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Relato No
sé cuanto tiempo me dejarán aquí encerrada, las sesiones de
sometimiento se hacen cada día más exigentes. Ayer sin ir más lejos las
muy bestias me obligaron a follar con un perro enorme de no sé que raza,
tampoco me importa, lo único que quiero decir es que ese enorme animal
estaba enseñado para montar a una mujer en cuanto se la ponían delante.
Quedé horrorizada al sentir su chorro de semen penetrando en mi
interior... grité, imploré y les pedí por favor que me dejaran, que no
me torturaran más. Pero esas dos enormes tías parecían estar al igual
que el perro entrenadas para hacer lo que les mandaban sin el mínimo
pudor o cualquier atisbo de remordimiento. Durante
largo tiempo, no sé precisar cuanto, ya que estoy privada de reloj, han
estado dejando que el perro me penetrara en repetidas ocasiones y que
luego me lamiera el coño como si de un helado de fresa se tratara. En
esta ocasión, al contrario que me sucediera con Yoiko, la repugnancia
superaba al placer que todo mi cuerpo experimentaba al ser brutalmente
penetrada. No es la zoofilia una de las parafilias que me gustan, ¡nunca
me ha gustado! Por eso creo que me lo están haciendo, esta gente lo sabe
todo de mí y lo están utilizando para hundirme sin piedad. La misma
piedad que tendré yo con ellos cuando logre escapar de esta inhumana
tortura. Más... Si quiere el relato entero pulse abajo. *-*-*
Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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