Amante adolescente

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Datos ténicos

Título: Amante adolescente 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: David
Actores: David, Lola
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Fantasías
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

No sé cómo explicarlo, quiero que se entienda para no ser calificada como una mujer sin vergüenza o carente de escrúpulos... Hace mucho tiempo atrás, cuando contaba con la edad de 30 años conocí a un chico muy, pero que muy joven... tenía una edad que no comentaré para no escandalizar, el caso es que ese chico era muy avispado para su edad. Este diablo, era el hijo de la vecina de la casa contigua a mi vivienda. En los pueblos por aquel entonces no acostumbrábamos a cerrar la puerta de entrada y aún menos en tiempo de verano, solamente teníamos por costumbre reservar nuestra intimidad por medio de una cortina, así podía pasar el aire y no las miradas de curiosos. Pero este chico se colaba en mi casa como si fuera la suya, a mí no me molestaba en absoluto. Aquí empieza la historia:  

-¡Qué susto me has dado! ¿Quién demonios eres? –Le pregunté desde la cocina sobresaltada con el corazón palpitando-

-Soy David, el hijo de Doña Engracia. –Dijo semejante espécimen de la raza humana-  

Desde ese preciso instante empezamos una amistad un poco extraña dada la diferencia de edad que había entre nosotros. Nos hicimos muy buenos amigos, si se podía llamar de esa forma. En el momento que me vio, llevaba puesta una fina bata de hacer la faena en casa y no llevaba ropa interior, que todo sea dicho es como acostumbraba a ir por aquel entonces... Antes de que yo pudiera reaccionar a su contestación va el renacuajo y dice:  

-Mi madre tiene los pelos del chocho de color rubio, ¿cómo los tienes tú?

-Eres un marrano, llamaré a tu madre y le diré que no tienes ni una pizca de vergüenza, ¡esas cosas no se preguntan a una mujer!  

Aunque le regañé, en el fondo de mí, me gustó la pregunta por lo descarada y no reí a carcajadas para que el chaval no pensara que lo que acababa de decir estaba bien... Por otra parte el angelito ni siquiera se inmutó por mi reprimenda con cara de sargento, ¡al contrario! Miró fijamente con sus ojos marrones a mi entrepierna y como si pudiera ver tras la tela de la bata apuntó:  

-No hace falta que me lo digas, cuando te estabas poniendo la bata te he visto completamente desnuda y he podido ver que los tenías ensortijados y de color negro. También te he visto como te acariciabas la almeja y ponías cara de felicidad.

-¡Qué sabrás tú de felicidad! vete ahora mismo a tu casa si no quieres que te arranque las orejas.  

Era un desvergonzado, pero repito, me gustó semejante vocabulario para su corta edad, me encantó su desparpajo y más su mirada penetrante. Mi marido estaba a punto de llegar del trabajo y no podía seguir charlando con semejante pillo. Volví a decirle que se marchara y en esa ocasión hizo caso y se esfumó de la casa como alma perseguida por el diablo... Yo estaba en mi casa y no tenía que cambiar mis hábitos de vida porque un pequeño monstruo de baja estatura entrara sin previo aviso.  

-Lola ya he llegado, ¿está la comida preparada? –Dijo mi marido como siempre al llegar a casa-  

Mi esposo en esa época ya contaba con 60 años, era un buen hombre que aunque me trataba bien, estaba más por la continua evolución de la huerta y del ganado que por mi persona, nuestro contacto sexual se limitaba a un polvo al mes si lo había, él no daba más de sí. Hacía un año que estaba casada y empezaba a volverme loca. En su descargo diré que cuando decidimos casarnos me advirtió de que no le gustaba mucho practicar el sexo, -me daba igual le dije- nada más lejos de la realidad, pero o me casaba con él, o emigraba a la ciudad para buscar trabajo ya que la cosa no estaba como para florituras. El caso es que casándome, aseguraba mi porvenir, por no decir con la herencia que en un futuro me dejaría... fui egoísta, pero él sabía que me casaba por su posición, ¡nadie engañó a nadie! Todos aquellos acontecimientos me llevaron hacer lo que trato de contar...  

-Lola me marcho, hoy voy un poco justo de tiempo y vienen las segadoras para recoger el trigo y la cebada, ¡no me esperes despierta, llegaré tarde!  

