|
Relato Ayer
estaba a punto de tirar la toalla, sí, esa expresión que se dice
normalmente en el mundo del boxeo cuando un púgil se ve derrotado, tirar
la toalla significa haber perdido, ¡así me encontraba yo! Derrotado,
abatido, perdido y a punto de hacer algo de lo que con posterioridad me
podía arrepentir. Era una forma cobarde de acabar, pero en esos instantes
no pensaba en otra cosa. El partido estaba perdido, no había forma humana
de remontarlo, estaba recibiendo un aguacero, ¿qué hacía yo allí con
Pepa a mi lado? Me gusta verlos correr, me encanta verlos jugar, pero de
eso a soportar durante dos horas un chaparrón sobre mi cuerpo era una
cosa de la que estaba a punto de prescindir. Lo siento, no lo puedo
soportar por más tiempo, ¡el contrario gana, se lo ha merecido! Estás
diciendo algo que no tiene ni pies ni cabeza, ese juez, ese irreprochable
juez ¿está pintando en nuestra contra? Pepa, ¡Pepa también se moja!
esa mujer paciente que me soporta, me mima y está a mi lado cuando estos
acomodados pierden, cuando estos adinerados se echan la siesta en lugar de
batirse el cobre con los contrarios, ella, ella si que merece mi entera
atención y no ese equipo de once jugadores casi... no, no lo quiero
decir, ellos no tienen la culpa, ¡son así! y creo que si once de ellos
estuvieran en el campo, no lo harían peor que los que se llaman figuras.
¡Vamos Pepa! Que se hundan en la miseria y que aprendan a sudar la
camiseta como nosotros sudamos nuestros uniformes de trabajadores ante la
máquina de estampar, ocho horas seguidas durante 5 días a la semana. ¡Déjalos!
Déjalos ahí durante el resto del partido, ellos no sufren, ellos son
unos privilegiados que al terminar el mes tendrán abonados en sus cuentas
la totalidad de la mensualidad más alguna que otra prima, ¿no los ves?
Son unos amanerados que se han adaptado a la buena vida, les da igual
perder que ganar, lo que ellos quieren es el dinero, el siempre deseado
dinero, ese que hace que pequeños, grandes, pobres y ricos bailen sin
piedad alrededor de su sonido para conseguirlo. Pepa, tú lo sabes, a mi
me pasa lo mismo, Pepa, tú lo sabes, a ti te pasa igual. Estoy derrotado,
abatido, ¡no lo haré más! Desde este mismo instante, y ante los dioses
del deporte, les digo, les prometo que lo dejaré, que este año lo dejaré,
¡dejaré de ser socio! Ella,
Pepa, sentada a mi lado sin decir nunca nada en contra, ese día estaba más
radiante de lo habitual, ¡aún estando empapada! Tenía un brillo en sus
ojos que parecían que estaban pidiendo que la amaran, ¡vamos, que la
amara! O eso es lo que yo creía en esos precisos instantes, pero no era
así, el delantero, ¡sí, el número 10! El guapo de cara del equipo,
cuando se acercó hasta la altura donde estaba sentada, le brindó una
sonrisa a la que Pepa encantada devolvió, ¿qué estaba sucediendo, por
qué se sonreían, de qué se conocían? Desde ese preciso momento no dejé
de ver cosas que para cualquier otra persona no tendrían importancia, ¡para
mí sí, para mí las tenía! El
partido terminó con la derrota de nuestro equipo, no abandoné mi
asiento, aunque lo tenía que haber hecho. Pero eso ya no me importaba, el
resultado poco importaba, desde ese momento me preocupaba ella, me estaba
mintiendo, lo vi en sus ojos, en sus bonitos ojos que hasta ahora no tenían
secretos para mí. El
resto de fin de semana se hizo interminable, todo lo que Pepa hacía me
parecía sospechoso, ¡los celos hicieron mella en mí! Yo que nunca los
había tenido, yo que siempre había tenido ciega confianza en ella. Ahora
por una simple mirada acompañada de una sonrisa, ¡todo eran sospechas! El
lunes inexorable llegó, y con él una llamada a Luís, un compañero de
universidad que se dedicaba a la investigación de casos de adulterio,
¡él lo confirmó! Le bastaron 8 horas para descubrir que Pepa me estaba
engañando con el número 10 de mi equipo. Moraleja: ¡Si tienes mujer, no vallas al fútbol, ella también se puede aficionar! Venga Pepe, no seas pesimista, si ésta, no te ha querido y respetado otra sin lugar a dudas lo hará. Solamente tienes que poner un poco de cuidado de adonde vas. ¡Serás...! Denominación de la RAE de Género |
|
Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
|