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Relato Prometo
por lo que más quiero en mi vida, ¡mi propia vida! Que lo que voy a
relatar es totalmente cierto. Tengo entendido que hay muchas mujeres que
cuando están en su fase menstrual o premenstrual padecen de fuertes
dolores abdominales y algún que otro cólico y que además se ponen de
muy mal humor. A mí al igual que al resto de las chicas me cambia el
humor, ¡me pongo de un cachondo! Que a duras penas puedo controlar mis
deseos de ser mimada. Durante los tres días que suele durar mi período
no dejo de reír y estar simpática con todo el mundo, y en el fondo de mi
cerebro lo que necesito es ser acariciada y penetrada, me da igual que sea
un hombre, una mujer o simplemente un vibrador. Llego al orgasmo con gran
facilidad, éstos me provocan unos espasmos y unos gritos algo dignos de
ver. Hace mucho, muto tiempo... bueno no hace tanto, solamente han pasado
10 años de pura felicidad que es lo que realmente siento. Mi
primera regla me llegó el mismo día que cumplí los trece años, esa
noche la estaba pasando con mi mejor amiga encerradas en mi habitación,
sin esperarlo tuve la sensación
de que mi vagina expulsaba gran cantidad de líquido, mi primera sensación
es que me estaba orinando, ¡no sabía qué era! Pero lo imaginaba ya que
en repetidas ocasiones a mi amiga le ocurría lo mismo, a parte de que ese
mismo día tuvimos clase de sexo, en la que nos explicaron como funcionaba
la menstruación, ¡tuve mi primera regla! Sí, eso que tiene como nombre
“menarca” que no es otra cosa que el primer período menstrual y que
una niña tiene entre los 8 y los trece años aproximadamente, que es la
edad cuando todos las partes que forman el aparato reproductor han
madurado y empiezan a funcionar en conjunto. Introduje mi mano derecha
entre mis bragas y la saqué totalmente empapada de sangre. -¡No
te asuste, es la regla! –Dijo mi amiga con cara seria- Yo
no estaba asustada, esta feliz por el echo de se una mujer como ya lo era
mi amiga. Estaba tan feliz que olvidé que tenía las bragas y el pijama
empapados de sangre. Me abalancé hacia mi amiga y sin ella esperarlo la
bese en la boca. -¿Qué
haces loca? –Dijo ella con cara de sorpresa- Fue
en ese momento cuando supe que mi vida iba a ser muy feliz, y que cada
trenita y cinco días como un reloj suizo iba a sufrir de ese placer en el
interior de mi cuerpo. Pero... siempre hay un pero, mi queridísima amiga
no pudo soportar que la besara en la boca y llamó a sus padres para que
la vinieran a buscar... desde aquel día me esquivaba como si tuviera la
lepra. En repetidas ocasiones traté de acercarme a ella para explicarle
que lo que me había pasado era fruto de las sensaciones que mi cuerpo
experimenta cuando tengo la regla. No lo pude conseguir, nunca jamás volví
a cruzar palabra con ella... al curso siguiente se marchó a vivir a otra
ciudad ya que a su padre lo trasladaron de destino, ¡era militar! pronto
conocí a una chica que era un año mayor que yo, nos hicimos tan buenas
amigas que olvidé a la anterior por completo. Malena
es en la actualidad mi mejor amiga. Tuvo la mala suerte de quedarse
embarazada de una violación de la que por suerte abortó. Desde ese
momento dijo que no quería saber nada de hombres y que se dedicaría a
comer todas las almejas que pudiera, ¡qué cachonda es la jodida! Malena
sabe de mi necesidad de ser frenéticamente amada durante esos día de
menstruación, siempre está dispuesta cuando la llamo. Cuando no tengo un
buen pene que satisfaga mis deseos le aviso y ella como buena amiga que
es, viene a mi casa, –Tengo una madre que es una joya, me entiende y
permite que traiga mis amigos a mi habitación- allí en la intimidad nos
dedicamos a darnos placer mutuo. -¡Me
gustas mucho Elvira! Cuando me harás feliz y vendrás a vivir conmigo, no
te faltará de nada, sabes que tengo un buen trabajo y una bonita casa.
