Masajes en la vagina

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Datos ténicos

Título: Masajes en la vagina 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Asako
Actores: Asako, Anabel
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Deseos
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Estoy pensando en ir a un salón de relax para que me den un masaje en todo el cuerpo pero en especial en mi vulva, quiero relajarme ya que últimamente estoy muy agobiada por el trabajo, ¡sí, eso que llaman estrés! Asako mi secretaria personal se ha ofrecido para dármelo, pero no quiero mezclar el trabajo y el placer. Pensar así es una lástima porque Asako es una de esas mujeres con cara de niña que son deseadas tanto por hombres como por mujeres.  

El lunes tengo que salir de viaje para nuestra central en Nueva York, tenemos una reunión anual de todo el grupo. Aunque podría pasar sin secretaria, he decidido que Asako me acompañe, ya que ella sabe japonés a la perfección, ¡cómo no, es japonesa! Yo lo hablo pero no correctamente. Como en años anteriores, no quiero tener malos entendidos con los ejecutivos nipones que son muy echados para adelante... ahora mismos se lo diré:  

-¿Asako, cuando pueda venga por favor?

-Termino una cosa urgente y boy.

-Gracias Asako.  

Entiendo que es un poco tarde para que Asako pueda acompañarme, pero como es soltera y no tiene a nadie aquí en España, no creo que tenga inconveniente en viajar durante una semana, ¡le servirá de vacación! Llama a la puerta, es ella:  

-¿Dígame Anabel, qué desea?

-Como bien sabe, el lunes tengo que ir a Nueva York para la convención anual de ejecutivos, he pensado que fuese conmigo ya que me sería muy útil para entenderme con sus compatriotas. ¿Qué le parece?

-No tengo nada que objetar, pero hay un inconveniente. No sé si encontraré pasaje para el lunes.

-Llame a nuestra agencia de viajes y dígame algo.

-Ahora mismo lo hago Anabel.  

Al marcharse me ha mirado y ha clavado sus ojos en mi entrepierna, ¡qué descarada! Me ha echado un vistazo como si pudiera ver a través de la falda, ¿qué estará tramando? Sea lo que sea no me importa, soy su jefa y obedecerá mis órdenes.  

-Ha habido suerte, justamente cuando he llamado, la persona que se tenía que sentar a su lado ha aplazado el viaje, su asiento lo ocuparé yo.

-Estupendo Asako, quedamos así, nos vemos el lunes en la Terminal de salidas internacionales del aeropuerto.  

Hemos llegado... ¡qué agobio de viaje! Asako se ha tenido que hospedar en mi habitación, ya que no hay nada libre. A mí no es una idea que me acabe de gustar, pero como no hay otra solución tengo que amoldadme a los acontecimientos y dormir en la habitación con ella, ¡espero que no ronque!  

-¿Asako, quién se baña primero?

-Hágalo usted, yo mientras tanto descansaré plácidamente leyendo esta revista de modas.  

Tenemos todo el día para descansar ya que la primera reunión será a las 12 de la mañana del martes. La diferencia horaria es una cosa a la que no termino de acostumbrarme. Me bañaré y me echaré para descansar plácidamente como muy acertadamente ha hecho Asako... No sé que me ha pasado, mientras me estaba bañando he sentido un leve cosquilleo en mi bajo vientre pensando en las manos de Asako acariciando mi vagina, ¡dejaré de pensar en ella! 

-Asako, ya he terminado, ahora le toca a usted.

-Gracias Anabel, ahora mismo lo hago.  

Con el albornoz me he estirado en la cama para descansar, me he quedado pensativa con lo que ha sucedido en la bañera. A mis 55 años es ilógico pensar en una mujer joven como Asako que podría tener la edad de mi hija. Mucho me temo que mi resistencia a mezclar el trabajo y el placer está haciendo aguas y estoy sucumbiendo a ella... Me he quedado atónita, Asako ha salido del cuarto de baño completamente desnuda, se ha secado ante mí su corto pelo y se ha echado en la cama apartando previamente la colcha.  

-¿Anabel, le molesta si me masturbo?  

No he sabido qué contestar, no le ha hecho falta, de su neceser ha sacado un bote de lubricante y un vibrador y sin dudarlo ha empezado una sesión de masturbación ante mi incrédula y fija mirada con ojos como platos. Después de más de 30 minutos de caricias, jadeos y penetraciones ha llegado a un intenso orgasmo... Pasado unos instantes:  

-¿Anabel, quiere que le dé ese masaje que necesita y que tanto desea?  

