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Relato No diré donde vivo ¡No
importa! Lo que cuento en este relato es simplemente una fantasía
desarrollada en mi cerebro: Hace un mes paseando por
una céntrica calle de la ciudad donde vivo, por casualidad me fijé en
una tienda en la que vendían artículos de astronomía, en la vitrina había
expuesto un telescopio ¡Un precioso y potente telescopio! Me encapriché
de él y sin pensarlo dos veces lo compré. Como es normal, ese aparato
está inventado para mirar las estrellas ¡Vamos el firmamento! Para eso
lo utilizo ¡Pero! Un día por la noche me dio por enfocarlo hacia unos
edificios que están frente a mi casa pero a varios kilómetros ¡Qué
sorpresa! El objetivo había localizado una ventana, y tras ella una
preciosa mujer casi desnuda. Por vestimenta simplemente llevaba un
sujetador y de calzado unos zapatos de tacón alto de color negro. En ese
momento pensé... va así porque se acaba de duchar y se empieza a vestir
¡Nadie va así por casa! Me equivoqué, me equivoqué por completo, Llevo
observándola toda una semana y nada más entrar a casa lo primero que
hace es despojarse de todo lo que lleva puesto y colocarse los tacones y
el sujetador ¡Qué vestimenta más extraña! ¿Será un fetiche? O
simplemente se siente cómoda estando así ¡Qué interesante! Me gustaría
conocerla. Como pude determiné la calle donde estaba situada la ventana
de tan alucinante vista y me desplacé hasta el lugar. Por suerte o
casualidad, nada más llegar al edificio me tropecé con la excitante
mujer ¡La verdad es que lo era! Hermosa como no he visto otra ¡Qué
piernas, qué caderas! Los pechos los imaginaba grandes cubiertos por el
sujetador, el resto lo había visto ya por el objetivo del telescopio. Era
guapísima, me atreví y le dije: -¡Hola, me llamo Ernesto!
No te enfades por lo que te boy a decir. No pude decir nada más
que esas palabras, apresuradamente entró en el portal del edificio y
desapareció. Me quedé allí, frente a la puerta para ver si de nuevo salía
y poder decirle que me había enamorado locamente de ella ¡Oh, sorpresa!
Ante mí, se para una patrulla del la policía local del la ciudad: -¡Buenos días!
Documentación por favor. Sin darme más
explicaciones, el agente recoge mi documento de identidad y se lo pasa a
su compañero, éste, por radio aparentemente pide informes de mi persona
¿Qué es lo que ocurre? Por respuesta ¡Silencio! El agente no contesta,
segundos después: -¡Manos sobre la pared! -¿Dígame, qué falta he
cometido? Como respuestas ¡Silencio!
El agente me está cacheando de abajo arriba. No entiendo qué es lo que
quiere encontrar en mí, yo soy un ciudadano que no tiene nada que
ocultar, me deben estar confundiendo con otra persona: -Queda usted detenido por acoso. -Se están confundiendo ¡En mi vida he acosado a nadie! -No diga nada y monte en el coche ¡No se resista, será peor! -¿Resistirme por qué? Se
están confundiendo de persona ¡No he hecho nada! Esto es una pesadilla ¡Joder!
Si lo llego a saber, sigo observando a la chica del sujetador desde mi
casa tranquilamente ¡Qué mala suerte! Todo lo tengo en contra, voy a
pensar que estoy gafado. No sé por que van tan deprisa estos policías,
como sigamos a esta velocidad tendremos un accidente ¡Qué bestias! Al
fin hemos llegado que alivio, ahora se aclarará todo: -¡Baje por favor! No debiera, pero las
piernas a penas me sostienen ¡Tengo miedo! Estamos en el siglo 21 y la
justicia es justa ¡Pero sigo teniendo miedo! Nunca en mi vida había
pisado un juzgado ¡Qué tétrico! -Siéntese ahí, ahora el
alguacil le llamará. Esa chica con pintas de
prostituta se dirige hacia mí, la van a sentar mi lado ¡Bueno! Así
tendré conversación mientras espero: -Hola guapetón ¿Tú qué has hecho? -Yo no he hecho nada ¡Al menos que recuerde! -Todos decimos lo mismo ¡Nunca hemos hecho nada! A mí me han trincado por robar en unos grandes almacenes situados en la zona donde trabajo. -¿Es la primera vez? -¡Qué dices cariño! Me pillan un día sí y otro también. Es una enfermedad que tengo ¡Soy cleptómana, además de prostituta! Me encanta realizar hurtos de poca cuantía ¡Me excita tanto que llego al orgasmo! De hecho llevo la braga toda mojada ¿Quieres tocarla? -¡No gracias! No es el lugar ni el momento apropiado. -¡Bueno, tú te lo
pierdes! Ese debe de ser el Juez ¡No,
es la juez! No puede ser que de tantas ventanas como hay frente a la casa
en la que vivo, me halla fijado en la ventana de una mujer que imparte
justicia ¡Qué suerte la mía! -¿Sabes quién es esa mujer? -Es la juez Elvira, como te toque ella ¡Vas dado! Es una mujer implacable y siempre está de muy mal humor. A mí siempre que me toca ella voy a la prisión 15 días. -¡Vale, me acabas de destrozar! Por cierto me llamo Ernesto ¿Y tú? -Me llaman Mi nombre sale de la boca
del que parece ser el alguacil que me corresponde ¿Qué pasará? Estoy
temblando. -¡Cariño, te toca a ti!
