Lengua rápida

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Datos ténicos

Relatos de minifaldas - Minifalda.

Título: Lengua rápida
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Bianca
Actores: Bianca
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Relato
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Les aseguro que esta historia que les cuento es totalmente fruto de mi imaginación fantástica de mujer calenturienta y siempre alegre. Mi amiga, vecina o amante ¡da igual! Llámenle como ustedes quieran, es la esposa del bombero que vive en el piso junto al mío, bombero que me paso por la piedra siempre que puedo, ¡a su mujer también! Pero en realidad no sé por qué les cuento esto, no es de esa pareja de lo que va la historia, la historia va de...  

Una mañana de verano tras una noche espantosa de calor, y después de haberme masturbado durante horas desperté sudorosa, ¡sí, todos no tenemos la fortuna de tener aire acondicionado en nuestro dormitorio! Como les decía me levanté con todo el cuerpo sudado poco satisfecha sexualmente y malhumorada por no haber descansado lo suficiente debido al dichoso calor.  

Son las cinco, el despertador suena inexorable, ¡hay que levantarse! El trabajo espera, dicen las malas lenguas que el trabajo es salud, eso dicen, pero yo, aunque soy muy trabajadora también soy sincera, ¡lo odio! Creo que lo único saludable en esta vida es practicar el sexo a todas horas. ¿Quién me mandaría nacer pobre? ¡Calla Bianca, siempre te estás quejando!  

Era una de esas mañanas en las que te gustaría no levantarte y quedarte acurrucadita con un dedito introducido en el interior de tu vagina intentado encontrar el dichoso punto “G”, y no por que estuviera cómoda postrada en la cama, no, simplemente porque tenía el presentimiento de que sería un día de esos que todo te sale mal. Con los ojos aún pegados por el sueño, pongo el pie izquierdo en el suelo, ¿qué es eso? Siento un crujido como cuando revientas unas de esas burbujas de aire que tienen los plásticos de embalar, ¡maldito verano! Una cucaracha salida de no sé qué lugar, paseaba a sus anchas por mi dormitorio, ¡supongo que mirándome desnuda como estaba!, y no tuvo otro lugar donde ponerse que debajo de mi pie, ¡qué asco, qué susto! Mi corazón palpitaba a mil por hora. Salí disparada en dirección al cuarto de baño, tenía que limpiarme de semejante tortilla, ¡No! Esto no me puede estar pasando, no hay presión en el agua, ¡no me puedo duchar! Nada, que le vamos a hacer, me tuve que lavar y acariciar todo mi cuerpo con agua fría, ¡de qué te quejas Bianca, es verano! Sí, es verano pero a mí me gusta sentir por las mañanas una lluvia de agua caliente acariciando mi cuerpo y sobre todo por la hendidura de mi vagina ávida de caricias, me relaja y al tiempo me despierta para comenzar con ánimos, y así estar excitada todo el día.  

Nuca desayuno en casa, siempre lo hago en un bar que hay camino del lugar donde paso ocho horas de mi vida durante cinco días de la semana, ¡ya se sabe, o eso o te mueres de asco! En ese lugar aprovecho para ligarme a los mozalbetes que luego visitarán mi cama, ¡no, no lo soy! Quiero decir que no les cobro, lo hago por pura satisfacción. Nada, dejaré de quejarme que sino pareceré que soy una de esas personas que se queja de todo y por todo. Me dirijo rápida como siempre al lugar donde suelo dejar aparcado mi coche, ¿qué es eso? Ya me parecía a mí, hoy no es un gran día, ¡y además no me lo puedo plantear así! La ventana derecha del coche está rota, ¡me han robado! Se acabó de estropear el día, ¿qué buscarían en mi viejo coche? Nunca dejo nada, no llevo radió ni objeto alguno que se pueda vender, ¡nada, me ha tocado! Espera, ¡Ahora me acuerdo! Me dejé una cajetilla de tabaco y el mechero encima del asiento, ¡Ya te lo dije Bianca, deja de fumar! A la fuerza tendré que dejar de fumar, ¡malditos cacos! Con lo que me costará arreglar la ventana me veré obligada a dejar de fumar y si me descuido hasta de comer, ¡el sueldo no da para tanto! A ver si al final tendré que empezar a cobrar. Lo vuelvo a repetir, ¡quién me mandaría nacer pobre! ¿Qué hago ahora? No puedo faltar al trabajo, es un puesto en una cadena, tengo que ser responsable y no faltar nunca, eso les provocaría un problema a la empresa, ¡primero ellos, después yo! Cuando termine por la tarde, ya lo llevaré para que me pongan una ventana nueva.  

