|
Relato Estoy
pensando en ir a un salón de relax para que me den un masaje en todo el
cuerpo pero en especial en mi vulva, quiero relajarme ya que últimamente
estoy muy agobiada por el trabajo, ¡sí, eso que llaman estrés! Asako mi
secretaria personal se ha ofrecido para dármelo, pero no quiero mezclar
el trabajo y el placer. Pensar así es una lástima porque Asako es una de
esas mujeres con cara de niña que son deseadas tanto por hombres como por
mujeres. El
lunes tengo que salir de viaje para nuestra central en Nueva York, tenemos
una reunión anual de todo el grupo. Aunque podría pasar sin secretaria,
he decidido que Asako me acompañe, ya que ella sabe japonés a la
perfección, ¡cómo no, es japonesa! Yo lo hablo pero no correctamente.
Como en años anteriores, no quiero tener malos entendidos con los
ejecutivos nipones que son muy echados para adelante... ahora mismos se lo
diré: -¿Asako,
cuando pueda venga por favor? -Termino
una cosa urgente y boy. -Gracias
Asako. Entiendo
que es un poco tarde para que Asako pueda acompañarme, pero como es
soltera y no tiene a nadie aquí en España, no creo que tenga
inconveniente en viajar durante una semana, ¡le servirá de vacación!
Llama a la puerta, es ella: -¿Dígame
Anabel, qué desea? -Como
bien sabe, el lunes tengo que ir a Nueva York para la convención anual de
ejecutivos, he pensado que fuese conmigo ya que me sería muy útil para
entenderme con sus compatriotas. ¿Qué le parece? -No
tengo nada que objetar, pero hay un inconveniente. No sé si encontraré
pasaje para el lunes. -Llame
a nuestra agencia de viajes y dígame algo. -Ahora
mismo lo hago Anabel. Al
marcharse me ha mirado y ha clavado sus ojos en mi entrepierna, ¡qué
descarada! Me ha echado un vistazo como si pudiera ver a través de la
falda, ¿qué estará tramando? Sea lo que sea no me importa, soy su jefa
y obedecerá mis órdenes. -Ha
habido suerte, justamente cuando he llamado, la persona que se tenía que
sentar a su lado ha aplazado el viaje, su asiento lo ocuparé yo. -Estupendo
Asako, quedamos así, nos vemos el lunes en Hemos
llegado... ¡qué agobio de viaje! Asako se ha tenido que hospedar en mi
habitación, ya que no hay nada libre. A mí no es una idea que me acabe
de gustar, pero como no hay otra solución tengo que amoldadme a los
acontecimientos y dormir en la habitación con ella, ¡espero que no
ronque! -¿Asako,
quién se baña primero? -Hágalo
usted, yo mientras tanto descansaré plácidamente leyendo esta revista de
modas. Tenemos
todo el día para descansar ya que la primera reunión será a las 12 de
la mañana del martes. La diferencia horaria es una cosa a la que no
termino de acostumbrarme. Me bañaré y me echaré para descansar plácidamente
como muy acertadamente ha hecho Asako... No sé que me ha pasado, mientras
me estaba bañando he sentido un leve cosquilleo en mi bajo vientre
pensando en las manos de Asako acariciando mi vagina, ¡dejaré de pensar
en ella! -Asako,
ya he terminado, ahora le toca a usted. -Gracias
Anabel, ahora mismo lo hago. Con
el albornoz me he estirado en la cama para descansar, me he quedado
pensativa con lo que ha sucedido en la bañera. A mis 55 años es ilógico
pensar en una mujer joven como Asako que podría tener la edad de mi hija.
Mucho me temo que mi resistencia a mezclar el trabajo y el placer está
haciendo aguas y estoy sucumbiendo a ella... Me he quedado atónita, Asako
ha salido del cuarto de baño completamente desnuda, se ha secado ante mí
su corto pelo y se ha echado en la cama apartando previamente la colcha. -¿Anabel,
le molesta si me masturbo? No
he sabido qué contestar, no le ha hecho falta, de su neceser ha sacado un
bote de lubricante y un vibrador y sin dudarlo ha empezado una sesión de
masturbación ante mi incrédula y fija mirada con ojos como platos. Después
de más de 30 minutos de caricias, jadeos y penetraciones ha llegado a un
intenso orgasmo... Pasado unos instantes: -¿Anabel,
quiere que le dé ese masaje que necesita y que tanto desea? Por
un momento he pensado en recriminarle lo que había hecho, pero en lugar
de eso simplemente he dicho: -¿Tiene
aceite para masajes? -Sí,
siempre llevo un bote preparado para casos especiales como ahora lo es éste.
