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Relato Un
día caluroso de verano nos conocimos y no tardamos en enamorarnos, pero
de un amor de esos que hacen daño, ¡por lo sincero! Como ya éramos
creciditos nos casamos a la semana de conocernos. Nuestros primeros días
de casados fueron de un constante follar, lo hacíamos a todas horas, en
la cocina, en el comedor, en la sala de estar, bajando en el ascensor y
hasta cuando íbamos en el coche. -¿Verdad Eloisa? -¡Cierto Manolo! Cuenta la manera que tenemos de saludarnos y despedirnos. -¡Si
ese es tu deseo Eloisa, lo haré! No
es nada del otro jueves, pero a nosotros nos gusta hacerlo así. Ella me
chupa la polla y yo le chupo el coño, posteriormente nos damos un beso de
tornillo saboreando nuestras lenguas. ¿Original verdad? -¿Me he dejado algo Eloisa? -No cariño, no te has dejado nada. -Eloisa, cuenta tú que hacemos todas las mañanas. -¿Eso quieres que cuente marrano? -Sí Eloisa, ¡Cuéntalo! -¡Tú
lo has querido! Desde
hace 28 días que son los que llevamos casados, tenemos por costumbre,
todos los días sin saltarnos uno. La excitante manía de afeitarnos
mutuamente nuestros sexos. ¡Es genial, sentimos un placer! Los dos nos
corremos del gusto. ¡Espero que este estado de encoñamiento nos dure
mucho! Es fantástico, yo soy la primera en recibir tan apreciado placer,
Manolo me acaricia y enjabona toda la zona genital y también la anal,
luego me pasa la maquinilla de afeitar por todos y cada unos de los
lugares enjabonados, ¡oh! Estoy escribiendo y estoy excitándome.
Seguidamente estira de los labios vaginales agarrando con sus dedos índice
y pulgar, primero uno, luego el otro, así puede acceder a la totalidad de
los vellos. De este modo me
deja la vagina como cuando era una niña. Dándome un beso en la vagina me
pasa el turno. -El resto explícalo tú Manolo. -¡Vale
remolona! Debido
a la excitación por haber depilado a Eloisa, ni pene está con una erección
que a duras penas controlo. Me enjabona y me depila a conciencia. Termina
haciéndome una corta felación y a continuación echamos un polvo rápido
ya que tenemos que ir a trabajar. Sentir la suavidad de nuestros genitales
rozando nuestra ropa íntima es sensacional. -¿Verdad Eloisa? Estamos en una fase de nuestra relación en la que todo es bonito, por eso aprovechamos para disfrutar del sexo todo lo que podemos. -¡Así es Manolo! ¿Echamos otro? Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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