Cálculo del peso ideal

Su Peso Kgs

Su Altura cms

 

Su IMC

   
Comentario

Tabla de Índice de Masa Corporal

MUJERES HOMBRES SE CONSIDERA
de 24 a 29 de 25 a 30 Sobrepeso
de 29 a 34 de 30 a 35 obesidad
de 34 a 39 de 35 a 40 obesidad severa
+ de 39 + de 40 obesidad mórbida

Se considera que una persona tiene un peso normal cuando tiene un índice de masa corporal inferior a 25, entre 20 y 24 para las mujeres y entre 20 y 25 para los hombres es aceptable, de 18 a 20 se considera una inanición leve, menos de 16 es una inanición severa.

El peso ideal, no es siempre el que está en las tablas , hay muchísimas veces que el individuo es de una musculatura fuerte y no coinciden los guarismos dados para el peso ideal idóneo.

Lo más beneficioso para conseguir un peso ideal es hacer ejercicio, hay muchas personas que dudan de la efectividad de realizar ejercicio físico para perder peso y conseguir su peso ideal. 

El peso corporal se puede controlar si comezamos un programa de ejercicios adaptado a nuestro perfil, nunca hay que forzar el cuerpo, el médico especialista es el que nos dirá si estamos capacitados o no para la clase de ejercicio que queremos realizar, por lo tanto para conseguir el peso ideal  debemos realizar ejercicio y perder peso corporal.

La dieta por sí sola no suele ser efectiva para controlar el peso ideal del cuerpo, y no digamos las ganas de comer que pasamos. 

Las diversas investigaciones demuestran que el ejercicio combinado con un control de los alimentos que consumimos nos predispone a conseguir en menor tiempo nuestro peso ideal. Por lo tanto no debemos realizar simplemente un régimen alimenticio, debemos combinarlo con ejercicio físico, de esta manera conseguimos el peso ideal para nuestro cuerpo, con las ventajas de bienestar anímico y físico que nos proporciona.

Una cosa que debemos tener en cuenta ¡No es broma! Tener el peso ideal no significa que nuestro cuerpo esté en forma. Para estar en forma hay que realizar ejercicio físico varios días a la semana, de lo contrario nuestro peso ideal será eso, ¡Peso ideal! No le pidamos más. Nunca, ¡Nunca jamás! Hay que obsesionarse por conseguir nuestro peso ideal, hay que estar en forma haciendo ejercicio y sobretodo estar orgullosos de nuestra figura, sea la que sea la que nos haya tocado tener ¡Todos somos, y tenemos algo bueno!

Peso ideal para hombre

Peso ideal para Mujer

 

Grado de muscularidad 12% grasa

 

Grado de muscularidad 18% grasa

Altura Bajo Medio Alto Altura Bajo Medio Alto
1.52 mts 58 kgs 61 kgs 65 kgs 1.42 mts 35 kgs 38 kgs 41 kgs
1.55 mts 60 kgs 63 kgs 66 kgs 1.45 mts 37 kgs 40 kgs 43 kgs
1.57 mts 61 kgs 64 kgs 67 kgs 1.47 mts 39 kgs 42 kgs 44 kgs
1.60 mts 63 kgs 65 kgs 69 kgs 1.50 mts 41 kgs 43 kgs 46 kgs
1.63 mts 64 kgs 67 kgs 70 kgs 1.52 mts 43 kgs 45 kgs 48 kgs
1.65 mts 65 kgs 68 kgs 72 kgs 1.55 mts 44 kgs 47 kgs 50 kgs
1.68 mts 67 kgs 69 kgs 73 kgs 1.57 mts 46 kgs 49 kgs 52 kgs
1.70 mts 68 kgs 71 kgs 74 kgs 1.60 mts 48 kgs 51 kgs 53 kgs
1.73 mts 69 kgs 72 kgs 76 kgs 1.63 mts 50 kgs 53 kgs 55 kgs
1.75 mts 71 kgs 73 kgs 77 kgs 1.65 mts 52 kgs 54 kgs 57 kgs
1.78 mts 72 kgs 75 kgs 78 kgs 1.68 mts 53 kgs 56 kgs 59 kgs
1.80 mts 73 kgs 76 kgs 80 kgs 1.70 mts 55 kgs 58 kgs 61 kgs
1.83 mts 74 kgs 77 kgs 81 kgs 1.73 mts 57 kgs 60 kgs 63 kgs
1.85 mts 76 kgs 79 kgs 82 kgs 1.75 mts 59 kgs 62 kgs 64 kgs
1.88 mts 77 kgs 80 kgs 84 kgs 1.78 mts 61 kgs 63 kgs 66 kgs
1.90 mts 78 kgs 82 kgs 85 kgs 1.80 mts 63 kgs 65 kgs 68 kgs
1.93 mts 80 kgs 83 kgs 87 kgs 1.83 mts 64 kgs 67 kgs 70 kgs
1.95 mts 81 kgs 84 kgs 88 kgs 1.85 mts 66 kgs 69 kgs 72 kgs
1.98 mts 82 kgs 86 kgs 89 kgs 1.88 mts 68 kgs 71 kgs 73 kgs
2.00 mts 84 kgs 87 kgs 91 kgs 1.90 mts 70 kgs 72 kgs 75 kgs
2.03 mts 85 kgs 88 kgs 92 kgs 1.93 mts 72 kgs 74 kgs 77 kgs