Le aseguro que no se arrepentirá y se quedará como nueva, ¡la vida le
parecerá diferente! No
sé que es lo que me está sucediendo, pero estoy tan excitada y
vulnerable que en este preciso momento me dejaría hacer cualquier cosa.
Según he leído en algunas ocasiones las mujeres nos podemos correr de
varias formas diferentes: una por medio de la estimulación del tan
perseguido punto G o por la estimulación del clítoris, yo añadiría una
tercera que es la que estoy experimentando en estos momentos, me estoy
corriendo nada más en pensar qué me hará... Está buscando entre sus
pertenencias el aceite de masaje, hasta ahora no me había fijado pero
tiene un cuerpo espectacular, sus nalgas son preciosas, en la posición en
la que está puedo ver la hendidura de su vulva y el orificio de la vagina
totalmente dilatado. Aún le dura la excitación provocada por la
descarada masturbación que se acaba de regalar... Se vuelve, ha
encontrado lo que estaba buscando... dirige su mirada a mis ojos mientras
expresa una sonrisa en su gesto: -¿Está
preparada Anabel, desnúdese por favor? No
me puedo creer lo que estoy haciendo, si mi hija me viera en estos
momentos se desmayaría avergonzada y mi marido se divorciaría al
momento, son tan... me olvidaré de ellos y haré lo que Asako me ha
dicho. Me despojaré del albornoz y dejaré mi cuerpo desnudo y trémolo
ante los ojos de tan joven y bella mujer: -Soy
toda suya Asako, haga conmigo lo que deba para hacerme disfrutar de este
maravilloso e incierto momento. -Relájese
mujer... esta relación es normal, no tiene nada de incierta, sólo limítese
a dar riendas suelta a su imaginación. Nuestros cuerpos lo tenemos para
disfrutarlos, ¡no para castigarlos! Directa
y sin dilación, mi secretaria y masajista particular se ha posado de
rodillas y a horcajadas sobre mis pantorrillas, sus nalgas acarician mis
pies. En esa posición tengo una directa visión de su clítoris y labios
vaginales brillantes por su excitación... Las primeras gotas del aceite
perfumado caen sobre mi ombligo, ella se unta bien las manos y frota una
con la otra para calentarlas no desea que sienta frío al contactar con mi
piel. Cierro los ojos y encomiendo mis miedos a mi suerte. El tacto de sus
manos sobre mi cuerpo hace que dé varios espasmos, ¡no de sorpresa, sino
de placer! Percibo sus manos en mi vientre, las mueve en sentido giratorio
pero sin deslizarlas, haciendo que sea mi piel la que se deslice
provocando un placer que antes nunca había experimentado. Por lo que he
podido observar esa zona de mi cuerpo es muy erógena, ¡me estoy
corriendo del gusto! No puedo evitar los espasmos y grito como si me
estuvieran agrediendo. Empiezo a escucharla muy lejana con voz dulce. -Disfruta,
no dejes de gritar, eso hará que te sientas como si fueras una mujer
nueva, ¡echa todo tu agobio fuera! Casi
en estado de inconciencia, escucho las palabras que Asako me dice, pero
sin llegar a entender lo que expresan, estoy en el cielo... pasado ese
intenso instante de éxtasis, abro los ojos y Asako me mira con una
sonrisa que abarcaba toda su cara. Me ha hecho alcanzar las estrellas y no
soy consciente del tiempo pasado, mis ojos rebosantes de lágrimas por el
placer alcanzado denotan mi satisfacción. -¿Le
ha gustado Anabel? -Eres
fantástica, ¿dónde has aprendido a hacer todo lo que me has hecho? -Lo
aprendí de mi madre que era una... una mujer sensacional que había
nacido para dar placer tanto a hombres como a mujeres. -¡Jolines
con tu madre! Sin dudas era una interesante mujer, ¡gracias a ti, gracias
a ella! ¿Por cierto, que es ese vaso que mantienes en alto? -Son
lo jugos vaginales y posterior corrida que has tenido durante el masaje
completo que te he dado. Ha sido muy copiosa, ahora tú y yo nos beberemos
este elixir... verás que placer experimentas, ¡créeme no te miento! Si
Asako deja de hacerme disfrutar y mis fuerzas lo permiten, esta historia
algún día seguirá... *-*-* Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|