Mujeres con telepatía

    AVISO IMPORTANTE

 

 

Datos ténicos

Título: El dependiente (IV) Mujeres con telepatía 
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Guión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Señor
Actores: Señor, Laura, Néstor
Música: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Sociedad - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

El matrimonio de gigantes se marchó de la zapatería dejando en mi interior una gran preocupación y sobre todo una pregunta, ¿cómo es posible que una mujer me pueda leer la mente? Con la gran imaginación que tengo y a modo de diversión durante unos minutos me quedé cerca de la caja y para mi interior me hice una pregunta, ¿Será una cotilla esta chica? Veo que sale de la caja y se dirige hasta mi altura y sin venir a cuento me suelta:  

-Cotilla lo será tu madre. ¿Vale Néstor?

-No sé a que se refiere, y menos el motivo de proferir insultos hacia mi madre, ¡no crea que se enfadará! murió cuando me trajo hace 19 años a este mundo de penas y lágrimas. ¡No la entiendo! Pero soy un hombre de paz, no discutiré con Usted. ¡Por cierto, no lleva su identificación, no sé como llamarle!  

Nuevamente para mi interior pensé, ¡será gilipollas! Me giré y fui en busca de un nuevo cliente al que atender. Cual no sería mi sorpresa que me siguió y agarrándome del hombro con evidente enfado y gran energía dice:  

-¡Gilipollas lo serás tú!  

En esta ocasión no utilizó solamente las palabras, me dio un bofetón que casi me desencaja la mandíbula, no pensé nada más, no tenía ganas de perder el empleo y mucho menos recibir una paliza de tan enérgica chica. Sin dudas algo me estaba sucediendo, desde que entré a trabajar en esa zapatería, no dejaban de ocurrirme cosas, una tras otra, ¡aquella era especial! Con una reacción de hombre de paz y pausado como soy, le dije:  

-Señorita, si le he ofendido en algo le pido disculpas.  

Aquella mujer estaba fuera de sí, no tenía ni idea de qué es lo que recibía por telepatía. No podía dejarla en aquella situación de enfado y para mis adentros pensé, ¡que genio tiene pero qué hermosa es! Se quedó parada, por un momento pensaba que se giraría y me volvería a soltar un guantazo, ¡no lo hizo! En su lugar me brindó una sonrisa, en ese mismo instante averigüé que tengo la capacidad de trasmitir lo que pienso a la persona que tengo delante. Eso no era una ventaja, al contrario era un gran problema si no controlaba en todo momento mis pensamientos. No sabía que hacer, le devolví la sonrisa y fui en busca de otro cliente.  

-¿Señor qué es lo que desea?

-Tengo que hacer un regalo y necesito un número grande de estos zapatos de tacón alto. Aquí sólo hay hasta en 37.

-¿Qué número necesita Señor?

-Necesito el número 41, mi señora tiene el píe muy grande.

-Espere un momento, ahora mismo se lo traigo.  

No me interesaba si su señora tenía el pie grande o si él era un fetichista al que en la intimidad le gustaba calzar zapatos de señora. Lo cierto es que no me atrevía a pensar nada al respecto.  Me limité a ir al almacén para conseguirle los zapatos que con tantos nervios solicitaba. Los saqué de su caja para que los viera, los examinó con detenimiento y dijo que se los quedaba. Aunque no deseaba ir a la caja para ver a semejante bicho, tuve que hacerlo porque era mi trabajo.  

-¿Señorita, le cobra a este señor?  

No me dirigió la palabra, sólo se limitó a coger la caja con sus manos y pasarle el lector de códigos de barra.  

-Son 275 euros Caballero. –Le dijo con amabilidad al cliente-  

El señor pagó en metálico, pensé, ¡qué raro, una persona que paga en metálico! Cuando me quise dar cuenta de nuevo metí la pata. Por suerte ese señor era de lo más tranquilo y aunque el pensamiento no era ofensivo, la desconfianza estaba fuera de lugar. Simplemente contestó:  

-Cada uno paga como puede.

-Por supuesto Señor, tenga la caja de los zapatos, si no les quedan bien a su Señora, tráigalos y se los cambiaremos por otros.  

El señor se marchó más que contento con sus zapatos de tacón alto. La compañera de la caja extrañada y como si hubiera olvidado lo pasado, dirigiéndose a mí preguntó:  

-¿Néstor, te has dado cuenta de la respuesta más rara que ha dado ese señor cuando me ha pagado? ¡Por cierto, me llamo Laura!

-No me he dado cuenta, en ese momento estaba pensando en la bofetada que hace un momento me había pegado.

-Perdóname, soy muy impulsiva, ¡no quería hacerlo! Para que hagamos las paces me gustaría invitarte cuando salgamos a una copa, ¿la aceptas?

-La aceptaría, pero hoy me será imposible, en cuanto termine tengo que salir disparado para la academia de música, ¡tengo el tiempo justo!  

Ese pedazo de bruja quería ligar conmigo, pero yo no estaba dispuesto a pasar con semejante bicho de la naturaleza ni cinco minuto más de los necesarios, y siempre que fuera en el trabajo. Sin ofenderla y muy amablemente fui a buscar otro cliente que ese era mi trabajo, no el de estar de cháchara todo el día...  

¡Caray, ahí viene la encargada! Intentaré dejar la mente en blanco y no pensar nada de lo que he visto hoy. No puedo perder el trabajo que los meses pasan rápidos y el alquiler es caro. Como pude la despisté y atendí un nuevo cliente.  

Entre cliente y cliente llegó la hora de ir a descansar, ¡bien! Esa hora es la que más me gusta, ¡soy trabajador! Pero nunca un esclavo del trabajo. Soy de la opinión de que hay un tiempo para pensar, uno para trabajar, otro para amar y otro para olvidar, este último es el que más me gusta, ¡éste es mi lema! Primero pienso, luego trabajo, después si puedo amo y por último, de todo me olvido.

 

Anterior    Siguiente

 

Denominación de la RAE de Género

Imprimir


Aviso

Todos los textos  aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor.

Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.

Realizamos programas para la gestión de empresas. Empresas medianas y pequeñas. Programas de contabilidad, cartera de pedidos clientes proveedores, facturación control de albaranes, tesorería cartera de cobros y pagos y estadísticas.

Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. Hay un refrán que dice algo así como "zapatero a tus zapatos" eso es lo que hago yo desde que hace años entré a trabajar en una zapatería. Les podía trsmitir por telepatía mis pensamientos a los clientes.