|
Relato Su
desprecio es inherente, Alejandra es una mujer ejecutiva con personal a su
cargo. Sus empleados en general, y en especial Luisa y Nerea piensan que
es una mujer narcisista, malvada y engreída. Alejandra
es... ¡para qué engañarse! Es una mujer muy bella, es elegante por
naturaleza, con el cuerpo que tiene todo le queda bien. Por eso es la
envidia de casi todas las mujeres de la oficina. -¡Nerea,
por favor venga mi despacho! –Le dijo Alejandra al pasar junto a ella
esa mañana. -¿Dígame
señora Alejandra, qué es lo que desea? Nerea
es una chica de 22 años con la cabeza llena de ilusiones, se parece en el
físico a la bella Alejandra con la sola diferencia de que es algo más
baja que ella. Le gusta vestir ropa muy corta, y escotes muy provocativos,
y siempre, siempre calza tacones altos. -Nerea,
no sé como decirle esto, pero como soy la responsable de esta sección no
puedo dejar que siga usted vistiendo de la forma en que lo hace. Tenga en
cuenta que las personas que tiene usted delante no hacen más que fijarse
en sus piernas. No hace usted ningún esfuerzo por sentarse decorosamente.
Esta es la última vez que le advierto, si no cambia usted en su aptitud,
¡tendré que despedirla! –Le dijo para su asombro. Por
falta de experiencia o porque la pilló fría, Nerea no dijo nada, se
limitó a darse media vuelta y a salir del despacho de la que es su
superiora en la oficina. Directamente se fue a ver a la representante del
comité para comentarle el caso, esperaba que la apoyara y que le dijera
que no tenían razón alguna para poder amenazarle con el despido. -Le
odio, es una mujer repelente que se cree el centro del universo. –Dijo
con lágrimas en los ojos y prácticamente llorando a Luisa su
representante laboral y amiga. -¿Dime
que es lo que tanto te angustia criatura? Luisa
es una mujer madura de 55 años que trata a Nerea como si fuera su hija
que nunca tuvo, ya que nunca estuvo con hombre alguno porque es una mujer
lesbiana que los odia desde que fue violada en su juventud. -Alejandra
me ha dicho que si no cambio en mi forma de vestir y de exhibirme me pondrá
de patitas en la calle. –Le contestó Nerea. Astuta
como una zorra vio la oportunidad de seducir a Nerea a la que deseaba
desde que llegara hacía 3 meses a la empresa. Aprovechando la angustia de
la joven he inexperta mujer, con su verborrea la llevó hasta las sala de
descanso para que se tomara un café y se relajara de lo sucedido. ¿Qué
haces Luisa? –Preguntó sorprendida Nerea. Nerea
sintió que por su parte trasera subían unas manos acariciándola en
dirección a sus nalgas, ¡pobre Nerea, qué ingenua es! En estos meses no
se ha dado cuenta de que Luisa va tras ella. La ocasión la pintaban
calva, y Luisa no cejó en su intento de seducción. -Nerea
me gustas, me gustaría mantener una relación sexual contigo. –Le dijo
sin reparos. -Luisa,
te agradezco tu oferta, pero no puedo, no me gustan las mujeres. Además
tengo un novio que me da mucho placer al que me gusta serle fiel. -No
seas tonta, te espero esta noche en mi casa para hablar de cómo actuar
contra Alejandra. Como
era de esperar la joven sucumbió ante la astuta mujer que tenía planeado
seguir intentándolo en su casa. Era como una obsesión para ella el
conseguir a todas las mujeres que le gustaban, ¡Nerea le gusta mucho! Le
secó las lágrimas con un pañuelo y la calmó para que pasara el resto
del día como pudiera. Decidida
dejó a Nerea en su puesto de trabajo y a continuación fue al despacho de
Alejandra para hablar del problema con ella. -¡Buenos
días Alejandra, tengo que hablar contigo! –Le dijo con autoridad y voz
enérgica. -Oiga
Julia, le he dicho en infinidad de ocasiones que soy su superiora y no
quiero que me hable en esos términos. No abuse usted del poder que le da
haber sido elegida por los trabajadores de esta oficina como representante
laboral, ¡sepa que le puedo despedir! Julia
no tuvo más remedio que dar un paso atrás y dirigirse a ella llamándola
de usted, pero en ningún momento le llamó señora, como a ella le gusta
ser llamada por sus subordinadas. Señora Alejandra por aquí, señora
Alejandra por allá, eso le hace elevar su ego. Julia lo sabe y por eso la
fastidia no llamándole como ella tanto desea. -¿Me
está usted amenazando? –Contestó Luisa sonriéndole cínicamente. -¡No,
para nada, no la amenazo, le advierto! Siéntese y explíqueme qué es lo
que la ha traído hasta aquí. Le
dijo todo lo que tenía que decir como representante que era del los
trabajadores. Alejandra no se inmutaba, la escuchó con atención pero sin
hacer gesto alguno, su cara quedó inexpresiva. -¿Ha
terminado Usted? –Dijo Alejandra. -¡Sí!
