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Relato Antes
de nada os tengo que decir para que quede bien claro que desde que cumplí
los 12 años tuve siempre unas ganas incontenibles de follar con mi padre
¡Sí, era una niña! Yo era quien le provocaba, pero él nunca jamás
accedió a satisfacer mis deseos ¡Permaneció imperturbable! Lo más que
recibí de él fueron las caricias habituales que un padre hace a sus
hijos ¿Ha quedado claro? El no ha sido culpable de nada de lo descrito en
este relato. Se que a los ojo de la ley si lo podría ser, ya que era
menor de edad. Paso a explicarles mi historia que por otra parte es pura
fantasía ¡O no! Solamente yo lo sé. Desde
los 12 años traté por todos los medios a mi alcance que mi padre me
follara, pero nunca lo conseguí. Lo puse en verdaderos apuros, cuando estábamos
a solas o en compañía de sus amigos. Para
mi edad tenía un cuerpo muy desarrollado, ya tenía unos pechos
considerables y la regla me había bajado hacía años. Ya era toda una
mujer, sabía todo lo que debía saber del sexo, en la escuela nos daban
lecciones y yo las aprendí ¡Vaya si las aprendí! Para mí no había
ningún secreto. Mi
padre estaba desesperado con mi comportamiento, cuando tenía ocasión me
levantaba la falda para que él viera mis braguitas, era un acoso constante
¡Pobre! Tenía que aguantar el temporal, nada de lo que me decía
provocaba en mí el efecto deseado ¡Nada cambiaba mi comportamiento! Mi
madre, él, mi siquiatra, todos trataban a su modo hacer que yo cambiara
de actitud ¡Doy fe de que lo intentaron! Admito que era un poco zorra (sólo
con mi padre) y que seguía en mis trece. Yo deseaba hacer el amor con mi
padre y no cejaría en mi idea de conseguirlo. Un
día al cumplir los 14 años estábamos solos en la casa ¡Aproveché la
ocasión! Salí del cuarto de baño y me presenté ante él completamente
desnuda. Se quedó perplejo ¡Petrificado! A mis 14 años ya tenía un
cuerpo de alucine. Su mirada se dirigió a mi pubis. Tenía vello púbico
desde hacía años pero me gustaba llevarlo totalmente depilado. A él le
gustó, no me quitaba la vista de encima, le dije: ¿Te gusta papá? ¿Te gusta mi coñito de niña? -Julia ¡Por favor! Habla bien y tápate ¡No seas ordinaria! Las niñas no se deben presentar así, y menos delante de sus padres. -Me taparé con una condición. -¿Dime, qué condición? -Quiero
que me des un beso en los labios ¡Quiero saber que se siente! Quería
que cayera en la trampa y dijera que sí. Si accedía ya lo tendría
atrapado en la red tendida, ya que los labios que quería que besara no
eran otros que los labios de mi vagina. Pero dijo: -No
Julia, no te besaré en los labios. Eso no está bien, un padre no debe
besar a una hija en los labios y menos estando desnuda. Mi
pequeña trampa para engañar a mi padre no dio el resultado esperado, ya
que mi padre en todo momento se controlaba y no sucumbía a mis
provocaciones. Estaba desesperada, me fui a mi habitación y me masturbé
y masturbé hasta quedar agotada, así pude calmar mi excitación ¡Qué
tonto! Con el cuerpazo que tenía, no me hacía ningún caso ¡Tenía
bastante con mi madre! Madre que por cierto está como para mojar pan. La
puñetera tiene 30 años ¡Como para no estarlo! Tengo unos padres muy jóvenes
y guapísimos. Mi madre me parió cuando tenía 16 años recién
cumplidos, se casaron muy jóvenes porque se quedó preñada (embarazada).
