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Relato Clara
es hermana de Pablo, son dos chicos gemelos que viven en Barcelona (España)
en un barrio cercano al puerto. Durante el verano, allá por el año 1992
¡correcto, en el siglo 20! En esas fechas contaban con 19 años, eran dos
personas maduras, a las que siempre que podían les gustaba aprovechar los
días de sol, cuando el mar estaba en calma para ir al rompeolas del
puerto. Se daban una caminata de dos horas de ida y dos horas de vuelta,
les gusta mucho andar e ir hablando de sus cosas, motivo por el cual van
hasta el final de rompeolas atravesando primero el malecón y
posteriormente el dique de piedras que forman el rompeolas. ¡Les embruja,
la soledad! Disfrutan viendo entrar y salir del puerto a los grandes
barcos, ¡es su afición! Desde allí también observan la aproximación
de los aviones para el aterrizaje en el aeropuerto del Prat. Y según
sople el viento hay días que los ven despegar. Por desgracia fue en aquel
verano a última vez que lo hicieron. La tragedia les invadió, sus padres
murieron por una enfermedad desconocida en un intervalo de 1 semana. Clara
y Pablo más que hermanos parecen que son amigos inseparables, ¡ella no
tiene amigas, él no tiene amigos! Pasan casi las 24 horas del día juntos
y apenas tienen discusiones. Aunque sí, alguna que otra pelea de
almohadas que acababan siempre de forma pacífica. Siempre se han
respetado sexualmente hablando, aunque había cierta atracción física
entre ellos. Hasta ese momento habían sido felices y aunque hijos de
padres trabajadores nunca les faltó de nada. Estaban a punto de empezar
la universidad, pero no lo pudieron hacer. Los dos se tuvieron que poner a
trabajar, sus padres no les pudieron dejar otra herencia que el piso donde
vivían, del cual les faltaban 20 años de hipoteca por pagar. Ella
encontró trabajo como administrativa de una empresa en las afueras de
Barcelona. Él, un puesto de ayudante de farmacia en un conocido
laboratorio de la ciudad. Ahí empezaron a separarse, ahí comenzaron a
distanciarse. El se enamoró de una mujer brasileña y se marchó tras
ella para vivir en Brasilia (Brasil). De ella se encaprichó un ejecutivo
de la empresa y se marchó a vivir con él a Sydney (Australia). Desde ese
instante dejaron de verse, nunca hasta ahora habían coincidido, ¡todo
fue muy rápido! perdieron el contacto. Pero por una casualidad de esas
que pasan una vez en la vida, los dos coincidieron en un Chat de Internet,
¡qué cosas tiene el destino! Lo que la vida separa, Internet lo une.
Emocionados por el encuentro se contaron como les iba la vida, y la verdad
es que no habían tenido ninguno de los dos suerte con sus parejas, él se
quedó solo a los pocos meses, ya que la mujer que había elegido no era
mujer de un único hombre, le gustaba disfrutar de todos los que podía,
¡inteligente ella! Ella, por el contrario tuvo algo más de suerte, no la
abandonaron, fue ella quién abandonó al ejecutivo que no paraba de
ponerle los cuernos. Pero al estar legalmente casada y ser él quien fue
el adúltero, le tuvo que indemnizar y además pasarle una pensión muy
apetecible. Quedaron en verse en Barcelona y ahora viven en un piso
precioso en la zona alta. Se han hecho la promesa de no volverse a separar
nunca. Estamos el año 2007 y llevan tres años juntos. Están apunto de
cumplir los 35 años, han montado un negocio de ventas de equipos de
electrónica y todo les va, ¡viento en popa! Han encontrado la felicidad
en su lugar de nacimiento, lugar que no debieran haber dejado nunca, ¡así
es la vida! Eso pensaban. Un viernes por la noche cuando estaban en casa
tranquilamente viendo una película en la televisión, una escena les
recordó el puerto. Decidieron hacer una excursión hasta el rompeolas, así
irían paseando y al tiempo rememorarían la época feliz de juventud. Así
lo hicieron, el sábado muy temprano, tomaron el metro desde donde vivían
hasta la parada más cercana al malecón el puerto, cargados con una
mochila con alimentos y algo para tomar comenzaron la caminata como lo hacían
en tiempos pasado, hablando, tomando fotos y recordando anécdotas
llegaron hasta un lugar para ellos desconocido, ¿qué ha pasado se
dijeron? ¡Qué desilusión! Se encontraron con el malecón partido, ¿cómo
es posible? habían hecho una entrada al puerto. Desde allí no podían
seguir hasta el rompeolas. Se dieron cuenta de que los tiempos cambian y
