Cada
momento que pasa me sorprendes más, tienes mucha razón, hacer lo que
pretendemos hacer necesita intimidad y comodidad. ¡Eres genial Mara! Lorena
está realmente preciosa, sus cejas depiladas y perfiladas hacen que sus
ojos luzcan como una mujer muy feliz. No se demora más, lentamente
empieza a desnudarme. Uno a uno desabrocha los botones de mi camisa de
raso. Entre botón y botón
besa mis labios, mejillas y cuello. Me dejo hacer, mi mente se traslada
por universos de placer. Empiezo a sentir un gran ardor en el conjunto de
mi vulva, mi vagina está húmeda, ¡experimento un hormigueo! Uff, no
puedo más, doy un gemido. -¿Te
gusta Mara? -¡Qué
razón tenías! Con
delicadeza desabrocha el cinturón que sujeta mi corta falda, suelta el
pliegue y la deja caer. La camisa queda liberada, primero desabrocha una
manga, la otra después. Desde mi cintura con ambas manos acaricia mi
cuerpo hasta llegar a mis axilas, toma la camisa y la desliza hasta dejar
mis brazos al aire. Con su mano derecha con un movimiento sensual deja la
camisa sobre la silla de la cómoda. Lentamente dando pequeños besos baja
desde mis pechos hasta el bajo vientre, allá donde el elástico de la
braga delimite con el pubis. Da un beso a la altura de mi clítoris sobre
mis finas bragas de seda. Su aliento me hace estremecer, ¡vuelvo a gemir!
Sus manos bajan acariciando mis medias de nylon, Recoge la falda y alzando
una pierna sujetándola por la pantorrilla, y luego la otra, me libera de
la falda. Todo lo hace lenta y sensualmente. -¡Qué
feliz me estás haciendo Mara, Lo deseaba tanto! De
pie ante ella, con mis zapatos de tacón alto, mis piernas cubiertas por
unas finas medias sujetas a mis muslos por ligas de silicona, dan a mis
braguitas un aspecto excitante. Después de besarme en ambas partes del
cuello, siento el tacto de sus manos desbrochando el sujetador, ¡han
quedado liberados! Mis pechos han quedado al aire con los pezones prácticamente
erectos apuntando hacia ella. Mis piernas empiezan a tener la sensación
de no poder soportar mi cuerpo. Mara como si leyera mi mente, suavemente
hace que me tumbe de espaldas en la cama. -¡Cariño,
quítame los tacones! -No
mi amor, me gustas así, con tacones, medias y braguitas, ¡es mi fetiche! Mara
se desnuda lentamente como lo ha hecho conmigo y se queda también con
tacones, medias y braguitas, ¡está sensacional! Ahora no tengo dudas de
que Mara es una lesbiana que lo lleva en la sangre y que sabe hacer
disfrutar a una mujer. Echada sobre la cama me besa desde el empeine del
pie siguiendo por las piernas hasta llegar a mis bragas y se centra en
ellas para hacerme sentir el cielo. Colocada a modo de tijeras
entrelazando nuestras piernas nos dedicamos a frotar nuestros sexos con
las braguitas puestas. Lo había visto hacer en el cine, pero con las
bragas quitadas. He tenido mi primer orgasmo con una chica, ¡Ha sido fantástico! -¿Has
disfrutado Mara? -¡Mucho
Lorena, eres fantástica! ¿Qué
te crees, que he terminado? Todavía me quedan muchas cosas que hacerte
esta noche, ¡te aseguro que dormirás caliente! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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