Que tengas mucha suerte ¡La vas a necesitar! Ese es el alguacil de -Gracias Clepto por tus
deseos. Entro en la sala y la juez
que me ha tocado es efectivamente Elvira, la hermosa mujer que va desnuda
por su casa vestida con nada más que su sujetador y calzada con sus
tacones de aguja. -Siéntese ahí y
permanezca en silencio hasta que la juez le hable. La juez con rostro serio
está dialogando con el que parece ser mi abogado de oficio ¡No alcanzo a
entender que es lo que dicen! Pero sin duda están comentando algo sobre mí: -Señor Ernesto
Cantalapiedra Piedra –Póngase en pié, dice el alguacil- Como puedo levanto mi
cuerpo de la silla, me siento pesado, muy pesado. La juez empieza con su
jerga jurídica y yo casi no la escucho ¡Estoy a punto de caer redondo al
suelo! -¿Ha entendido usted? -¡Le repito! ¿Me ha
entendido usted? No puedo dar crédito a lo
que estoy escuchando, me ha sentenciado a 3 meses de cárcel por haberla
acosado por telescopio ¿Cómo es posible que ella me descubriera? Creo
que es una pena desmesurada para el delito cometido ¿Cómo me ha visto?
Seguramente también yo he sido observado ¡No es justo! Mi abogado no ha
sabido, o no ha querido decir nada en mi descargo ¡Cómo lo va a decir!
Si no hemos cruzado palabra alguna: -Señoría ¿Puedo hablar? -No, usted no puede decir nada. Alguacil, que se lo lleven a la prisión. -¡Gracias señoría, por
su injusta justicia! No lo puedo remediar, no sé
estar callado cuando lo debo estar, esta respuesta desafortunada hacia la
juez fetichista me costará cara ¡Lo presiento! -Señor Ernesto
Cantalapiedra Piedra, le añado un mes más de pena por desacato. Alguacil
quítelo de mi vista. No entiendo como puede
estar tan enfadada con ese cuerpo escultural que tiene y con el oficio que
desempeña tendría que ser una de las personas más felices de Ha pasado el tiempo de
reclusión, no ha pasado ni un solo día en el que no haya pensado el en
sujetador de la juez. Con el recuerdo de su figura me he masturbado más
de una vez, al tiempo que he mantenido mi sed de venganza. El plan que he
fraguado durante el tiempo que he pasado en la prisión ¡No me puede
fallar! Sin duda se acordará de mi familia cuando descubra que es lo que
le voy a regalar. He perdido mi puesto de
trabajo y todos los conocidos me miran mal. Menos mal que tenía algunos
ahorros antes de entrar en la cárcel. Los dedicaré en una buena cámara
de vídeo que acoplaré al telescopio. Como esa zorra siga exhibiéndose
desnuda frente a la ventana, la filmaré y el video lo enviaré a las
televisiones y además la colgaré en internet para que todo el mundo sepa
quién es esa individua ¡Lo que me ha hecho no tiene palabras! Cuando iba de compras
buscando la cámara apropiada para realizar la película, me encontré con
-¿Hola Clepto, qué hay de tu vida? -¿Quién eres, no me acuerdo de ti? -Soy Ernesto. Nos conocimos hace cinco meses en el juzgado. -No recuerdo lo siento. La clepto, la que yo
pensaba explotar a penas podía hablar, tenía claros síntomas de estar
atrapada en el terrorífico mundo de las drogas. Iba con la idea de
pagarle para que se acostara conmigo y luego explicarle lo que pretendía.
Su estado me hizo desistir de la despreciable idea. Me despedí
gentilmente de ella y regresé a casa para poner mi plan de venganza en
marcha. La muy zorra,
exhibicionista de inclinación y juez de profesión, todavía seguía con
su fantasía de exhibirse frente a la venta. Esa era la tela de araña
extendida para ir descubriendo a quienes la miraban y a sí los enviaba a
la cárcel sin justificación alguna. Por lo tanto antes de encender las
luces camuflé el telescopio y acople la cámara para empezar la grabación.
El vídeo quedó sensacional y con una nitidez perfecta ¡Ya te darán!
Hice los arreglos pertinentes con nombres, al que agregué la denuncia de
lo sucedido, grabé los discos compactos y los envié a la diferentes
cadenas de televisión del país y ¡Cómo no! Lo colgué en las
principales páginas de internet ¡La denuncia hizo su efecto! Pocas
semanas después fue investigada y destituida del cargo, inhabilitada como
juez de por vida y condenada a 2 años de cárcel por los más de 15 casos
de sentencias falsas e indebidas. Desde que grabé la película
nunca jamás he vuelto a dirigir mi telescopio a ventana alguna. He
quedado tan escarmentado que el simple hecho de pensarlo me dan escalofríos
¡Seré cobarde! Como nota final: digo porque es la pura verdad, que mi vida la he encauzado por la rama de la investigación, me he sacado la licencia de investigador privado. Malhechores, bandoleros, bandidos, forajidos, facinerosos, ladrones, asaltantes, malandrines y demás infractores... ¡Tened cuidado! Descubro todo lo que se puede ocultar, soy el duro y pesado brazo de la ley. Dicho lo dicho, y aunque todo es inventado, si tenéis la mala fortuna de ser encausados sea por el motivo que sea ¡No lo dudéis! Contratad el mejor abogado de la especialidad que podáis permitiros ¡No os arrepentiréis! Denominación de la RAE de Género |
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