Me encanta que mis padres sean tan jóvenes ya que podrían pasar por mis
hermanos, que por cierto no tengo ¡Soy hija única! Mi
madre se ríe de las provocaciones a las que someto a mi padre ¡No le
importan! Supongo, estoy casi segura que si en lugar de mi padre fuera a
mi madre a la que deseara, ella no dudaría en hacer el amor conmigo ¡Estoy
completamente segura! Pero por desgracia no era mi madre la que me
interesaba ¡Era mi joven y guapo padre! Así
pasé los años, entre provocación y masturbaciones, pasé el tiempo y
llegó mi mayoría de edad. Con 18 años está mal el decirlo ¡Era todo
un apetecible bombón! Días antes de cumplirlos mis padres me
preguntaron: -¿Hija, que quieres de regalo para tu 18 cumpleaños? -¿Queréis saberlo? -Sí, dilo, nos tienes en ascuas. -Quiero que como regalo papá me folle y que tú lo veas mamá. El
uno miró al otro y los dos sonrieron y me contestaron: -¡Vale!
Si es lo que deseas. Te concederemos ese extraño deseo ¡Además saldrá
barato! Sabemos que llevas años obsesionada con lo mismo. Ahora que tendrás
la mayoría de edad y que sabes lo que quieres ¡No hay problemas! Me
puse tan contenta que mi vagina empezó a evacuar grandes cantidades de
jugos vaginales. Era fantástico llegué al orgasmo allí mismo ¡Aunque
ellos no se enteraron! Los días que faltaban para el día de mi cumpleaños
me parecieron interminables. Pero al fin llegó. Prepararon
una fiesta por todo lo alto. Mis padres son de unas familias adineradas y
ellos aún están haciendo más. La economía es boyante y no escatimaron
detalle alguno. La fiesta fue toda una gozada pero yo lo que estaba
deseando es que terminara lo antes posible ¡Quería recibir mi mejor
regalo! Cuando
se marcharon todos los invitados y el servicio había limpiado y retirado
todo lo perteneciente a la fiesta, mis padres les dieron el fin de semana
libre. Así estaríamos solos. La noche prometía, estaba decidida a
follar a mi padre tantas veces como mi cuerpo aguantara. Ya se han
marchado todos: -Eloisa, trae la caja de preservativo que se va a enterar tu hija de quien es su padre follando, le voy hacer arrepentirse de haber pedido semejante regalo. -De
condones nada, quiero que me folles sin protección, ya estoy
suficientemente protegida. Quiero sentir el contacto de tu pene en mis
paredes vaginales ¡No es preocupéis! Mi
madre se quedó un poco parada, pero luego reaccionó, se sonríe y dice: -¿Quieres que os deje solos? ¡No me importa! -No
mamá, quiero que me veas como me folla papá, luego lo haremos los tres
juntos ¡Será genial! Ni
mi madre, ni mi padre se imaginaban lo que les tenía preparado, era una
idea que tenía desde que cumplí los 17 ¡Pretendía quedar embarazada! Sí,
lo que oyen quería tener un hijo con mi padre que a la vez fuera mi
hermanito (ellos ya no querían tener ninguno). Así de esa forma viviríamos
los tres juntos como si de un matrimonio se tratara. Así de esa forma yo
tendría un hijo y un hermanito. Mi padre tendría un hijo y un nieto y mi
madre un nieto ¡Qué lío! Se que soy un poco mala, de una tirada haría
abuelos a mis padres, padre a mi padre y yo sería madre y hermana. Mi
padre empezó con los preliminares y me puse tan cachonda que no tardé en
alcanzar un orgasmo ¡Qué padre! Como yo me imaginaba era una máquina de
follar. Estuvo toda la noche metiendo y sacando su largo y grueso pene en
mi inexperta pero ansiosa vagina, llegué tantas veces al orgasmo que perdí
la cuenta. Desde
ese día mi madre, mi padre y yo dormimos en la misma cama juntos, somos
como un matrimonio muy bien avenidos. Nos queremos, nos queremos mucho,
cuando lo tenía confirmado les dije: -Papa,
mamá ¡Pronto seréis abuelos, estoy embarazada! Denominación de la RAE de Género |
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