que todo evoluciona. Pero ellos prefirieron quedarse estancados en el
pasado. Como dar la vuelta les suponían casi dos horas más de caminata,
desistieron de la idea. De
vuelta a casa entraron en un videoclub, como no habían podido llegar
hasta el final del rompeolas decidieron comprar unas películas para
verlas durante toda la tarde. Aprovecharon que estaban de liquidación de
películas en sistema VHS, eran tan baratas que aprovecharon para comprar
diez de estilos variados, así pasarían todo el día del sábado
encerrados. Lo pasarían descansando y viendo las películas, era la idea
que tenían. Ese día era especial, hasta entonces se habían respetado
sexualmente. Pero como era de esperar, en la gran mayoría de parejas que
viven juntas, un día u otro estalla entre ellas la atracción sexual,
sean por las causas que sean. Como siempre, cuando estaban en casa se ponían
lo más cómodos posible, como era verano los dos iban con unas camisetas
y unos pantalones cortos. Prepararon, bebidas y algo de comer: -¿Clara qué película te apetece que veamos primero? –Preguntó Pablo- -Pon
la de Acorralado, que aunque la he visto 6 veces es una película de la
que no me canso, ¿qué tonta soy verdad? Pablo
no contestó nada, no le parecía que Clara fuese tonta, simplemente que
aquella película de Silvestre Stallone le recordaba su juventud. Puso la
película y se sentó en el sofá, Clara a la derecha, Pablo a la
izquierda. La película empezó, pero por equivocación no era la película
Acorralado, era una película erótica. Pablo raudo se levantó para
quitarla, pero Clara le dijo que la dejara, que le apetecía verla. Resultó
ser una película lésbica. -Mira Pablo, una película de esas que tanto os gustan a los hombres. Dos chicas dándose el lote de lamer la una a la otra. -Sí
Clara, la verdad sea dicha. Es el género de película erótica que más
me gusta ver. La
película fue avanzando y con ella la excitación visible de Pablo. Clara
no se la veía excitada, pero si que se la observaba incómoda, quizás
debido a las escenas de esas dos hermosas mujeres acariciándose todo el
cuerpo o posiblemente por ver a su hermano sufriendo por hecho de no poder
masturbarse ante aquellas mujeres. Sorprendentemente para Pablo su hermana
dijo: -¿Te gustaría lamer un coño como esos? -¡Joder Clara! claro que me gustaría hacerlo. Pero no sigas por ese camino que bastante excitado estoy ya, ¿no me ves? Sabes que llevo seis meses de abstinencia total, ni siquiera me he masturbado desde que vivimos juntos. -No te creo, ¿todavía no te ha follado a esa chica de la tienda? -No
Clara, esa chica está casada y tú sabes que yo respeto a las casadas.
Además ella no me ha insinuado nada, simplemente hablamos. Pablo
estaba incómodo viendo la película erótica junto a su hermana, le
resultaba violento y además estaba cohibido. Pero esa situación duró
muy poco tiempo, cuando no habían pasado más de 5 minutos de proyección,
Clara si previo aviso tomó el mando a distancia del vídeo y terminó con
el sufrimiento de su hermano. Se levantó colocándose justo delante de la
boca de Pablo, su sexo cubierto por el pantalón corto y las bragas,
quedaban a su alcance. -Es todo tuyo, puedes lamer todo lo que te apetezca, ¡desahógate! –Dijo con voz desafiante.- -¿Qué dices Clara? ¡No seas loca, eres mi hermana! -¡Lo
sé, pero también soy mujer! Pablo
respetaba mucho a su hermana, pero llevaba tanto tiempo sin practicar el
sexo que como Clara era la que se había ofrecido decidió en aprovechar
la ocasión, aunque se le veía un poco cohibido. -¿Sabes que está mal lo que hacemos? -¿Mal por qué Pablo? Somos mayores de edad y no me estás obligando, soy yo la que estoy deseando que te desahogues lamiendo y acariciando mi vagina. ¡No lo dudes hazlo! -Es
que eres mi hermana. –Contestó Pablo- Como
no se decidía fue ella la que empezó a contornearse delante de él, se
fue bajando lentamente el corto pantalón que llevaba hasta quedarse en
bragas. El se humedecía los labios con su lengua pero no se atrevía a
tocar a su hermana. -¿Qué pasa Pablo? ¡No soy tan fea! -No
mujer, eres preciosa pero, es que me da vergüenza. A
él le daba vergüenza, ella no tenía. Desde que se fuera a Sydney con el
que fue su marido había aprendido a hacer de todo, ya que él era un crápula
que la hizo practicar toda clase de actos sexuales. Para animarlo,
mientras bailaba ente él, muy lentamente introducía su mano izquierda
por las excitantes bragas negras que llevaba hasta acariciar su vagina.