Experiencias de un gordo que nuca se vio gordo

Para empezar os diré que hasta que cumplí los 50 años, nunca me importó lo más mínimo tener el peso ideal, hasta esa edad no me estorbaban para nada los kilos que les sobraban a mi peso, fuera  ideal o no ¡Sí, al dichoso peso ideal! Ese peso que todos queremos conseguir una vez u otra durante el transcurso de nuestras vidas.

Ayer me levanté y afeitándome observé mi rostro reflejado en el espejo ¡Cielos! ¿Ese soy yo? Me pregunté en voz alta. El espejo no dijo nada permanecía callado ¡Claro, no es un espejo mágico! No sé que es lo que me ocurrió, en ese momento empecé a sentirme cansado ¿Qué es lo que me pasa? ¡Que estás muy gordo! Yo mismo me contestaba. En ese, en ese preciso momento me di cuenta de que no tenía el peso ideal, que me sobraban muchos kilos y me dije:

-Compañero, si no quieres acabar mal... tienes que adelgazar hasta conseguir tu peso ideal. Y en ese instante tú te haces la pregunta ¿Cual es mi peso ideal? 

Yo seguía preguntando cosas al espejo, pero él seuía callado, no emitía sonido alguno. Le dije, malandrín ¿No contestas? ¡Me buscaré yo la vida! En ese preciso momento me acordé que allá por el año 1995 compré un libro que trataba del tema del peso ideal y de como ponerse en forma. Lo busqué por mi biblioteca y después de unos minutos lo encontré, allí, en un rincón de la misma, estaba olvidado como se olvidan de vez en cuando las llaves del coche. Empecé a releer por donde habla del peso ideal, miré los kilos que me correspondían para mi estatura y sexo. Ese mismo día me puse manos a la obra.

Haciendo honor a mi comportamiento exagerado, ese mismo día como me había propuesto empecé con el programa de entrenamiento para lograr mi peso ideal, o por lo menos un peso más adecuado a mi edad. Me vestí adecuadamente para practicar el deporte que más me divierte ¡El ciclismo! En particular la bicicleta de montaña, todo muy mono vestido con mi equipo de escalar montañas ¡Salí a la aventura! Ya en los primeros minutos de pedalear iba pensando en conseguir el peso ideal ¡Qué iluso! El primer día quería conseguir el peso ideal. Tres horas me pasé pedaleando pendientes arriba, montañas abajo, cuando llegué a casa mi pobre trasero se dolía por el esfuerzo realizado. Pensé, esta vez para mis adentros, ¡Hoy he adelgazado 5 kilos! Tras una ducha relajante, ávido me encaramé en la báscula de baño ¡Eureka, felicidad absoluta! Mi esfuerzo ha valido la pena, he rebajado 3 kilos a mi sobrepeso, ya me quedan menos para conseguir el peso ideal ¡Qué feliz que soy!

