El sujetador

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Datos ténicos

La foto de una mujer con vulva de niña, Amanda

Título: El sujetador  
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Elvira
Actores: Elvira, Clepto, Ernesto
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Erótico - Fetiche
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

No diré donde vivo ¡No importa! Lo que cuento en este relato es simplemente una fantasía desarrollada en mi cerebro:  

Hace un mes paseando por una céntrica calle de la ciudad donde vivo, por casualidad me fijé en una tienda en la que vendían artículos de astronomía, en la vitrina había expuesto un telescopio ¡Un precioso y potente telescopio! Me encapriché de él y sin pensarlo dos veces lo compré. Como es normal, ese aparato está inventado para mirar las estrellas ¡Vamos el firmamento! Para eso lo utilizo ¡Pero! Un día por la noche me dio por enfocarlo hacia unos edificios que están frente a mi casa pero a varios kilómetros ¡Qué sorpresa! El objetivo había localizado una ventana, y tras ella una preciosa mujer casi desnuda. Por vestimenta simplemente llevaba un sujetador y de calzado unos zapatos de tacón alto de color negro. En ese momento pensé... va así porque se acaba de duchar y se empieza a vestir ¡Nadie va así por casa! Me equivoqué, me equivoqué por completo, Llevo observándola toda una semana y nada más entrar a casa lo primero que hace es despojarse de todo lo que lleva puesto y colocarse los tacones y el sujetador ¡Qué vestimenta más extraña! ¿Será un fetiche? O simplemente se siente cómoda estando así ¡Qué interesante! Me gustaría conocerla. Como pude determiné la calle donde estaba situada la ventana de tan alucinante vista y me desplacé hasta el lugar. Por suerte o casualidad, nada más llegar al edificio me tropecé con la excitante mujer ¡La verdad es que lo era! Hermosa como no he visto otra ¡Qué piernas, qué caderas! Los pechos los imaginaba grandes cubiertos por el sujetador, el resto lo había visto ya por el objetivo del telescopio. Era guapísima, me atreví y le dije:  

-¡Hola, me llamo Ernesto! No te enfades por lo que te boy a decir.  

No pude decir nada más que esas palabras, apresuradamente entró en el portal del edificio y desapareció. Me quedé allí, frente a la puerta para ver si de nuevo salía y poder decirle que me había enamorado locamente de ella ¡Oh, sorpresa! Ante mí, se para una patrulla del la policía local del la ciudad:  

-¡Buenos días! Documentación por favor.  

Sin darme más explicaciones, el agente recoge mi documento de identidad y se lo pasa a su compañero, éste, por radio aparentemente pide informes de mi persona ¿Qué es lo que ocurre? Por respuesta ¡Silencio! El agente no contesta, segundos después:  

-¡Manos sobre la pared!

-¿Dígame, qué falta he cometido?  

Como respuestas ¡Silencio! El agente me está cacheando de abajo arriba. No entiendo qué es lo que quiere encontrar en mí, yo soy un ciudadano que no tiene nada que ocultar, me deben estar confundiendo con otra persona:  

-Queda usted detenido por acoso.

-Se están confundiendo ¡En mi vida he acosado a nadie!

-No diga nada y monte en el coche ¡No se resista, será peor!

-¿Resistirme por qué? Se están confundiendo de persona ¡No he hecho nada!  

Esto es una pesadilla ¡Joder! Si lo llego a saber, sigo observando a la chica del sujetador desde mi casa tranquilamente ¡Qué mala suerte! Todo lo tengo en contra, voy a pensar que estoy gafado. No sé por que van tan deprisa estos policías, como sigamos a esta velocidad tendremos un accidente ¡Qué bestias! Al fin hemos llegado que alivio, ahora se aclarará todo:  

-¡Baje por favor!  

No debiera, pero las piernas a penas me sostienen ¡Tengo miedo! Estamos en el siglo 21 y la justicia es justa ¡Pero sigo teniendo miedo! Nunca en mi vida había pisado un juzgado ¡Qué tétrico!  