Llego al trabajo y me dispongo a empezar la jornada laboral, pero veo que se acerca el encargado de recursos humanos, y no con la cara de querer acariciarme, ¡las piernas me tiemblan!  

-Señorita Bianca, ¡Lo siento, queda usted despedida! Estamos reduciendo plantilla y no podemos renovarle el contrato, como sabe ya sabe usted, terminó ayer. Tenga, este es el talón del finiquito y los papeles para que cobre usted el subsidio de empleo.  

Con un nudo en la garganta y con lágrimas en los ojos me marché de ese lugar donde durante 3 años me dejé la piel, ¡nunca falté al trabajo! Ni por un dolor de muelas, un resfriado u un mal día de menstruación. Así me lo agradecen, ¡Bianca, ánimos! Los pobres estamos para eso, para que nos exploten todo lo que quieran, ¡no sé de qué te sorprendes! Muy bien, lo que faltaba para llenar el vaso.  

Aproveché para ir al taller para que me pusieran la ventanilla, que aunque era verano no era plan de ir por el mundo con el coche abierto:  

-Hola buenos días, vengo para que me pongan la ventanilla.

-¿Tiene seguro?  

Por supuesto contesté, al amable y macizo empleado del taller, me puso en antecedentes diciéndome que la póliza de seguros que tenía contratada no me cubría el cambio de ventanas. Que las lunas delantera y trasera sí, pero que las ventanas no, ¡qué bien! Como es normal la tuve que pagar y no precisamente en “especies”, no crean, por un momento tuve la idea de pagarle con un polvo, ¿qué piensas Bianca? Deja, deja... si ya iba justa para pasar el mes, eso me acabó de dejar tiesa.  

Rauda y veloz me dirigí a la oficina de empleo. Necesitaba empezar a trabajar como fuera y en lo que fuera, de lo contrario las cosas se pondrían feas. La chica que me atendió fue muy amable, era preciosa, les aseguro que me la hubiera morreado allí, delante de todo el mundo, ¡otro día será! Me dio una dirección para que me presentara a una entrevista. Advirtiéndome que habían ido 15 chicas y que entre todas escogerían la que más les agradara. Era un trabajo que consistía en cuidar de una señora mayor que vivía sola.  

Me trasladé hasta la dirección que me habían dado, ¡aquello no era una casa, era una mansión! Ya estaba a punto de estallar, el día fue agotador, toqué al timbre y crucé los dedos:  

-Buenos días, vengo por lo del puesto de trabajo.

-Buenos días, ¡pase!  

Estaba nerviosa, necesitaba dar una buena imagen para ver si me daban el puesto de trabajo, ¡lo necesitaba, supongo que las demás también! Aquella mujer no tenía nada de vieja, era mayor pero se conservaba muy bien, llevaba una falda ajustada por encima de las rodillas que la hacían muy sensual y sus bonitas piernas resaltaban embellecidas por unos zapatos negros de tacón alto. En ese momento suponía que sería la encargada de realizar la entrevista. Así fue:  

-¿Sabe usted idiomas?

-No señora, solamente el castellano, y como mucho hacerle un francés, ¡claro está, no a usted! A usted, con placer le haría un cunnilingus, ¿qué le parece?  

No siguió hablando, separó las piernas dejándome ver sus bonitas y caras bragas, se levantó y muy amablemente me acompañó a la puerta diciéndome que necesitaba una persona con estudios y que supiera inglés y francés. Salí de esa casa casi llorando pero satisfecha por no haberme mordido la lengua, ¿qué te parece Bianca, idiomas para cuidar a una anciana? Sentada en el coche, ya con lágrimas en los ojos apenas atinaba a introducir la llave en la cerradura de arranque (clausor). Esperé unos minutos para calmarme y tomé rumbo a mi casa. Llegué y me puse en pelotas que es como me gusta estar en casa, fui a mi habitación, me estiré en la cama y tras acariciarme los pechos me dije: Tranquila Bianca, ¡Mañana será otro día! 

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Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. Bianca era una gran trabajadora pero tenía una lengua muy rápida, ¡eso la perjudicaba!