Acabé el día tan satisfecho de mí mismo, que ese día hasta me comporté una vez sentado a la mesa. La cena fue liviana, una tortilla a la francesa con judías verdes hervidas con un picadillo de ajo, sal y un poco de aceite para aderezar. Eso es lo que cené, mi estómago pedía a gritos algo más, pero mi cabeza se resistió y no le suministró nada. Agua le di toda la que pedía, ya que en las tres horas de bicicleta había eliminado mucho líquido. Hasta ese momento yo no lo sabía, pero el hecho de querer conseguir el peso ideal me haría esclavo de la báscula del baño ¡Qué horror! ¡Qué error! Cuando me pesé ¡Diablos! ¿Qué ha pasado? Peso ahora 500 gramos más que cuando empecé, me faltó poco ¡Pero que muy poco! Para volver a la mesa del comedor y comer todo lo que me apeteciera ¡Me pude resistir! No lo hice, me fui a la cama hambriento y más cabreado que un chico con una china en el zapato. ¿Saben lo molesto que es?

2º Día de persecusión del peso ideal

Toda la noche estuve pensando, mejor dicho, luchando con las ganas de comer que mi estómago tenía. La lucha fue encarnizada pero mi cabeza ¡Mi mente venció! Tan sólo me levanté para ir al cuarto de baño, dejé la cocina de lado ¡Qué esfuerzo! Por la mañana me levanté con hambre canina, pero de nuevo pude vencer la tentación. Mi camino hacia el peso ideal iba viento en popa a toda vela, ya habían pasado 24 horas desde la decisión de empezar un programa de entrenamiento y dieta y lo había conseguido. Antes de ponerme a desayunar, como siempre tengo por costumbre fui al baño para asearme, otra vez frente al espejo, como es obvio mi imagen reflejada en él. Dije hablando conmigo mismo, ¡No, no estoy loco! Siempre tengo por costumbre pensar en voz alta:

-¡Hola compañero! Te encuentro más delgado. ¿Qué te parece espejo?

El espejo como siempre sigue en sus trece, callado y haciendo su trabajo ¡Reflejar lo que ve! Ver, reflejar y callar es su cometido, no otro:

-¡Vale, vale! Tú calla... que yo todos los días te daré la tabarra ¡No te librarás de mí!

Si alguien me viera hablando con el espejo pensaría que estoy para que me encierren en un psiquiátrico. Pero no, les prometo que no estoy loco ¡Estoy gordo! Esta es la primera vez que empiezo a considerarme gordo. No tengo nada contra los gordos ¡Toda mi vida lo he sido! Pero ahora quiero cambiar mi estilo y convertirme en delgado y conseguir mi peso ideal.

El día lo he pasado sin acordarme de comer, aunque mi estómago de vez en cuando me recordaba que le faltaba alimento, pero yo ni caso. Con gran sacrificio, he llegado a casa y me he dispuesto para ir a montar en bicicleta, esta vez dos horas de pedaleo, no pude aguantar tres, mi trasero no me lo permitía. Nada más llegar tras darme una ducha rápida, rápido me he dirigido hacia la báscula. Subido en ella, he tenido fuerzas para mirar en su pantallita ¡Caramba! Cinco kilos menos que ayer ¡Esto funciona!

Hasta ahora no les había dicho mi peso, 112 kilos cuando empecé el programa de entrenamiento. Sé que los primeros kilos de peso se dejan muy pronto, también sé que pasaré días en los que no podré soportar comer las 3000 kilocalorías que me he propuesto tomar repartida en tres comidas. ¡Lo sé! Pero si tengo voluntad y no dejo el ejercicio, alcanzaré mi peso ideal en 90 días. (112-5=107) ¡Faltan menos! Ya para enteraros de todo, os diré que mi estatura es de 1.73 y de muscularidad alta, por lo tanto mi peso ideal según la tabla es de 76 kilos, al que yo añadiré 4, ya que hace algunos años los pesaba y todo el mundo me decía que estaba muy delgado. 80 kilos será mi objetivo, 80 kilos será mi peso ideal.  