Esa era mi vida en aquellos días, por eso David era una chispa, una llama que se encendía en mi existencia... las visitas de aquella criatura que hablaba como si de un adulto se tratara me empezó a dar la posibilidad de vivir algunas de mis fantasías más íntimas. Un día tras la marcha de mi marido a sus quehaceres diarios, David después de salir de la escuela llegó corriendo a su casa, dejó la cartera y sin esperarlo como siempre hacía entró por la puerta:  

-Hola Lola, ¡tengo que contarte algo! –Dijo un poco exaltado-

-Relájate y cuéntamelo. –Le hablé con voz pausada-  

Aquello que con tanta urgencia me quería contar no era otra cosa que en el colegio los chicos mayores le habían enseñado una revista en la que habían mujeres con el chocho totalmente afeitados. Después de unas semanas de hablar con aquel monstruo de la naturaleza, ¡nada me sorprendía! Pero aquello me excitó, ya que era una cosa que siempre había deseado. De echo en muchas ocasiones estuve apunto de afeitarme, pero no me atrevía porqué mi marido no lo entendería. Una vez me lo había contado, con aquellos ojazos mirando a mis ojos me suelta:  

-¿Lola por qué no haces con tu chocho lo mismo que esas chicas? Así son más bonitos que con tantos pelos por todas partes.

-David, eres un marrano, ahora mismo se lo voy a decir a tu madre, ¡esto no puede seguir así! Márchate ahora mismo, no quiero volverte a ver.  

Semejante engendro se marchó corriendo a su casa, en cuanto salió, solté una sonora carcajada, ¡tenía mucha gracia el jodido! Durante el resto de la tarde  hasta la hora de la llegada de Florencio estuve pensando en la posibilidad de decirle que me quería afeitar el coño, me armé de valor y se lo dije sin rodeos:  

-¿Florencio, te ha gustado la comida?

-Sí Lola, estaba muy buena, ¡eres una excelente cocinera!

-Gracias Florencio, tengo que decirte una cosa.

-¡Dímela, soy todo oídos!

-No te enfades si no te gusta lo que oyes, ¡haya voy! Quiero afeitarme el coño, ¿qué te parece? –Le dije sin anestesia ni nada por el estilo, durante unos segundos calló, luego sonrió-

-Lola, no soy tu dueño, puedes hacer con tu cuerpo lo que más te guste hacer.  

Florencio me sorprendió muy agradablemente, parecía que era un ogro pero me había equivocado... Estaba deseando que llegara el día siguiente para cuando Florencio estuviera fuera de casa llevar a cabo mi tarea, maquiné un plan, en ese preciso instante de mi historia empecé a caminar por caminos tortuosos de arenas movedizas... La mañana llegó y con ella mis deseos de depilarme por completo mi ansioso conejo, Florencio se marchó a sus quehaceres diarios y yo me quedé como siempre sola en aquella gran casa.  

-¡Joder David, qué susto me acabas de dar! ¿Qué haces que no estás en la escuela?

-¿Lola, Eres tonta o qué? Hoy es sábado y no hay escuela, ¿qué hacemos hoy?

-¡Tú y yo nada! Márchate que tengo mucho trabajo que hacer y me molestas, ve con tu madre que es quien te tiene que aguantar.

-Mi madre no está, se ha marchado a la ciudad con mi padre y no volverán hasta la noche.

-¿No me digas que te han dejado solo?

-Solo no, estás tú para cuidarme. –Dijo con desparpajo-

-¡Vale! Pero te tienes que portar bien, de lo contrario te irás a tu casa.  

Aquel proyecto de hombre me miraba con deseo, estaba como embobado recorriendo con su mirada mi cuerpo... Estaba decidida, cerré la puerta de la casa no fuera que alguien con la misma caradura de David entrara y me pillara haciendo lo que me disponía hacer.  

-¿Qué trabajo es el que tienes que hacer? ¿Por qué has cerrado la puerta? –Preguntó con curiosidad-

-Deja ya de preguntar y observa.  

Estaba nerviosa y las piernas me temblaban, mas no lo pensé más y decidida fui al cuarto de baño, David como si fuera mi sombra me seguía mirando el contoneo de mis caderas cubiertas por mi fina bata, bata que me quité al llegar, David por unos instantes se quedó boquiabierto luego dijo:  

-¡Joder, qué cuerpo que tienes Lola!

-Joder, joder... la palabra hace más bulto que tú, ¿acaso sabes lo que significa joder?

-Siéntate Lola que te lo explico.  

Sin dejarme tiempo a respirar, allí en el cuarto de baño desnuda como mi madre me trajo al mundo, delante de aquel ser especial empezó con su verborrea... Una de las acepciones de la palabra joder es utilizada como verbo transitivo para provocar fastidio, molestia etc. También es una interjección que se utiliza para expresar enfado, irritación, asombro, etc. ¡se me olvidaba! Asimismo es un verbo intransitivo y malsonante que se utiliza para denominar la práctica del coito, ¡vamos, follar! Terminó diciendo:  

-¿Quieres que siga Lola?

¡Hay que joderse con el empollón! No, no sigas, ya tengo bastante de gramática por hoy. Ahora vamos a lo que vamos.  

