Sexo con aroma a pescado

    AVISO IMPORTANTE

 

 

Datos ténicos

Título: El dependiente (I) Sexo con olor de pescado 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Guión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Clienta
Actores: Clienta, Néstor
Música: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Sociedad - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Tengo un trabajo que es una verdadera delicia para mí, ¿por qué se preguntará? Es muy fácil de entender. Trabajo en una zapatería en el departamento de señoras, la citada zapatería está ubicada en un gran centro comercial. En honor a la verdad, he de decir que en ocasiones odio el trabajo que hago, sobre todo cuando a la que tengo que atender es una clienta a la que le huelen los pies, ¡son las menos! Pero las hay, es insoportable aguantar el olor de algunas de las mujeres a las que he atendido, supongo que no lo pueden evitar, hay personas que tienen un sudor fuerte y penetrante. Por eso  poco a poco voy a contar algunas de las anécdotas que he tenido que sufrir y disfrutar en los tres años que llevo trabajando:  

Recuerdo que no llevaba más de una hora trabajando cuando por la puerta de entrada principal hace aparición una señora de muy buen ver de unos 45 años, nunca he sido bueno para adivinar la edad de las mujeres. El caso es que la encargada se acerca a ella y le pregunta:  

-Buenos días Señora, ¿Qué es lo que desea?

-Unas sandalias de tacón alto. –Dice la despampanante mujer-

-¿Quiere ser atendida por un chico o por una chica? –Pregunta la encargada-

-Por un chico, ¡son más simpáticos!  

La encargada de tener una cara agradable y sonriente pasó a tener la cara de los lunes por las mañanas, ¡sí, esa! la que se tiene cuando aún no se ha ido al cuarto de baño, ¡vamos enfadada!  

-Néstor, atiende a esta Señora. –Dice la encargada con cara de pocos amigos-

-Buenos días Señora, ¿qué desea?  

Dijo el modelo de sandalias de tacón alto que le interesaban, la acompañé hasta los sillones de prueba como me habían enseñado y con amabilidad la invité a que se sentara mientras iba en busca de las sandalias que había elegido. Posó su precioso trasero con gran elegancia y con no menos cruzó las piernas dejando generosamente a la vista gran extensión de muslos, pensé, ¡quien fuera asiento!  

-Señora en dos minutos le traigo las sandalias.

-Le espero, Gracias. –Contestó con una leve sonrisa-  

Del almacén traje la caja correspondiente al número que la clienta había solicitado, como todavía era un pardillo solamente cogí el número que ella me dijo.  

-¡Ya estoy aquí señora! ¿Se las prueba usted o lo hago yo?

-Muy bien, ¡hágalo usted por favor!  

En ese preciso momento empezó mi calvario, yo no tenía experiencia como dependiente de zapatería y mucho menos en como ponerle unos zapatos a una mujer. La señora descruzó las piernas con sumo cuidado para no enseñar más de lo debido, en ese momento percibí un leve olor a pescado, que en sí no era desagradable. Otra cosa fue cuando con suavidad la descalcé para probarles las sandalias, el olor que soltaba era casi insoportable. Hice de tripas corazón y le coloqué los zapatos para que pudiera ver como les quedaban. Al levantarse para verse en el espejo me brindó con una clara visión de su excitante vulva al completo, ¡no llevaba bragas! Supongo que de ahí el ligero aroma a pescado que percibí.  

-Me gustan, pero me quedan un poco grandes, ¿no cree?

-¡Sí Señora, es cierto! Ahora le traigo otra talla más pequeña.  

Nuevamente tuve que ir al almacén en busca de las dichosas sandalias de una talla menor. Fue entonces cuando me fijé que la encargada y una de las dependientas hablaban y se reían mirando hacia mí. Supuse que se reían por no haber llevado una talla por debajo y una talla por arriba, ¡no le di más importancia! Tomé de la estantería la talla inferior del modelo de sandalias de tacón alto y regresé hasta la perfumada señora que pacientemente esperaba.  

-Señora, veamos si estas les quedan bien.

-Estoy segura que sí.  

Casi aguantando la respiración, la descalcé y le puse las de la talla inferior. Mientras lo hacía estuve deleitándome con la visión que me brindaba. Supongo que aquella era la propina que me estaba dando para compensar el mal olor que estaba soportando.  

-Estas me quedan de película, ¿le gustan? –Dijo con voz sensual.

-Les quedan perfectas, Le hacen lucir las piernas realmente hermosas.

-Que amable eres chico, ¿te gustaría acariciarlas verdad?

-¡Por supuesto Señora, pero mi trabajo no me lo permite! –Le dije sonriendo-  

Aquella señora un tanto desvergonzada se llevó las sandalias puestas, sus zapatos cerrados de tacón alto los introduje en la caja de las sandalias y las metí en una bolsa. En caja pagó y con viento fresco se marchó.  

La encargada se partía de la risa cuando le conté lo sucedido. Me dio un ambientador para que pulverizara la zona. Diciéndome:  

-No te preocupes chico, no será la única clienta que te encuentres así. Yo llevo 30 años de profesión y te puedo asegurar que he visto de todo.  

Como la encargada me había mandado, pulvericé la zona con el ambientador. Lo estaba haciendo cuando vi entrar a una joven con un vestido corto y ajustado. En ese momento estaban todas las dependientas ocupadas, antes de que se acercara la encargada lo hice adelantándome a ella.  

-¿Qué desea Señorita?

-Quiero probarme unos zapatos que hay en el escaparate.

-Acompáñeme si es tan amable y dígame cuales son.

 

Denominación de la RAE de Género

Imprimir


Aviso

Todos los textos  aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor.

Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.

Realizamos programas para la gestión de empresas. Empresas medianas y pequeñas. Programas de contabilidad, cartera de pedidos clientes proveedores, facturación control de albaranes, tesorería cartera de cobros y pagos y estadísticas.

Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. Hay un refrán que dice algo así como "zapatero a tus zapatos" eso es lo que hago yo desde que hace años entré a trabajar en una zapatería.