-Siéntese ahí, ahora el alguacil le llamará.  

Esa chica con pintas de prostituta se dirige hacia mí, la van a sentar mi lado ¡Bueno! Así tendré conversación mientras espero:  

-Hola guapetón ¿Tú qué has hecho?

-Yo no he hecho nada ¡Al menos que recuerde!

-Todos decimos lo mismo ¡Nunca hemos hecho nada! A mí me han trincado por robar en unos grandes almacenes situados en la zona donde trabajo.

-¿Es la primera vez?

-¡Qué dices cariño! Me pillan un día sí y otro también. Es una enfermedad que tengo ¡Soy cleptómana, además de prostituta! Me encanta realizar hurtos de poca cuantía ¡Me excita tanto que llego al orgasmo! De hecho llevo la braga toda mojada ¿Quieres tocarla?

-¡No gracias! No es el lugar ni el momento apropiado.

-¡Bueno, tú te lo pierdes!  

Ese debe de ser el Juez ¡No, es la juez! No puede ser que de tantas ventanas como hay frente a la casa en la que vivo, me halla fijado en la ventana de una mujer que imparte justicia ¡Qué suerte la mía!  

-¿Sabes quién es esa mujer?

-Es la juez Elvira, como te toque ella ¡Vas dado! Es una mujer implacable y siempre está de muy mal humor. A mí siempre que me toca ella voy a la prisión 15 días.

-¡Vale, me acabas de destrozar! Por cierto me llamo Ernesto ¿Y tú?

-Me llaman la Clepto ¡Sí, por aquello de cleptómana! Ya te he dicho por donde trabajo.  

Mi nombre sale de la boca del que parece ser el alguacil que me corresponde ¿Qué pasará? Estoy temblando.  

-¡Cariño, te toca a ti! Que tengas mucha suerte ¡La vas a necesitar! Ese es el alguacil de la Elvira.

-Gracias Clepto por tus deseos.  

Entro en la sala y la juez que me ha tocado es efectivamente Elvira, la hermosa mujer que va desnuda por su casa vestida con nada más que su sujetador y calzada con sus tacones de aguja.  

-Siéntese ahí y permanezca en silencio hasta que la juez le hable.  

La juez con rostro serio está dialogando con el que parece ser mi abogado de oficio ¡No alcanzo a entender que es lo que dicen! Pero sin duda están comentando algo sobre mí:  

-Señor Ernesto Cantalapiedra Piedra –Póngase en pié, dice el alguacil-  

Como puedo levanto mi cuerpo de la silla, me siento pesado, muy pesado. La juez empieza con su jerga jurídica y yo casi no la escucho ¡Estoy a punto de caer redondo al suelo!  

-¿Ha entendido usted?

-¡Le repito! ¿Me ha entendido usted?  

No puedo dar crédito a lo que estoy escuchando, me ha sentenciado a 3 meses de cárcel por haberla acosado por telescopio ¿Cómo es posible que ella me descubriera? Creo que es una pena desmesurada para el delito cometido ¿Cómo me ha visto? Seguramente también yo he sido observado ¡No es justo! Mi abogado no ha sabido, o no ha querido decir nada en mi descargo ¡Cómo lo va a decir! Si no hemos cruzado palabra alguna:  

-Señoría ¿Puedo hablar?

-No, usted no puede decir nada. Alguacil, que se lo lleven a la prisión.

-¡Gracias señoría, por su injusta justicia!  

No lo puedo remediar, no sé estar callado cuando lo debo estar, esta respuesta desafortunada hacia la juez fetichista me costará cara ¡Lo presiento!  

-Señor Ernesto Cantalapiedra Piedra, le añado un mes más de pena por desacato. Alguacil quítelo de mi vista.  