Pero Pablo no se movía, tragaba saliva del placer que sentía pero seguía
sin atreverse a tocar a su hermana. -¡Jolines
Pablo! Si no te decides tendré que ir a mi habitación al por el
consolador y masturbarme, ¡no seas tonto lánzate! No
tiró la toalla, estaba decidida a lograr que su hermano la halagara, no
le había pedido otra cosa que le lamiera y acariciara sus genitales.
Luego podría seguir con más... pero por el momento sólo le había
pedido eso. Echó manos a su
camiseta y contorneándose se la quitó. Unos preciosos y redondos pechos
acariciados por un finísimo sujetador de encaje negro los cubrían. Era
una escena realmente apetecible para cualquier hermano al que su hermana
le regalara, pero Pablo seguía como petrificado. -No sigas clara, esto que estamos haciendo está muy mal. -¡Anímate,
tócame los pechos! Clara
en sujetador y bragas, cogió las manos de su hermano y las dirigió a sus
pechos para que los palpara, pero él se quedó allí clavado sin
reaccionar. Entonces Clara se separó de él unos metros y siguió
bailando, sobando sus muslos, trasero, entrepiernas y pechos, se
acariciaba para ver si su hermano se decidía a hacerlo, ¡pero nada,
parecía petrificado! Dio un paso más, se bajó lentamente las bragas
dejando a la vista una hermosa vulva totalmente depilada. Las bragas se
las lanzo a la cara para excitarlo. No hizo nada. Pablo
al ver el coño ya algo brillante debido a la excitación, quedó cortado
por la actitud desafiante de su hermana, la erección le bajó al momento
y el volumen de su pene desapareció. Se levantó y fue al cuarto de baño
para serenar sus ideas y como estaba tan excitado aprovechó para darse
una ducha de agua fría, ¡ni siquiera se masturbó! Clara mientras tanto
permaneció en la sala de estar, volvió a sentarse en el sofá para
terminar de ver la película y sin dejar de pensar en su hermano, y viendo
aquellas dos preciosas chicas se masturbó delante del televisor, ¡estaba
muy excitada! La mujer no entendía como su hermano la podía haber
rechazado. Conocía a su hermano y sabía que no tenía prejuicios morales
que le impidieran hacer el amor con cualquier persona de la familia. De
hecho desde que cumplieron los 16 y hasta que sus padres dejaron de
existir se había acostado en bastantes ocasiones con su madre, follándosela
ante la complacencia de su padre. Ella los había visto aunque nunca les
dijo nada. Trascurrieron algo más de 80 minutos que era la duración de
la citada película, Pablo ya más tranquilo volvió a la sala con su
hermana y se disculpó: -Perdona Clara por haberme marchado sin darte explicación alguna. Pero es que nada más de pensar en la idea de hacer el amor contigo, mi pene se retrae y no es capaz de tener una erección. -Con
mamá no te pasaba eso. Con ella bien que lucías una buna erección de
ese hermoso pene que tienes. ¿Ella no te asustaba? ¿Con ella no tenías
reparos? ¡Era tu madre! La
conversación entre esos dos hermanos que parecían llevarse a las mil
maravillas se fue haciendo cada vez más desafiante y estuvo a un paso de
estallar entre ellos la violencia. De una simple proposición deshonesta
por parte de Clara empezaron a salir los trapos sucios de una vida de engaños
e hipocresías. -Tú no sabes nada de que es lo que pasó para que yo follara con mamá, ¿lo sabes, dímelo, lo sabes? -No, yo simplemente os veía escondida desde atrás de la puerta, veía como mamá jadeaba hasta el punto de llorar. -Ahí
as dado con una pista de lo que ocurría, no jadeaba hasta el punto de
llorar, lloraba porque yo me la estaba follando obligado por las amenazas
que tu queridísimo padre al que tanto querías. Era un ser malvado que
tenía a tu madre atemorizada y conmigo hizo lo mismo bajo amenaza de
matarnos si no hacíamos lo que nos ordenada, ¿sabías algo de todo eso?
