Para sol

Gorra para bicicleta (También de montaña)

 

La gorra para montar en bicicleta, qué mejor modo de hacer que los rayos solares no incidan directamente sobre nuestra cabeza. Ahora con la obligación de ponerse el casco se utilizan poco. Si por la causa que sea, sale a pasear en bicicleta en un día intenso de sol y se quita el casco, no olvide llevar en el bolsillo de su maillot una gorra.  

Recuerde que si no cubrimos convenientemente la cabeza con la gorra de ciclista y además no bebemos el suficiente líquido, tenemos todas las papeletas de una rifa que se llama “insolación” Si no nos protegemos, los calambres musculares, ocasionados por la pérdida de sal debido a la sudoración excesiva, pueden provocar agotamiento por calor a causa de la deshidratación, lo que puede llevar a insolación y ésta, puede ocasionar (shock), una afección potencialmente mortal que se presenta cuando el cuerpo no está recibiendo un flujo de sangre suficiente, lo cual puede causar daño en múltiples órganos. Requiere tratamiento médico de inmediato y puede empeorar muy rápidamente.  

Pero no hace falta que nos pongamos trágicos, si hace mucho calor solamente tenemos que tener la precaución de ponernos la gorra de ciclista, beber toda el agua que podamos entre pueblo y pueblo, y si observamos sudores excesivos, parar en una sombra para descansar y recuperarnos. Hay que tener siempre en cuenta el beber toda el agua que podamos aunque para ello tengamos que ir buscando de pueblo en pueblo las fuentes públicas de agua. Esto me da pie a explicar una de mis salidas que recordaré toda la vida:  

Un domingo, allá por el año 1992 en pleno agosto salí temprano como lo suelo hacer casi todos los domingos. Salí en busca de aventura, ¡vamos a descubrir nuevos trayectos! Tomé dirección a la montaña y ahí empezaron los problemas, ahorré toda el agua que pude, pero debido al excesivo calor que hacía pronto estaba sediento y apunto del desmayo, el coche de avituallamiento no llegaba, ¡claro, no lo tenía! El mapa decía que faltaban 10 kilómetros para el próximo pueblo, pero no decía ni lo empinado del terreno ni el calor que hacía en aquella zona, que más que montaña parecida a un desierto, ¡no había nada, no había nadie! Las doce de la mañana un sol de justicia acariciaba mi cuerpo, los kilómetros se hicieron interminables, ¿cómo se puede hacer un pueblo en semejante sitio? En esos instantes me preguntaba, luego cuando llegué y lo primero que encontré como recibimiento de bienvenida fue una fuente de agua fresca, en ese momento me alegré de que hicieran pueblos en tan extraños lugares. Descansé durante unos 15 minutos, bebí toda el agua que mi cuerpo asimiló, llené el bidón y tomé rumbo al puerto de montaña que me quedaba antes de llegar a la zona que conocía, ¡pobre de mí, qué día! Fueron 8 horas de constante pedalear, sólo, sin ser profesional y sin pelotón del que ayudarme para descansar. En casa había quedado en que llegaría a las 2 de la tarde para comer y llegué a las 4. Como es lógico y natural estaban todos preocupados y apunto de salía buscarme, ¡yo cansado!  

Por último decir que las gorras de ciclistas las fabrican de todas las telas y colores y tienen un precio muy asequible. Hay que tratar que la gorra de ciclista que elijamos no sea de esas que tienen una excesiva visera, ya que eso nos obligará a levantar en exceso la cabeza con la consiguiente incomodidad.  

La bicicleta es una máquina que te hace mover el corazón, por esa razón en nuestra amiga, nos quiere bien, ¡cuídenla, disfrútenla!

Comentarios

Según el Diccionario De La Lengua Española en su segunda acepción, dice de la gorra que es una prenda para cubrir la cabeza, especialmente la de tela, piel o punto con visera.

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