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Relato No
sé cómo explicarlo, quiero que se entienda para no ser calificada como
una mujer sin vergüenza o carente de escrúpulos... Hace mucho tiempo atrás,
cuando contaba con la edad de 30 años conocí a un chico muy, pero que
muy joven... tenía una edad que no comentaré para no escandalizar, el
caso es que ese chico era muy avispado para su edad. Este diablo, era el
hijo de la vecina de la casa contigua a mi vivienda. En los pueblos por
aquel entonces no acostumbrábamos a cerrar la puerta de entrada y aún
menos en tiempo de verano, solamente teníamos por costumbre reservar
nuestra intimidad por medio de una cortina, así podía pasar el aire y no
las miradas de curiosos. Pero este chico se colaba en mi casa como si
fuera la suya, a mí no me molestaba en absoluto. Aquí empieza la
historia: -¡Qué
susto me has dado! ¿Quién demonios eres? –Le pregunté desde la cocina
sobresaltada con el corazón palpitando- -Soy
David, el hijo de Doña Engracia. –Dijo semejante espécimen de la raza
humana- Desde
ese preciso instante empezamos una amistad un poco extraña dada la
diferencia de edad que había entre nosotros. Nos hicimos muy buenos
amigos, si se podía llamar de esa forma. En el momento que me vio,
llevaba puesta una fina bata de hacer la faena en casa y no llevaba ropa
interior, que todo sea dicho es como acostumbraba a ir por aquel
entonces... Antes de que yo pudiera reaccionar a su contestación va el
renacuajo y dice: Más... Si quiere el relato entero pulse abajo.
*-*-* Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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