No entiendo como puede estar tan enfadada con ese cuerpo escultural que tiene y con el oficio que desempeña tendría que ser una de las personas más felices de la Tierra y realmente se la ve amargada ¡No le odio! Pero cuando salga de la cárcel me prometo a mí mismo que se lo haré pasar mal ¡Muy mal! Esto que me ha hecho se lo haré pagar con creces.  

Ha pasado el tiempo de reclusión, no ha pasado ni un solo día en el que no haya pensado el en sujetador de la juez. Con el recuerdo de su figura me he masturbado más de una vez, al tiempo que he mantenido mi sed de venganza. El plan que he fraguado durante el tiempo que he pasado en la prisión ¡No me puede fallar! Sin duda se acordará de mi familia cuando descubra que es lo que le voy a regalar.  

He perdido mi puesto de trabajo y todos los conocidos me miran mal. Menos mal que tenía algunos ahorros antes de entrar en la cárcel. Los dedicaré en una buena cámara de vídeo que acoplaré al telescopio. Como esa zorra siga exhibiéndose desnuda frente a la ventana, la filmaré y el video lo enviaré a las televisiones y además la colgaré en internet para que todo el mundo sepa quién es esa individua ¡Lo que me ha hecho no tiene palabras!  

Cuando iba de compras buscando la cámara apropiada para realizar la película, me encontré con la Clepto. Me encontré con ella porque fui a buscarla donde ella me había comentado que trabajaba. Yo siempre había sido una persona modelo para la sociedad, pero la sentencia de la juez exhibicionista me había dejado destrozado. El tiempo que he pasado encerrado, no me ha hecho mejor ¡Ahora no tengo escrúpulos! Hasta he pensado hacerme el chulo de prostitutas.  

-¿Hola Clepto, qué hay de tu vida?

-¿Quién eres, no me acuerdo de ti?

-Soy Ernesto. Nos conocimos hace cinco meses en el juzgado.

-No recuerdo lo siento.  

La clepto, la que yo pensaba explotar a penas podía hablar, tenía claros síntomas de estar atrapada en el terrorífico mundo de las drogas. Iba con la idea de pagarle para que se acostara conmigo y luego explicarle lo que pretendía. Su estado me hizo desistir de la despreciable idea. Me despedí gentilmente de ella y regresé a casa para poner mi plan de venganza en marcha.  

La muy zorra, exhibicionista de inclinación y juez de profesión, todavía seguía con su fantasía de exhibirse frente a la venta. Esa era la tela de araña extendida para ir descubriendo a quienes la miraban y a sí los enviaba a la cárcel sin justificación alguna. Por lo tanto antes de encender las luces camuflé el telescopio y acople la cámara para empezar la grabación. El vídeo quedó sensacional y con una nitidez perfecta ¡Ya te darán! Hice los arreglos pertinentes con nombres, al que agregué la denuncia de lo sucedido, grabé los discos compactos y los envié a la diferentes cadenas de televisión del país y ¡Cómo no! Lo colgué en las principales páginas de internet ¡La denuncia hizo su efecto! Pocas semanas después fue investigada y destituida del cargo, inhabilitada como juez de por vida y condenada a 2 años de cárcel por los más de 15 casos de sentencias falsas e indebidas.  

Desde que grabé la película nunca jamás he vuelto a dirigir mi telescopio a ventana alguna. He quedado tan escarmentado que el simple hecho de pensarlo me dan escalofríos ¡Seré cobarde!  

Como nota final: digo porque es la pura verdad, que mi vida la he encauzado por la rama de la investigación, me he sacado la licencia de investigador privado. Malhechores, bandoleros, bandidos, forajidos, facinerosos, ladrones, asaltantes, malandrines y demás infractores... ¡Tened cuidado! Descubro todo lo que se puede ocultar, soy el duro y pesado brazo de la ley. Dicho lo dicho, y aunque todo es inventado, si tenéis la mala fortuna de ser encausados sea por el motivo que sea ¡No lo dudéis! Contratad el mejor abogado de la especialidad que podáis permitiros ¡No os arrepentiréis! 

Denominación de la RAE de Género

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