Por un momento he pensado en recriminarle lo que había hecho, pero en lugar de eso simplemente he dicho:  

-¿Tiene aceite para masajes?

-Sí, siempre llevo un bote preparado para casos especiales como ahora lo es éste. Le aseguro que no se arrepentirá y se quedará como nueva, ¡la vida le parecerá diferente!  

No sé que es lo que me está sucediendo, pero estoy tan excitada y vulnerable que en este preciso momento me dejaría hacer cualquier cosa. Según he leído en algunas ocasiones las mujeres nos podemos correr de varias formas diferentes: una por medio de la estimulación del tan perseguido punto G o por la estimulación del clítoris, yo añadiría una tercera que es la que estoy experimentando en estos momentos, me estoy corriendo nada más en pensar qué me hará... Está buscando entre sus pertenencias el aceite de masaje, hasta ahora no me había fijado pero tiene un cuerpo espectacular, sus nalgas son preciosas, en la posición en la que está puedo ver la hendidura de su vulva y el orificio de la vagina totalmente dilatado. Aún le dura la excitación provocada por la descarada masturbación que se acaba de regalar... Se vuelve, ha encontrado lo que estaba buscando... dirige su mirada a mis ojos mientras expresa una sonrisa en su gesto:

-¿Está preparada Anabel, desnúdese por favor?  

No me puedo creer lo que estoy haciendo, si mi hija me viera en estos momentos se desmayaría avergonzada y mi marido se divorciaría al momento, son tan... me olvidaré de ellos y haré lo que Asako me ha dicho. Me despojaré del albornoz y dejaré mi cuerpo desnudo y trémolo ante los ojos de tan joven y bella mujer:  

-Soy toda suya Asako, haga conmigo lo que deba para hacerme disfrutar de este maravilloso e incierto momento.

-Relájese mujer... esta relación es normal, no tiene nada de incierta, sólo limítese a dar riendas suelta a su imaginación. Nuestros cuerpos lo tenemos para disfrutarlos, ¡no para castigarlos!  

Directa y sin dilación, mi secretaria y masajista particular se ha posado de rodillas y a horcajadas sobre mis pantorrillas, sus nalgas acarician mis pies. En esa posición tengo una directa visión de su clítoris y labios vaginales brillantes por su excitación... Las primeras gotas del aceite perfumado caen sobre mi ombligo, ella se unta bien las manos y frota una con la otra para calentarlas no desea que sienta frío al contactar con mi piel. Cierro los ojos y encomiendo mis miedos a mi suerte. El tacto de sus manos sobre mi cuerpo hace que dé varios espasmos, ¡no de sorpresa, sino de placer! Percibo sus manos en mi vientre, las mueve en sentido giratorio pero sin deslizarlas, haciendo que sea mi piel la que se deslice provocando un placer que antes nunca había experimentado. Por lo que he podido observar esa zona de mi cuerpo es muy erógena, ¡me estoy corriendo del gusto! No puedo evitar los espasmos y grito como si me estuvieran agrediendo. Empiezo a escucharla muy lejana con voz dulce.  

-Disfruta, no dejes de gritar, eso hará que te sientas como si fueras una mujer nueva, ¡echa todo tu agobio fuera!  

Casi en estado de inconciencia, escucho las palabras que Asako me dice, pero sin llegar a entender lo que expresan, estoy en el cielo... pasado ese intenso instante de éxtasis, abro los ojos y Asako me mira con una sonrisa que abarcaba toda su cara. Me ha hecho alcanzar las estrellas y no soy consciente del tiempo pasado, mis ojos rebosantes de lágrimas por el placer alcanzado denotan mi satisfacción.  

-¿Le ha gustado Anabel?

-Eres fantástica, ¿dónde has aprendido a hacer todo lo que me has hecho?

-Lo aprendí de mi madre que era una... una mujer sensacional que había nacido para dar placer tanto a hombres como a mujeres.

-¡Jolines con tu madre! Sin dudas era una interesante mujer, ¡gracias a ti, gracias a ella! ¿Por cierto, que es ese vaso que mantienes en alto?

-Son lo jugos vaginales y posterior corrida que has tenido durante el masaje completo que te he dado. Ha sido muy copiosa, ahora tú y yo nos beberemos este elixir... verás que placer experimentas, ¡créeme no te miento!  

Si Asako deja de hacerme disfrutar y mis fuerzas lo permiten, esta historia algún día seguirá...  

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