Gorda impostora V

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Relatos de minifaldas - Minifalda.

Título: La gorda, extraña familia
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Lorena
Actores: Lorena, Alana, Kirck
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Novela negra
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

En el capítulo (I) dejamos a nuestro protagonista a punto de ser atado a una silla por la desconcertante Alana. En el capítulo (II) La malvada y trastocada mujer le rompe la mandíbula a Kirck y posteriormente le practica una felación. En el capítulo (III) Nuestro protagonista es obligado a realizar un cunnilingus, posteriormente fue sorprendido intentando escapar, ¡Alana lo castiga! En el capítulo (IV) Quería ser penetrada por Kirck, pero éste, la fastidió no excitándose, ¡qué tío!  

El corazón me dio un vuelco, ¡estaba salvado! De quién podía ser la voz que oía, de Alana, no era. Pronto salí de la duda, la chica que gritó era la viva estampa de Alana pero con sobrepeso verdadero. Mi corazón bombeaba acelerado y estaba a punto de estallar, tenía que ir al cuarto de baño, o de lo contrario me haría mis necesidades encima. Hice un último esfuerzo y le imploré:  

-Por favor señorita, necesito ir al cuarto de baño, ¡desáteme, no puedo aguantar más!

-¿Qué es lo que hace usted aquí?

-Alana me invitó y me ha estado torturando, ¡por favor se lo ruego!  

La chica hablaba con los que parecían ser sus padres, pero ellos no le contestaban, yo ni siquiera los veía, ¡qué familia más extraña! Al igual que Alana gustaba de las armas, en su mano derecha llevaba una pistola que parecía ser automática, ¡maldita sea mi suerte! En esta casa todo el mundo va armado, ¡qué obsesión! Se acercó a la silla y empezó con la tarea de desatarme:  

-Le llevaré al cuarto de baño, no haga ningún movimiento extraño, ¡no dudaré en disparar! Papá, ahora vuelvo, voy a llevar a este hombre al cuarto de baño. ¿Vamos a qué espera?

-No puedo levantarme, me duele el pie, ¿puede usted ayudarme?  

La chica dirigió su mirada al empeine de mi pie derecho y lo vio ensangrentado. Y aunque con mucho recelo me ayudó hasta llegar al cuarto de baño. Si hubiera tenido fuerzas, en la posición en la que me apuntaba no me hubiera costado desarmarla, ¡pero no parecía ser mala chica! No lo intenté. Me dejó sentado en el retrete y salió para no ser partícipe de tan desagradable espectáculo. Una vez había terminado, ¡qué alivio! Aunque débil estaba con ánimos:  

-Señorita, tiene usted botiquín, necesito curarme. Pero antes me gustaría darme una ducha, ¿Le parece bien?

-Sí, hágalo. Voy a buscarle ropa limpia.  

Cuando terminé de la ducha, la chica entró en el amplio cuarto de baño y me ayudó a curarme. Estaba dolorido y amoratado, Alana me había dejado para el arrastre, ¡pero estaba contento, estaba vivo!  

-Tenga este pantalón y esta camisa, son de mujer, ¡pero es lo único que tengo! Como calzoncillo, si lo desea le puedo traer unas de mis bragas.

-No tiene nada de su padre.

-Le he mentido, mis padres murieron hace años en un accidente de tráfico. Y lo que es peor, Alana también murió en el mismo accidente. Aunque nunca encontraron su cadáver.

-Le puedo dar fe de que su hermana está viva y totalmente desquiciada.

-¿Yo tenía mis dudas, un día me pareció verla? ¡Por cierto, me llamo Lorena! ¿Cómo se llama usted?

-Me llamo Kirck. ¿Qué día es hoy?

-Es Marte y son las 9 de la noche. ¿Cuánto tiempo lleva aquí encerrado?

-Desde el viernes a las once de la noche. Me he debido desmayar, pensaba que habían pasado dos días. ¿Tiene algo para comer? Estoy desfallecido.  

Mientras comía para recobrar un poco las fuerzas. Le expliqué todo lo sucedido con pelos y señales, Lorena se quedó sorprendida pero me creyó, el resultado de lo que Alana había hecho lo tenía delante. Entre los dos buscamos cualquier rastro de Alana, ¡No encontramos nada! Lorena pregunta:  

-¿Vamos a la comisaría a poner una denuncia?

-No Lorena. No me veo capaz de contar esta historia para que se crean que estoy loco y menos para que se rían de mí. Por mi parte olvidaré todo lo sucedido. Esperaré a que mis heridas cicatricen. ¿Y tú, que harás? Como has podido ver, no hay nada forzado, no te falta nada. ¿Cómo explicarías lo sucedido?  

Lorena muy amablemente me ofreció su casa y me dijo que me quedara allí mientras mis heridas curaran. Acepté su oferta. Busqué mi teléfono móvil y llamé a mi casa para decir que no volvería en semanas, ¡están acostumbrados, suelo irme cuando menos lo esperan! Nada más terminar de llamar a casa, caí en la cuenta de que ahora el teléfono si tenía cobertura. ¡Qué extraño!  

-Lorena, ¿tiene un inhibidor de frecuencias?

-No tengo ni idea de qué es de lo que me está preguntando.  

Lorena era una persona tan agradable, que vivir con ella era una delicia. Mis heridas fueron cicatrizando, y poco a poco de nuestra amistad fue surgiendo el cariño y del cariño el deseo. Han pasado 3 años, nunca hemos sabido que es lo que ocurrió con Alana. ¿O quién la suplantó? Gracias a ella vivimos una vida de plena felicidad. Como precaución hemos hecho cambiar todas las cerraduras de la casa, no queremos volver un día y encontrarnos con la supuesta Alana. ¡Le he cogido miedo, mucho miedo!  

Y colorín colorado, esta extraña y cruel historia bien ha terminado. ¡Bien acaba lo que bien termina! ¿No cree? 

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Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. La mujer era gorda, parecía gorda pero en realidad era un bombón, que me realizó una felación, posteriormente me obligó que le hiciera un cunnilingus y durante horas intentó excitarme para que le hiciera el amor. Como no lo pudo conseguir, desapareció sin rastro. En su lugar apareció su hermana.