–Dice cuando me ve- Yo
con gran simpatía y alegre como me siento en esos momentos le quiero
hacer entender que yo a diferencia de ella quiero tener un niño, y que
además de los coños me gustan mucho las pollas, -ella se ríe- Y sin
enfadarse se dedica a acariciarme los pechos, el vientre y el pubis. Por
medidas higiénicas no la dejo que en esos días me lama la vagina, pero
ella dice que eso es una cosa fisiológica, y como no estoy enferma lo
hace con sumo placer. Yo he asumido
ese rol y cuando nos besamos parecemos dos vampiros saciando su sed de
sangre, ¡es la leche, le gusta el marisco con salsa! Pasan los días y
cada vez nos amamos más... Ayer
me bajó la regla, no tengo a nadie que me consuele porque Malena está de
viaje en París asistiendo a una convención de empresa, su cargo le hace
viajar mucho. ¡Cómo hecho de menos sus caricias! Tengo suerte de estar
contenta, de lo contrario lo pasaría muy mal, ayer me regalé una buena
sesión de vibrador quedé exhausta, pero al fin y la postre satisfecha.
Ahora en este mismo instante que estoy escribiendo siento caer como una
fuente el elixir de la vida, empiezo a estar excitada y de un momento a
otro tendré que masturbarme hasta que consiga un orgasmo... ring, ring...
¿Quién será? Suena el timbre del interfono. -¿Quién
es? -Soy
Malena, ábreme Elvira. Los
segundos que necesita para subir hasta el quinto piso que es donde vivo se
me están haciendo interminable. Ahí llega: -¡Dame
un beso Malena! -¿Tienes
la regla verdad? Malena
me conoce a fondo, con sólo verme actuar sabe cuando estoy en fase de
menstruación, ¡Esta vez no va ha ser diferente! Necesito sus caricias
pero no le diré nada porque debe estar cansada del viaje. -Sí,
la tengo Malena, te esperaba para el viernes, ¿qué ha pasado? -Han
suspendido la convención hasta la semana próxima. Estoy agotada de estar
todo el día subida en estos zapatos de tacón alto, ¿quieres darme un
masaje en los pies? -Sabes
que sí hermosa, dame un beso y siéntate en el sofá. Su
beso con lengua ha calmado por el momento mi sed de caricias, ahora seré
yo la que satisfaga sus deseos dándole con mucho cariño el masaje en los
pies. -¿Estás
preparada Malena? Agárrate los pechos que voy hacer que vueles y llegues
al cielo, ¡flotarás sobres las nubes! -Te
he traído un regalo Elvira, ¿lo quieres ver? –Por supuesto- ¡Toma ábrelo! -¡Es
precioso Malena! ¿Es un analillo de pedida verdad? -Tú
lo has dicho Elvira, ¿quieres casarte conmigo? Durante
un momento he permanecido callada y con el corazón algo alterado por la
noticia... Malena me gusta, estoy muy agradecida por tenerla como amiga y
amante en ocasiones, pero de eso a comprometerse habiendo de por medio un
documento legal va un abismo, ¡me da
miedo! -Me
dejas helada Malena. No puedo aceptar tu oferta, sabes que en infinidad de
ocasiones te he comentado que no me gusta unirme a nadie legalmente. Si
estás de acuerdo podríamos intentar vivir juntas como pareja. -Es
magnífico, creía que nunca aceptarías, ¿cuándo te mudas a nuestra
casa? Está
tan eufórica que se le ha olvidado por completo del masaje que tanto
necesitan sus cansados pies. No he podido parar su alegría y sin pensarlo
se ha desnudado en cinco segundos. -Vamos
a comer marisco Elvira, ¡Traigo un hambre! -¿Qué
dices loca, estoy en plena ovulación? –Yo
también Elvira. -Contesta riendo casi a carcajadas. Espero
que en esta aventura en la que me estoy metiendo no sea una aventura que
termine frustrada. Me gusta mucho el marisco, disfruto enormemente
degustando las almejas, ¡pero no olvido las cigalas! ¿por qué será? *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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