Le clavé una mirada penetrante y él sin inmutarse sonrió, sin apartar la vista de mi pelambrera que abarcaba pubis, vulva, ingles y ano, aquello parecía una selva salvaje y poco explorada. Hice que David se sentara cómodamente en un taburete y me introduje en la bañera para llevar acabo la tarea del rasurado... toda mi zona genital enjabonada y dispuesta a ser invadida por un artilugio con cuchillas cortantes, poco a poco fue desapareciendo el vello que tantos años había convivido junto a mí, David no quitaba ojo, después de media hora estaba casi totalmente afeitada, menos la zona anal a la cual no alcanzaba.  

-¿David, te gusta como estoy quedando?

-Si, tienes un chocho muy bonito.

-Gracias, eres un chico muy amable. Tienes que hacerme un favor, ves esta zona, no puedo afeitármela, ¿serías tú capaz de hacerlo?  

No hizo falta que se lo dijera dos veces, como si fuera un resorte dio un salto desde el taburete hasta donde yo estaba. Me puse fuera de la bañera y me puse una posición en la cual podía ver la totalidad de mi vagina y el ano, con las manos aparté mis cachetes para que pudiera acceder sin problemas a todos mis vellos. Parecía que lo había hecho toda la vida, en cuestión de minutos estaba totalmente depilada y con motivo de ser tocada por las manos de una persona que no era mi marido la excitación de mi coño llegó al máximo, sin poderlo evitar tuve diversos espasmos y grité.  

-¡Lola, has tenido un orgasmo, te has venido del gusto!

-¿También sabes lo que es correrse?

-Sí, he visto muchas veces a mi madre cuando lo hace con mi padre, se lo que es correrse y sé lo que es un orgasmo, lo que no he podido todavía experimentar es una eyaculación, ¿quieres masturbarme?  

Me quedé pasmada de las cosas que ese mocoso me estaba diciendo, por un momento creí que estaba poseído por una persona mayor. Con mi coño más que excitado por los roces de David y la sensación que tenía por el afeitado no dejaba de excretar mucosas vaginales. Como David ya me había visto desnuda, y también manoseado mi coño al afeitarme, decidí masturbarlo como él deseaba, ¡estaba hundida en el barro, ya no podía salir!  

-Lo haré, pero esto que está sucediendo no se lo puedes contar a nadie, si lo hicieras me metería en un lío.

-No te preocupes Lola, no lo contaré a nadie. Quiero que sepas que tú no me estás obligando hacer nada que yo no desee, si alguien está cometiendo un delito ese soy yo.

Nuevamente por mi cabeza paso la idea de que aquel ser no era lo que parecía ser. Miré hacia la bragueta de su pantalón, ¡lo tenía abultado! Hice que se subiera en el taburete y saqué aquel aún minúsculo pero erecto pene, miré a sus ojos y el muy pícaro se reía, para darle más placer, en lugar de masturbarlo con las manos lo hice con la boca. Con la edad que David tenía pensaba que ni siquiera eyacularía, ¡craso error! Después de transcurridos unos minutos de las caricias de mi lengua tuvo una corrida que no esperaba, y que con gran excitación tragué. Miré los ojos de David y me asusté, tenía los ojos traspuestos del placer que sentía... En uno segundos vino en sí.  

-¡Lola, eres sensacional! Me has hecho el ser más feliz de la Tierra. Ni siquiera mi madre me lo hace tan bien. Repito, ¡eres sensacional!

-No me digas que tu madre te hace estas cosas. Me estás mintiendo, ¡no me lo puedo creer!

-Sí lo hace, y como mi padre sale mucho de viaje, por las noches en las que él no está me deja follar con ella, ¡grita mucho! ¿Quieres que te lo haga a ti?  

Estaba espantada y preocupada a la vez, estaba relacionándome con un monstruo de la naturaleza. Pensé, ¡de perdida al río! Si me tenían que castigar por lo que estaba haciendo, tenía que aprovechar la ocasión y disfrutar al máximo de aquel engendro. Sin ni siquiera pensar en mi marido y con ausencia de la noción del tiempo, llevé a David de la mano hasta mi dormitorio... Lo que allí sucedió en otra ocasión lo contaré.  

En este preciso momento solamente decir que han pasado 15 años, mi marido ha fallecido y David hace día tras día que vea las estrellas, ¡es un semental! Ahí llega.  

-Hola David, ¿cómo te ha ido el día cariño?

-Muy bien Lola, ¿me has echado de menos?  

Tras hacerme con la cuantiosa herencia de mi rico y por años engañado marido, David y yo nos hemos casado, a la puta de su madre le he prohibido que entre en nuestra morada, David es sólo mío, ¡soy muy celosa!  

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