Han pasado algunos días

Todos, todos y cada uno de los día de mi vida hago ejercicio, seis días seguidos durante la semana, uno de de ellos descanso, hay días que lo hago el lunes, otros el miércoles, el sábado o el jueves, ¡no importa! ¿Se preguntarán por qué? Solamente tengo que decirles que si no lo hiciera, si no descansara un día a la semana, no podría seguir el ritmo tan exigente de entrenamiento al que me someto. No crean ustedes que soy un chico de 20 años que se prepara para las olimpiadas, ¡nada más lejos de la realidad! Soy una persona de esas que hay tantas en este nuestro querido mundo, en mi caso he de decirles, aunque ustedes ya lo saben que cuento con 50 años rondando ya los 51 y que lo hago para mantenerme en forma. Hasta lo comentado no hay nada de especial ni de exagerado, en realidad no tiene nada de especial, ¡nada! Excepto que todos los días le doy a mi querido cuerpo un regalo de 30 kilómetros por caminos de pendientes duras, muy duras. No les diré el porcentaje de pendiente, ya que no lo sé, solamente he de decirles que con una bicicleta de las de todo terreno, ¡sí una de esas que dicen que lo suben todo! no las puedo subir si no es con el plato pequeño y el piñón trasero de mayor cantidad de dientes, para la persona que no lo sabe les diré que es con la velocidad más lenta a la que se puede ir con una bicicleta, ¡claro está! si tu forma física te lo permite, ¡duro, muy duro! Pero el esfuerzo me llena de vida, eso sin contar del placer de cuando termino de realizar el esfuerzo poder beber, y comer lo que me apetezca sin el temor a engordar, ¡oh, tabú! Esa lacra que nos marca a todos los habitantes de este mundo consumista, ¡el peso! El siempre temido peso que nos aprieta, sí, que nos aprieta a la hora de ponernos el pantalón, ese peso que hace que no estemos ágiles y que todo nos parezca pesado, ¡sí, lo sé! hay personas que con su sobrepeso son las más felices, ¡no lo dudo! Yo soy una de esas personas, pero también he de decirles que cuando estoy en forma, además de ser feliz, ¡me siento feliz! Sufro, sufro todos y cada unos de los días que salgo para realizar mis ejercicios, pero el simple hecho de disfrutar de los placeres de la vida me compensa ¡mantengo el peso¡

¿se acuerdan? 112 kilos eran los que pesaba, pretendía llegar a los 90,  han pasado 90 días, no lo he conseguido, ahora peso 99 pero estoy en el camino y eso si dejar de comer, ¡eso sí! Dedico a la semana 15 horas de duro esfuerzo, pero me compensa, y además he adelgazado 13 kilos en 100 días, no ha sido fácil, les aseguro que no lo ha sido, pero me siento satisfecho, ¡que me quiten lo bailado!

Día 101, persecución del peso ideal 

En estas latitudes del mundo estamos en plena época de siega, ¿ustedes se preguntarán, de qué está hablando? No se preocupen, que les aclaro al instante, están segando el trigo, que no es otra cosa que separar el grano del resto de la planta, y por los caminos, esos caminos por los que suelo ir a montar en bicicleta, ¡sí, por aquello de mantener el peso ideal! ¿No me digan que no se acuerdan? No me lo creo, como les digo por los caminos hay gran cantidad de paja esparcida, ¿ustedes dirán, y eso qué? Yo les contesto, esa paja que en abundancia hay en los caminos tras la siega son trampas, son trampas diabólicas para los ciclistas que se atreven a pasar por encima de esos montículos, ¿de qué habla este tío? Les hablo de que si pasan por esos montículos de desechos de la planta del trigo, ¡vamos la paja! pueden dar con sus maravillosos y queridos cuerpos en el suelo. Eso es lo que hoy, me ha pasado, ¡no se preocupen! Aunque sé que no lo hacen, no me ha pasado nada, aparte de las normales magulladuras y quemaduras en la piel. Durante las décimas de segundo que dura una caída me he asustado, pero una vez comprobado que estaba vivo y entero, ¡me he reído, valla si lo he hecho! ¿Se imaginan 99 kilos de carne volando? Una vez recogida la bicicleta, y el bote de agua que ha salido disparado, comprobado que todo funcionaba correctamente he seguido con mi entrenamiento diario, ¡no ha pasado nada! Tengo suerte, mucha suerte, la cosa podía haber terminado en algo más complicado, pero no ha sucedido nada. He llegado a casa, ¡bien! Peso un kilo menos, estoy vivo, estoy entero, ¿qué más puedo pedir?

Continuará el relato de cómo conseguir el peso ideal...



Aviso

Esta fórmula es a título orientativo, evidentemente siempre es mejor consultar a un especialista en el tema. Yo   no  me  hago  responsable  de  ningún  daño  físico o psicológico que se derive como resultado de su utilización. 


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