Pantalones de mujer ajustados

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Datos ténicos

Relatos de minifaldas - Minifalda.

Título: Pantalones de mujer ajustados
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Obdulia
Actores: Obdulia, Patricia, Pedro
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Cuento infeliz
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Obdulia es una de esas chicas a las que se desea tener como amiga, ¡mejor como amante! Es una mujer muy espectacular por su figura y juventud, ¡vamos un bombón de 18 años! Desde que la conozco, han pasado ya tres semanas, siempre la he visto vistiendo pantalones muy ceñidos al cuerpo. ¡Cierto! Figura para lucirlos tiene. Pero cada día que pasa, deseo más y más verla vistiendo un vestido o falda corta, deseo poder admirar sus piernas, ¡tienen que ser divinas! Desde que entró a trabajar en el departamento de publicidad, hay un pequeño revuelo entre los compañeros, todos estamos por ella, ¡y claro está! Las demás chicas están de uñas con nosotros, ¡dicen que no es para tanto! Todas lo dicen, todas menos una, la directora del departamento, que deduzco que le tiene echado el ojo, ¡juraría que le gustan las chicas!  

La directora es una bellísima mujer de unos 45 años de edad que nada tiene que desear a Obdulia, a no ser la edad. Además de ser bella y simpática goza de una inteligencia superior, ¡vamos, toda una joya! Todos en la oficina, tanto mujeres como hombres la tenemos en un pedestal, ¡es una mujer que sabe dirigir!  

Mi imaginación está haciendo verdaderas maravillas, creo que como esta situación no cambie me llamará al orden, ¡sí, la directora! Soy el subdirector y puede hacerlo. Estoy todo el día en las nubes pensando en como sería tener una relación amorosa con esas dos mujeres y que ellas practicaran el sexo juntas, ¡qué ilusión! Aunque tengo una edad cercana a los 46, no me atrevo a insinuar nada a la directora, ¡me causa mucho respeto! He de maquinar un plan para poder acceder, se que es muy difícil pero he de hacerlo. ¡Ya está! Intentaré ligarme a Obdulia y por mediación de ella llegaré a Patricia que es como se llama la directora en cuestión. Me acerco a Obdulia, todos miran:  

-Obdulia, me gustaría poder tomar unas copas contigo al terminar la jornada, ¿puedes?

-Sí, poder, puedo, pero no me apetece, en casa me han enseñado a no salir con viejos.  

Quedé tan cortado que di la media vuelta y me dirigí a mi mesa, ¡tenía razón! Son un viejo verde a su lado. Estaba mi autoestima herida. Podía haber hecho lo posible para que le dieran puerta, pero comprendí que eso no era justo, ¡Obdulia hacía bien su trabajo!  

Los días posteriores fueron un poco tensos, y me vengué de ella inmerecidamente, ya que le pegué cuatro broncas que para nada se había ganado. En la última me pasé tres pueblos, diciéndole que no servía para nada más que para lucir su bonito cuerpo. Estaba actuando de forma equivocada y para nada profesional.  

Al día siguiente Patricia me llamó a su despacho para apercibirme, como es natural Obdulia le había contado lo sucedido y con razón escuchada por la ecuánime directora. La situación tomó un peligroso rumbo laboral que para nada me beneficiaba. Le pedí disculpas y prometí que no le volvería a dar ese trato. Las dos lo aceptaron, Obdulia salió del despacho, permanecí con Patricia que quería decirme algo:  

-Pedro, lamento decirle esto, pero como una situación como esta vuelva a suceder, no tendré más remedio que solicitar su cese. ¿Lo ha entendido?

-Lo he entendido, es lo justo.  

Ese día cuando llegué a casa, mi abnegada mujer pagó las consecuencias del lo sucedido en días anteriores. Estaba tan quemado, ¡tan excitado! Que sin mediar palabra me la llevé a la cama, ¡qué degenerado soy! Ni que fuera de mi propiedad. Ya en la habitación recapacité y le conté todo lo sucedido a mi mujer. Me contesta:  

-¿Ese es todo el problema que tienes Pedro? Si lo hubieras dicho, yo te habría hecho realidad esa fantasía, hubieras podido hacer el amor con dos mujeres, y a la vez ver como ellas lo hacen. María, y yo lo hacemos desde que ella cumplió los 18 años, ¡fíjate lo que son las cosas! Te íbamos a proponer que te unieras a nosotras. ¿Qué te parece?  

Quedé horrorizado al sentir las palabras de mi mujer diciendo que mi hija y que ella practicaban el incesto, y que además pensaban proponérmelo a mí. Salí de casa y estuve en un hotel viviendo hasta que serené mis pensamientos.  

A los tres días volví a mi domicilio conyugal. Mi mujer y mi hija estaban en casa y les propuse hacer los tres juntos el amor. Lo hicimos, y desde ese fatídico día soy una caricatura de hombre, he cambiado, ¡me siento culpable y mezquino! Me he vuelto irascible y no quiero tratar con nadie. ¡Soy un infeliz, y todo por unos pantalones ajustados!

Denominación de la RAE de Género

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