¡Dímelo Clara! ¿Lo sabías? Clara
no podía dar fe de lo que su hermano le estaba diciendo, ella debido a
esa explicación que Pablo le dio empezó a recordar y empezó a entender
el cambio que su hermano había estado presentando desde que cumplieran
los 16 y hasta la muerte de sus padres. Clara después de escuchar sus
palabras se fue calmando. Empezaba a entender que su hermano había sido
una víctima al igual que su madre de su padre, de su idolatrado padre. -¿Por qué no me dijiste nunca nada? -Porque de haberlo hecho, tu hubieras entrado en el juego y también te hubiera tenido que violar a ti, ¡sí, violar! Que es como yo entendía lo que estaba haciendo con nuestra madre. Me lo dijo en muchas ocasiones, si no haces lo que digo, en el juego entrará tu hermana. Y te diré otra cosa. Mamá no murió de una enfermedad desconocida, murió envenenada con un producto que él se inventó. La envenenó porque le dijimos que iríamos a la policía para denunciarlo. ¿Recuerdas que le hicieron la autopsia? -¡Sí, lo recuerdo! También recuerdo que estuviste una semana sin salir de tu habitación y que apenas comías nada, que cuando lo hacías, lo hacías con cosas que estaban empaquetadas. -Me
alegra que empieces a recordar Clara, no quería comer nada porque me había
amenazado con envenenarme, y luego te envenenaría a ti. Pero debió
pensar que sería sospechoso y como además de malvado era un ser cobarde
se quitó el la vida. ¿Estás contenta? Ahora sabiendo lo que yo sé, ¿Estás
satisfecha? Por eso nunca te dije nada, con mi sufrimiento bastaba. ¿Entiendes
ahora el motivo de que yo no pueda hacer el amor contigo? Y sobre todo, ¿sabías
que mamá había sido maltratada durante toda sus vida? Y que a pesar de
eso siempre le había tapado y estado a su lado. Clara
ante la explicación de su hermano se quedó atónita. Era una historia
increíble pero que tenía que creer. Su hermano no tenía que inventar
esa monstruosidad para no hacer el amor con ella. Con simplemente decir
que no, bastaba. Desde ese día la convivencia se hizo más y más difícil,
ya no tenían la confianza del uno en el otro. El negocio que montaron se
fue al traste ya que ninguno de los dos lo atendía. Pablo poco a poco se
fue sumiendo en una depresión al entender que su vida no tenía ningún
sentido. Estas dos personas no tenían suerte. La aparente infancia feliz
que tuvieron era falsa. Clara estaba hecha un verdadero lío, se tuvo que
poner en manos psicólogo, éstos, mediante hipnosis desenterraron todas
las vivencias de su infancia. Descubrieron que ella había sido violada en
su niñez, tanto por su madre como por su padre, aunque ella lo recordaba
como simples caricias. Clara empezó a atar cabos y recordó los toqueteos
de su padre, manoseos a los que ella nunca dio la importancia que tenían.
Pero no alcanzaba a entender el motivo por el que se centraron en abusar
de Pablo. Pero ya no importaba, una mañana se encontró a Pablo sentado
en el sofá, parecía dormido, ¡pero no lo estaba! Estaba muerto, tenía
una jeringuilla clavada en su brazo izquierdo y sobre la mesita, una
ampolla con un líquido blanquecino, con una etiqueta que decía, ¡mi
venganza! Entonces sus sospechas empezaron a tener sentido, ella entendió
que su padre no envenenó a su madre como le había dicho su hermano.
Clara llegó a la triste conclusión de que su hermano había sido el
causante de las muertes de sus padres, y desgraciadamente de la suya
propia. Entendió que Pablo había sufrido la peor parte de los abusos de
sus progenitores y harto de tanto aguantar, como era buen estudiante, fue
él, el que creó una fórmula de veneno invisible de amplio espectro.
Pablo cansado por los abusos recibidos decidió castigar a sus crueles
padres, y ahora, al verse solo y abandonado por su hermana, no lo pudo
aguantar más, ¡se quitó la vida! Clara no pudo soportar la presión de haber creído ser la causante indirecta de la muerte de su hermano. Me hizo llegar un escrito de sus últimas vivencias y me dijo que se marchaba de peregrinaje alrededor del mundo para encontrarse a sí misma. Con él, me hacía saber que no volvería a las terapias, ¡ya sabía suficiente de su niñez! Denominación de la RAE de Género |
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