|
Relato Eres
mi compañero y también mi marido, me empiezo a creer que soy una muñeca
hinchable, me tratas como tal. No me diriges la palabra, simplemente
cuando tienes ganas de follar, vas y me follas, sin más, sueltas en mi
interior tu semen y luego te duermes o te marchas. He intentado hablar
contigo, pero tú me ignoras por completo, ¡parezco invisible, menos para
follar claro! Ya estoy harta, hoy cuando llegues de trabajar te plantaré
cara y no dejaré que me lleves a la cama. Siento
la puerta, ahí llegas: -Hola
Anacleto, ¿qué tal has pasado el día? –Silencio por respuesta- Así
llevo casi 2 años, desde el día siguiente de nuestra boda dejaste de
hablarme, y no por que tengas alguna enfermedad en la garganta, no.
Sencillamente es por que piensas que soy de tu propiedad, y hace conmigo
lo que deseas. Te dirige hacia mí: -Lo
siento Anacleto, pero no me apetece hacerlo ahora, ¡no quiero ser
penetrada! Te
has quedado sorprendido, has dado la media vuelta y te has marchado, ¡no
sé donde, ni por cuanto tiempo! Pero que feliz sería si te hubieras
marchado para no volver jamás. Siento la puerta, otra vez de vuelta, ¡que
poco dura la felicidad en casa del pobre! -Soraya
vamos a la cama, tengo ganas de echar un polvo. –Me dices en voz
intimidante- Después
de dos años, sentir tu voz, me hace presagiar lo peor, si me niego a
complacerte, puedes pegarme, aunque nunca lo has hecho, ¿pero y si te da
por hacerlo? Eres mucho más fuerte que yo, y me harías daño, te tengo
miedo. Pero me da igual, ya estoy decidida: -Lo siento Anacleto, pero te repito que no tengo ganas de hacerlo. -Tú eres mi esposa y estás obligada ha satisfacer mis deseos. –Gritaste agarrándome fuertemente por las muñecas- -¡Sí... y a mí que me zurzan! Qué te has creído, me tratas como si fuera una muñeca hinchable, a la que puedes tratar como quieras, ¡hasta aquí hemos llegado! Mañana mismo empiezo los trámites de la separación. -¿Mañana?
¡No sé si llegarás a mañana! –Nuevamente gritaste- Esas
palabras amenazantes, esa forma de sujetarme, provocaron en mí, terror,
entonces pensé que lo mejor era hacer una vez más de muñeca hinchable y
que mañana cuando te fueses a trabajar desaparecería de casa para
siempre. Te dije: -Vale
Anacleto, ha sido una broma. Si te apetece iremos a la cama. Como
siempre, eyaculaste dentro de mi vagina, como siempre no sentí nada, ¡bueno
sí, ahora repugnancia! Ser penetrada día tras día ha provocado el hastío.
Disgusto que tú y solamente tú, has conseguido. Mas estoy contenta, no
he tenido hijos contigo, porque tú, no los puede tener. Te levantaste, te
vestiste y dijiste: -Me marcho durante una hora, cuando vuelva nuevamente te follaré. –Dijiste con voz autoritaria- -No
te preocupes te estaré esperando con las piernas abiertas. –Te contesté
muy relajada- Es
triste acabar así una relación de 2 años, más uno de noviazgo, aunque
por otra parte es lo que deseaba. Me tenías tan engañada, ¡Ahora me
arrepiento! Mi padre siempre me lo dijo, ¡Anacleto no es trigo limpio! Aprovecho esta hora que me das para terminar la carta que empecé a escribir antes de que hoy vinieras. Carta a la que he añadido lo último sucedido. Me marcho, te tengo miedo, ni siquiera te reclamaré la parte de nuestras pertenencias, ¡no las quiero! Me siento compensada con el hecho de no volverte a ver, de no ser un capricho tuyo. El trato vejatorio que me has dado, ¡en tu conciencia lo llevarás toda la vida! Perdona, se me olvidaba, ¡tú no tienes conciencia! No me busques, no me encontrarás, y si lo haces te prometo que te arrepentirás. Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|