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Relato Soy
un cerdo infiel que no merezco ser amado y mucho menos respetado por la
que hoy es mi novia. Me explico: Tengo
19 años, mi novia 18 recién cumplidos y su hermosa madre tiene 36 magníficos
y bien llevados años. Hasta aquí nada de anormal, ¿verdad? Mi novia es
como una chica de esas que tanto salen en las revistas, tiene un cuerpo de
alucine y una simpatía fuera de lo normal. Soy un cerdo porque no la
respeto y le soy infiel con la primera mujer que se me pone a tiro, ¡en
este caso su madre! Esto
que cuento me sucedió ayer, era viernes, ese día mi novia y yo lo
dedicamos a ver películas de vídeo ya que es una afición que ambos por
fortuna compartimos. Por lo general cuando estamos en casa sus padres
aprovechan para salir y vuelven a altas horas de la madrugada, cuando no
por la mañana, bien entrado el sábado, ¡son muy juerguistas! Ayer
viernes debido al trabajo que tiene, mi futuro suegro que por cierto tiene
40 años tuvo que viajar hasta San Francisco y allí estar durante toda la
semana, como es obvio mi suegra ese día no salió, se quedó en casa,
como estaba aburrida mi novia le pidió que se quedara con nosotros para
ver las películas que habíamos alquilado. Le pareció una buena idea y a
mí me pareció sensacional ya que es una mujer muy agradable además de
sensual y bella. La
sesión semanal de cine empezó, aquella reunión habría de ser diferente
a todas las que anteriormente habíamos realizado, ¡estaba claro! En esa
ocasión nos teníamos que abstener de caricias, besos y demás toqueteos.
Su madre no tiene la misma afición que su hija por las películas, cuando
no llevaba más de 15 minutos se marchó a la cocina para preparar algo
para picar y tomar... desde la cocina la oigo que dice: -¿Luís
puedes venir? Estoy abriendo una lata de espárragos y no me funciona el
abridor de latas. Cuando
llegué a la cocina Felisa que es como se llama mi futura suegra estaba
intentando abrir la dichosa lata. No sé si por descuido o hecho adrede,
el vestido lo tenía pillado de un lado y podía ver una parte de su
excitante culo, cubierto por unas bonitas bragas blancas de encaje.
Aquella visión me dejó extasiado y con mis ojos clavados en tan sensual
lugar. -¿Dígame
Felisa, en qué le puedo ayudar? -¿Te
gustan? Me
hizo esa pregunta que me hizo dudar, no sabía si me estaba preguntando
por los espárragos que trataba de abrir o por el contrario me estaba
preguntando por la visión de sus bragas que acababa de tener. -Me
encantan, ¡son mi debilidad! Le
contesté también ambiguo como ella había hecho con su pregunta, pronto
salí de la duda con su directa contestación: -¡Ya
sabes! Bájalas y disfruta del contenido de su interior. No son espárragos,
pero si contiene una sabrosa almeja. En
ese momento tendría que haber pensado en ser fiel a mi novia, pero en su
lugar fui débil y decidido bajé tan fantástica prenda y durante unos
minutos disfruté del sabor y aroma de tan excitante manjar escondido
entre sus esculturales piernas. En ese momento entendí que mi futura
suegra era una cachonda salida a la que no le importaba utilizar los
servicios de su futuro yerno, pero ella no tenía la culpa, era yo el que
tenía que haber puesto pie en polvorosa cuando me provocó... cuando
desde la sala se escuchó la voz de Lorena que es mi futura novia: -¿Termináis
ya, o necesitáis ayuda? Raudos
y veloces dejamos de hacer tan deplorable acción y nos dispusimos a
llevar al salón el refrigerio preparado, ¡qué hipócritas! Seguimos
viendo la película como si nada hubiera pasado. Lorena
sentada a mi izquierda y Felisa a mi derecha que no dejaba de provocarme
casi descaradamente, ¡qué noche más comprometida! Me
siento el culpable, ayer fue el inicio del final de la relación con mi
novia. Se que esa relación no puede llegar a buen puerto, ¡sé que
naufragará, tiempo al tiempo! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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