–Exclamó Luisa. Todo
había sido expuesto, parecía que por esa vez Nerea no sería amonestada
ya que Alejandra recapacitó y decidió no hacerlo. Pero eso no importaba
a Luisa, luisa tenía su pensamiento en lo que sucedería en su casa por
la noche a solas con Nerea. Llegó
la hora en la que había quedado con Nerea, estaba nerviosa a pesar de su
experiencia. Se había vestido con elegancia para la ocasión no quería
perder la oportunidad de llevársela a la cama. Esperaba impaciente cuando
sonó el timbre, se dirigió hacia la puerta llena de alegría, la emoción
le rezumada por los cuatro costados abrió: -¡Hola
Nerea, qué puntual eres! -Este
es mi novio Alex, ¿Te importa que pase? Julia
se quedó literalmente petrificada ante la pregunta de Nerea, pero como no
quería que se le viera el plumero ante Alex, con voz casi inexpresiva
dijo: -No,
que pase, así seremos más para ver que es lo que podemos hacer con el
caso que nos ocupa. ¿Qué queréis tomar? -No
te molestes, no queremos nada. –Los dos contestaron. Luisa
no lo podía disimular, sólo tenía ojos para Nerea que como siempre
llevaba ropa corta y tacones altos. Sentada en el sofá junto a su novio
no podía evitar el ensañar los muslos al descubierto, y apenas movía un
poco las piernas se le veían las bragas. ¡Qué mala suerte la mía pensó!
Pero en ese instante sonó el Móvil de Alex, el destino quiso que se
tuviera que ir a un trabajo urgente para el que había sido requerido. -¡Estás
preciosa! -Le dijo Julia al tiempo que se acercó a Nerea besándola en
los labios. En
esa ocasión Nerea no hizo ni dijo nada por evitar la proximidad de Julia,
parecía que estaba dispuesta a complacerla, y aunque estaba nerviosa le
dejó que llevara a término su plan. -Gracias
Julia, tú también lo estás, ¿quieres verme el coño? –Le dijo
inesperadamente. -Me
gustaría mucho, lo deseo desde que te conocí. Poco
tenía que hacer para enseñárselo, pero Nerea estaba dispuesta a que lo
que tenía que suceder sucediera de la mejor manera. Se levantó y se
despojó de la camiseta y de la falda corta que llevaba, quedándose ante
Julia en ropa interior y tacones, dijo: -¡Soy
toda tuya! Bájame las bragas y haz conmigo lo que suelas hacer con las
mujeres. Julia
la tomó de la mano y como también era partidaria de hacer las cosas
bien, la llevó al dormitorio para hacer el amor con ella. La besó en los
labios y luego le bajó las bragas lentamente hasta alcanzar con ellas sus
pies calzados por los altos tacones. Una vez liberada de la prenda íntima,
ya en sus manos no pudo resistirse a olerlas, respiró profundamente: -¡Qué
delicia, qué bien hueles! –Exclamó Julia con deleite. -Me
he lavado y perfumado para ti. –Contestó con ternura Nerea. Tenía
síntomas inequívocos de excitación, su vagina parecía estar muy
lubricada, cosa que Julia constató al acercar uno de sus dedos índices e
introducirlo en su interior para acariciarla. -¡Qué
excitante, sigue, no pares! Enséñame todo lo que sabes hacer, te dije
que no me gustan las mujeres, pero no debe de ser cierto, porque estoy muy
cachonda. –Dijo Nerea algo acelerada. Con
gran maestría Julia poco a poco introducía sus dedos en la vagina de
Nerea, que al parecer dilataba con gran facilidad, ya que no tuvo que
hacer muchos esfuerzos para introducir su mano hasta la muñeca en la
excitada vagina. Vio como de ella expulsaba gran cantidad de líquido,
Nerea gritaba de placer parecía que eso le gustaba. Julia
desnudó en su totalidad a Nerea, y ella hizo lo propio, se entrelazaron
haciendo que sus vulvas se frotaran la una contra la otra. Parecía que se
estuvieran peleando, ¡no dejaban de gritar! Las dos se corrieron al unísono
gritando y convulsionando de placer. Quedaron las dos relajadas estiradas
en la cama abrazadas sin dejarse de besar, siguieron durante más de tres
horas disfrutando de la amistad que había surgido. Nerea
aunque no ha dejado a su novio, no deja de engañarle con Julia siempre
que puede, ¡le es infiel! Julia la hace disfrutar, pero se está dando
cuenta que no sólo es una atracción sexual, siente por ella algo más
que deseo, ¡siente amor! Pero también lo siente por su novio, causa por
lo que le ha propuesto a Julia realizar un trío. -¡Estás
loca! –Gritó fuera de sí, Julia no podía soportar a los hombres. Ella
no podía entender que no todos los hombres eran violadores como el que lo
hizo con ella. Le explicó a Nerea lo que le sucedió en su juventud, lo
entendió y nunca más le volvió a decir una palabra sobre el trío.
Sigue acostándose con ella y con Alex, ¡ojos que no ven, tortazo que te
dan! Alejandra llevó a término la amenaza de echar a Nerea de la empresa, ya que de ninguna manera cambió su forma de vestir o de ser. Dicen que no hay mal que por bien sea sustituido, Nerea ha encontrado un puesto de trabajo en la que la valoran por lo que vale, ¡no por cómo viste! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|